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«Marcamos nuestro cuerpo con tatuajes para que nuestra familia nos encuentre si desparecemos»

«Marcamos nuestro cuerpo con tatuajes para que nuestra familia nos encuentre si desparecemos»
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Mariana Ávila Montejano explica por qué el asesinato de la española Claudia Tacoronte es un caso de feminicidio

Mariana Ávila | Directora del Observatorio contra la Violencia Social y de Género de Aguascalientes

«Marcamos nuestro cuerpo con tatuajes para que nuestra familia nos encuentre si desaparecemos»

Mariana Ávila Montejano explica por qué el asesinato de la española Claudia Tacoronte es un caso de feminicidio

Regala esta noticia Añádenos en Google Mariana Ávila está estos días en Bizkaia de la mano de Martin Etxea. (Jordi Alemany)

Marta Martínez

Bilbao

16/09/2026 Actualizado a las 08:15h.

La guerra contra el narcotráfico en México cumplirá 20 años en diciembre, un conflicto que ha disparado los feminicidios en el país. A la violencia ... estructural que ya padecía se unen ahora otros factores como la amplia disponibilidad de armas, el consumo de drogas y las dinámicas de los grupos criminales. Es lo que en el mundo académico se conoce como el continuum de la violencia, es decir, que ésta no empieza ni termina con el enfrentamiento armado, sino que se transforma.

- ¿Qué supone hacer ese trabajo que no hacen las autoridades en México?

- Implica perder muchas cosas, se pierde muchísimo cuando la violencia te atraviesa y cuando tienes que luchar. Pero la realidad es que, aunque no estuviera involucrada en esto, sé que también estaría resistiendo de otras formas porque es algo cotidiano. Casi todas las compañeras que están involucradas en la defensa de los derechos humanos en México o están muy enfermas o están profundamente agotadas, han tenido que cambiar toda su forma de vivir, han tenido que modificar por dónde caminan, dónde viven, cómo publican en redes sociales, cómo conviven con las demás personas. En muchos casos ha implicado no tener una pareja. Nosotras vamos marcando nuestro cuerpo con tatuajes porque sabemos que cualquiera de nosotras es 'desaparecible' y que quizá sea la única forma de que nuestra familia nos encuentre.

- ¿Ha sufrido amenazas?

- Sí. Desde desde que inicié muy joven tuve amenazas, fiscales que me ponían folders, los abrían y estaba mi foto, mis publicaciones, mi familia, eso en una reunión con un fiscal con 116 denuncias por tortura y desaparición. También amenazas telefónicas, allanamiento, incendiaron un foro cultural que tenía con compañeras. Me han dicho: «Te vamos a dejar en diferentes partes del Estado, para que te vean». Esto lo vivo yo y lo viven un montón de compañeras. En los últimos 8 meses que estuve en Aguascalientes tuve que cambiarme de casa tres veces y eso implicó muchísimo emocionalmente, me llevó a estar hospitalizada, a perder parte de mi patrimonio. Es muy complicado tener que salir de donde vives no solamente por ti, sino porque te das cuenta que tu red de apoyo está ya muy desgastada.

- ¿Cuántas mujeres hay en México buscando familiares?

- Si de cada familia se involucrara una o dos personas, que casi siempre son la mamá y la abuela, la hermana y la mamá, las hermanas, estaríamos hablando de casi medio millón de personas buscando. Según las autoridades, en México hay 139.000 personas desaparecidas y, según datos de las organizaciones civiles, unas 150.000. Y eso sin contar a todas las personas en situación de migración que atraviesan México.

- El hecho de que haya tantos colectivos, tanta resistencia, demuestra que la violencia nunca llega a normalizarse.

- Eso es. Seguimos con nuestra vida porque tenemos que ir a trabajar para pagar la renta, para que nuestros hijos vayan a la escuela, por mil cosas, pero no nos vamos a acostumbrar y vamos a seguir exigiendo. México no va a ser el lugar de las muertas ni de las desaparecidas. En todo caso va a ser el lugar de las personas que seguimos luchando por la justicia.

- ¿Hay cifras oficiales que en estos momentos se acerquen a la realidad de la problemática?

