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Imagen del cuerpo de presa, de 12,75 metros de altura. Josele Es de categoría A, por el riesgo que supondría su rotura Marbella rehabilitará la presa de Las Medranas, que no está preparada para episodios extremos de lluviaEl deterioro ambiental de este embalse de 1884 es claro y el Ayuntamiento pretende emplazar un espacio de ocio y alto valor ecológico
Viernes, 20 de febrero 2026, 00:06
... ofrece sorpresas como una serie de pequeñas presas, casi azudes, que existen en el término municipal de Marbella. Una de ellas es la conocida como Las Medranas, en San Pedro, un lugar que el Ayuntamiento, de quien depende esta instalación, quiere convertir en un referente ambiental y de ocio. El problema es el pésimo estado en que se encuentra el lugar, lo que compromete la seguridad ciudadana, a la propia fauna que tradicionalmente allí habita e, incluso, al abastecimiento, pues, sobre el cuerpo de presa, pasa parte de la conexión con el Campo de Gibraltar. Sigue a Diario SUR en Google DiscoverEl Consistorio marbellí ha iniciado la segunda fase, con la salida a concurso de la redacción del proyecto. Para el diagnóstico de la situación del embalse y sus dinámicas, se han apoyado en la empresa malagueña especializada Narval.
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El vaso tras su vaciado. JoseleLa presa es de gravedad (estructura masiva de hormigón o mampostería diseñada para resistir el empuje del agua principalmente por su propio peso, transfiriendo la carga directamente al terreno). Es recta y tiene una longitud de 148 metros y una altura desde cimientos de 12,75. Su capacidad es reducida, 329.000 metros cúbicos (apenas 0,3 hm3). La superficie inundable por esta minipresa es de 9 hectáreas. Cuenta con un desagüe de fondo y un aliviadero de superficie de labio fijo.
¿Cómo se accede al lugar? Desde la A-7, tomando el desvío por el carril de las Medranas, que lleva directamente hasta el pie de presa
El embalse de las Medranas, que data del siglo XIX y tenía finalidad agrícola, recoge el agua del arroyo del Chopo, y recibe también un gran aporte por acequia desde el río Guadaiza y desde el embalse de la Leche. Aguas arriba al noroeste de las Medranas se construyó el embalse de la Leche, en Benahavís.
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La tubería de interconexión con el Campo de Gibraltar. JoseleLo que se afronta ahora es una segunda fase. La primera, muy controvertida por su desarrollo, concitó críticas de formaciones ecologistas como el PACMA por el modo en que se desarrolló el desembalse (con alta mortandad de especies de peces y otros animales como nutrias o tortugas). Aquella intervención tuvo lugar tras el requerimiento de la Secretaría General de Aguas de la Junta. Básicamente, se trataba de sanear un entorno en el que además los vertidos de residuos eran una constante.
Las primeras obras incluyeron la reforma provisional del aliviadero y del dique de fondo, la instalación de un vallado perimetral y la retirada de la pantaleta aguas abajo para evitar obstrucciones.
Segunda fase
Una vez que se redacte el proyecto de esta segunda fase, se pondrá en marcha el inicio de la tramitación para la ejecución de las obras, que supondrán una inversión superior a los 3 millones de euros. Posteriormente, se acometerá la puesta en funcionamiento del pantano y su integración dentro de la red de espacios naturales y de ocio del municipio. En esta fase se va a eliminar una tubería en alta situada sobre la coronación de la presa y se llevarán a cabo nuevas intervenciones en el cauce y su entorno. El mantenimiento ha de ser riguroso. Sobra explicar el devenir de los acontecimientos meteorológicos en los últimos tiempos y la importancia de la seguridad.
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Otra toma de la presa. Josele«De todas las presas referenciadas es de destacar la situación límite en la que se encontraba la presa de Las Medranas con el desagüe de fondo inutilizado por los depósitos de lodo en el trasdós de la presa y con un aliviadero prácticamente inexistente y sin capacidad lo que ha producido en situación de avenidas múltiples desbordamientos a través de la coronación de la presa provocando la erosión e inicio de descalce del pie del cimiento aguas abajo de la presa», recoge el pliego de condiciones técnicas que sirve de base al concurso.
La presa terminó de levantarse en el año 1884. Está clasificada como de categoría A, por el riesgo derivado de su potencial rotura o funcionamiento incorrecto, dadas las afecciones graves sobre urbanizaciones como Balcón de San Pedro y Guadalmina Baja, algunos campos de golf y la propia autovía A-7.
0,3
hectómetros cúbicos es la exigua capacidad de la presa
«La presa muestra reducidos niveles de conservación y mantenimiento y con importantes deficiencias. Se atisba pérdida de mortero en diversos tramos, fisuras y alguna oquedad en el paramento de aguas abajo. Asimismo, se observan modificaciones como un recrecido de hormigón de unos 25 centímetros destinado a la colocación de las tuberías de gran diámetro que discurren sobre la coronación. El aliviadero presenta importantes deterioros superficiales, se presume insuficiente para evacuar los caudales requeridos, debiendo retirarse la conducción presente sobre su labio», se profundiza.
«Las conducciones de abastecimiento que discurren a lo largo de toda la coronación del cuerpo de presa se disponen apoyadas sobre la misma a través de una serie de apoyos puntuales tipo pilastras que transmiten los esfuerzos a través de estas al cuerpo de presa, tanto los debidos a las cargas estáticas correspondientes tanto a su peso propio como al del fluido que transita por las mismas, como las cargas dinámicas vinculadas a posibles fenómenos transitorios del tipo golpe de ariete que se pudiesen originar por cambios bruscos en la velocidad del fluido dentro del sistema de tuberías, por el arranque o parada de bombas o el cierre rápido de válvulas», se añade en el documento.
La carga extra de la conducción
La coronación de la presa no es transitable tampoco, debido a la presencia de las conducciones de abastecimiento, que, además, la sobrecargan.
Dada la densidad de población, aguas abajo, todas estas intervenciones están declaradas de emergencia por parte del Ayuntamiento. La primera fase incluyó, además, un plan para mantener las especies autóctonas viables, desbroces, eliminación de las aguas embalsadas a pie de presa, demoliciones de ruinas... Había que evitar, entre otras cosas, que un episodio extremo subiera de tal forma el nivel que se produjera un desbordamiento por coronación.
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