«Es algo que trasciende cualquier mandato», que «garantiza el futuro», que adapta la ordenación a la realidad actual y que proporciona «un marco más flexible para afrontar los nuevos retos», resumía la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz. «Si hay algo trascendental en este plan es conseguir tener seguridad jurídica», agregó el edil del Urbanismo. Porque en Marbella nadie olvida que cerca de 18.000 viviendas quedaron en una situación irregular, y este nuevo planeamiento, en palabras de Muñoz, «supone una garantía para los terceros de buena fe y para las familias vinculadas a estos inmuebles», al proporcionar una base normativa desde la que continuar avanzando en su ordenación.
«Es algo que trasciende cualquier mandato, que garantiza el futuro y que proporciona un marco más flexible para afrontar los nuevos retos»
Ángeles Muñoz
Alcaldesa de Marbella
El PGOM, con el que el urbanismo de Marbella se adapta a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), llega sin ningún voto en contra —con al apoyo expreso de Opción Sampedreña (OSP) y Vox, y con la abstención del PSOE— para dibujar la Marbella que está por venir. Y viene con 53 millones de metros cuadrados de suelo urbano, 13 más que el PGOU de 1986 al que sustituye. 5.300 hectáreas, apuntó la alcaldesa, que llegan para crear «más riqueza, más empleo y más vivienda», incluida VPO, que tendrá reservado el 20 por ciento de los nuevos desarrollos residenciales.
Más barrio y menos coche
Será una ciudad que no se concebirá con espacios separados para residir, trabajar, estudiar, hacer deporte, acceder a los servicios y comprar, sino una «en la que no haya que desplazarse continuamente en vehículo» en la que los barrios «tengan cada vez más vida» porque, como dijo el edil de Urbanismo, «cuando acercamos los servicios a las personas estamos construyendo una ciudad más cómoda, más accesible y más humana». Se trata, como dijo Muñoz, de facilitar una evolución urbana «más equilibrada, sostenible y conectada con la realidad de Marbella», incorporando al planeamiento suelo y previsiones para responder a necesidades estratégicas del municipio.
Para Díaz, el PGOM es «una herramienta que nos permite dejar atrás la incertidumbre y comenzar a construir Marbella con una visión global de ciudad que no solamente responda a las necesidades de hoy, sino que también esté preparada para las necesidades de mañana». Se trata de un plan que «decide cómo nos movemos, dónde vivimos, cómo garantizamos el agua y la energía para crecer, cómo protegemos nuestro territorio, cómo conectamos nuestros barrios y, en definitiva, cómo hacemos ciudad». Y zanjó: «Lo verdaderamente importante es qué ciudad nos permite planificar, y está claro que la ciudad está preparada para seguir avanzando».
El nuevo PGOM sustituye, en sus determinaciones de ordenación general, al planeamiento de 1986 y configura un modelo territorial adaptado a la legislación urbanística vigente. Este documento es el marco general y los detalles que se reservan para cada suelo se establecerán en el Plan de Ordenación Urbana (POU), que es la siguiente fase y en la que Urbanismo lleva ya tiempo trabajando para seguir definiendo la Marbella del futuro.
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