- Los feminicidios están infraregistrados. El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio habla de 11 muertes de mujeres al día. Por ejemplo, en Aguascalientes, hablamos de un feminicidio al mes, pero el registro de las autoridades habla de dos feminicidios o tres al año. Las diferencias son muy grandes. Además, nosotras hablamos de un feminicidio al mes sin contar todas las mujeres que llegan a terapia intensiva o a alguna atención hospitalaria y que fallecen producto de golpes. Algunas se quedan en homicidio, otras en suicidio, otras en accidentes y otras únicamente se registran como enfermedad. El feminicidio ha sido ocultado sistemáticamente, las cifras que reportan las autoridades ni siquiera son la mitad de lo que está sucediendo realmente y lo que reportamos las organizaciones podrían ser dos terceras partes. Hay una falta de reconocimiento que implica, por supuesto, la no generación de mecanismos específicos para la atención y, mucho menos, para la prevención y la garantía de no repetición.

- ¿A qué violencias se enfrentan hoy en día las mujeres en México?

- No hemos logrado disminuir ninguna de las dimensiones de las violencias. Seguimos teniendo una gran problemática para la participación política de las mujeres. A pesar de que tenemos una presidenta, la realidad para las mujeres es muy compleja. No solo están siendo amenazadas por los grupos de la delincuencia organizada, sino que también se enfrentan a los grupos internos de sus partidos políticos. Solamente en las elecciones pasadas fueron asesinadas ocho candidatas del interior del país. Vivimos la violencia comunitaria –en espacios públicos–, como el acoso, y la violencia sexual, que en México se ha documentado que comienza mayoritariamente a los seis años en los espacios más cercanos. Aguascalientes, el segundo Estado más pequeño, registra al día 33 violaciones. A esto se une el tema de los médicos objetores y que no haya instalaciones para la interrupción del embarazo. Somos un país profundamente violento y esta violencia se ha intensificado. La educación para los varones no ha cambiado y ahora se les dan armas para perpetrar esa violencia de otras muchas formas.

- Porque a esa situación estructural se une hoy en día un contexto de violencia relacionada con el crimen organizado.

- Se une la amenaza relacionada con el acceso a armas de la mayoría de los varones por la circulación que hay en el mercado ilegal. Además, se une un uso de sustancias problemático, sustancias que cada vez son más adictivas como el cristal. Y se une, por supuesto, la complicidad entre las autoridades y el narco o la delincuencia organizada. Hay feminicidas o agresores que no están relacionados con el narcotráfico o una mafia, pero lo manifiestan así para hacer que las mujeres tengan miedo, porque la amenaza ya no es directamente sobre ellas y sus cuerpos, sino sobre todo su entorno, toda su red familiar. Creo que, nacional e internacionalmente, este conflicto se ha decidido silenciarlo, invisibilizarlo. Se ha normalizado decir que en México asesinan a las mujeres y el asesinato de Claudia, de 21 años, nos pone de nuevo sobre la mesa esa violencia.

- Hay otras tres estudiantes de la universidad de Morelos asesinadas recientemente.

- Claro. Ha habido más jovencitas de esa universidad asesinadas y no ha habido una manifestación pública por parte de la universidad. Al contrario, hubo represión contra quienes se manifestaron, contra quienes tomaron las aulas y exigieron seguridad. No caminamos tranquilas, no podemos salir a estudiar tranquilas o a trabajar. Muchas ni siquiera pueden llegar a una casa a descansar, porque en esa casa las van a violentar. No hay hasta ahora ninguna política pública ni un posicionamiento público que se acerque siquiera a lo que estamos exigiendo.

- ¿Qué está ocurriendo en Morelos y en Cuautla?

- Morelos está en los primeros lugares de casos de homicidio y delincuencia, pero no hay un reconocimiento tal cual del feminicidio. Lo primero que hizo la Fiscalía en el caso de Claudia fue decir que estaban investigando el caso como feminicidio y fue así porque era algo que afectaba a nivel internacional. En la realidad, los expedientes no son investigados como feminicidio. ¿Y qué está ocurriendo? Morelos es un lugar estratégico y, a pesar de la cercanía con la Ciudad de México, es un lugar que tiene todavía un territorio muy explotable para los grupos de la delincuencia organizada. Éstos han entrado y han desplazado a familias y comunidades completas, que en muchos casos son orilladas a vivir en condiciones de hacinamiento y vulnerabilidad. En esa zona del país ha aumentado mucho el consumo de cristal, que hace que las personas entren en una fase muy violenta. Es una droga que desestabiliza todos los sentidos y está muy relacionada con los brotes agresivos y los robos violentos. Pero es muy importante decir que hay consumidores que son producto de todas las otras violencias. La situación se ha venido gestando desde hace años y permitido que las personas sean desplazadas, desaparecidas y, como en el caso de Claudia, asesinadas.

- ¿Es el caso de Claudia un caso de feminicidio?

- La Fiscalía habla de un robo violento, pero por supuesto que se cruzan las razones de género, el aprendizaje de que los hombres pueden someter a las mujeres a través de la violencia.

- Conecta, además, con una denuncia histórica, la del hecho de que una mujer no puede caminar sola por la calle a las once de la noche.

O a las dos de la tarde, como en el caso de las otras compañeras de universidad asesinadas y como en Campo Algodonero (Ciudad Juárez, 2001). Allí todas estaban desapareciendo en la misma zona, por la mañana, de camino al trabajo o a la escuela. La autoridad lo vio como hechos aislados, pero eran asesinatos que se podían prevenir, que se dieron porque la autoridad decidió no hacer nada.

- La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a México en 2009 por la muerte de ocho mujeres en Campo Algodonero. Aquella fue una sentencia histórica porque responsabilizaba por primera vez al Estado en los casos de feminicidio. Sin embargo, 27 años después, México sigue sin hacer los deberes que le impusieron. ¿Por qué sigue habiendo tanta impunidad?

- La respuesta más simple podría ser que no hay voluntad, la realidad es que siguen estando representados los intereses de quienes violentan. En temas de desaparición y de explotación siempre están cruzados grupos de empresarios, grupos de intereses de poder en los diferentes estados de la república.

- Volviendo al caso de Morelos, ha habido dos detenidos por los asesinatos de dos de las estudiantes asesinadas, pero no se sabe mucho más.

- Seguramente las familias no tienen información de si se están procesando a las personas detenidas. Hay casi nula información. Lo mismo sucede en casi todos los procesos. Nosotras llevamos nueve años acompañando el doble feminicidio de una mujer embarazada de ocho meses en el que los vecinos detuvieron al sujeto con el cuchillo en la mano. El proceso está detenido porque él alega que fue una riña. La impunidad es un factor presente en casi todos los procesos.

- Claudia Sheinbaum ha hablado de homicidio en el caso de Claudia.

- Creo que es una decisión política, no quieren reconocer la violencia contra las mujeres porque eso implica que no han avanzado en los compromisos que tienen. Es diferente decir que fue un robo a decir que sistemáticamente se asesinan mujeres, porque en lo segundo hay una carga de responsabilidad, de negligencia por parte del Estado. México tiene una sentencia desde 2009, sin embargo, habitualmente, las fiscalías no quieren reconocer el feminicidio y lo manejan como homicidio. Incluso, si nos fijamos en los homicidios, los cuerpos de las mujeres presentan más agresiones, 47 cuchilladas, por ejemplo, cinco tiros, a diferencia de los cuerpos de los hombres. En definitiva, cuando hablas de la violencia contra las mujeres estás hablando específicamente de políticas que tendrías que haber implementado, pero el Estado está totalmente rebasado e inoperante. El feminicidio tiene que ver con la impunidad, la corrupción y la inoperancia de las autoridades.

- ¿Ha cambiado algo el hecho de que haya una mujer presidenta?

- Sigue existiendo un subregistro de feminicidios, no hay cambios en eso. Sin embargo, era necesario en un país tan machista y misógino. Además, se trata de una mujer con un conocimiento de la política muy amplio. Sabemos que una administración no puede resolver lo de muchas administraciones pasadas ni una violencia que es, incluso, trasnacional. Sin embargo, creo que sí se queda debiendo muchísimo a las mujeres que votaron por ella, a las mujeres que pensaron que era la opción para cambiar algunas cosas y, en general, a todas. La deuda histórica hacia las mujeres cada vez va creciendo más porque hoy no sabemos si vamos a regresar vivas a casa cuando salimos a la escuela o al trabajo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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