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Política

Marlaska agota su séptima vida con el blindaje de la directora de la Guardia Civil más fiel a Sánchez

Marlaska agota su séptima vida con el blindaje de la directora de la Guardia Civil más fiel a Sánchez
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El Gobierno reconoce ahora encuentros de Leire Díez con la directora del Instituto Armado tras negarlo. El ministro, que lo desmentía, queda en la picota Leer

Unos meses después de que en España se estrenara en 1991 la película Instinto Básico, en la que Sharon Stone protagoniza un imitado cruce de piernas mientras es sometida a un interrogatorio, en España se estrenó el programa La máquina de la verdad, que a lo largo de estas décadas ha tenido diferentes versiones, con un punto álgido en años pasados con el llamado polideluxe. Máquina de la verdad, polígrafo... lo cierto es que el dispositivo echaría humo si se aplicara a la política actual. El Gobierno negó que la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, hubiera mantenido reunión alguna con Leire Díez, la llamada fontanera del PSOE. En concreto, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo rechazó en reiteradas ocasiones. La última hace una semana, cuando ya se conocía el auto del juez Santiago Pedraz -aún no el sumario-. Ahora lo reconocen. Gónzalez es una persona muy cercana y de confianza para Pedro Sánchez desde hace años.

El informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) deduce que, al menos, hubo tres reuniones entre ambas. Ahora, y sólo tras conocerse el sumario del llamada caso de las cloacas del PSOE, el Gobierno admite que sí hubo citas entre González y Díez. Fuentes gubernamentales explican que efectivamente tuvieron lugar, pero que se produjeron fuera de las instalaciones, en los alrededores, de la Dirección General de la Guardia Civil, en la madrileña calle de Guzmán el Bueno.

Según consta en el sumario, hubo, al menos, tres reuniones entre González y la considerada fontanera del PSOE. También se cruzaron whatsapps que fueron eliminados porque la directora tenía activado el borrado automático. «La directora de la Guardia Civil es de mi confianza»; «Recuerda que tengo amistad con la Directora General de la Guardia Civil», se jactaba Díez.

La Guardia Civil se vio obligada a emitir un comunicado a última hora del jueves en el que reconoce la celebración de dos reuniones entre González y Díez y el intento de una tercera que no se llegó a producir "por la enfermedad de unafamiliar", lo que impide que la fontanera se traslade a Madrid como tenía previsto. Una confirmación que desmentía lo dicho en ocasiones anteriores por Marlaska.

Asimismo, constatan que Díez sondeó a la responsable de la Benemérita sobre la posibilidad de que el comandante Rubén Villalba -imputado en el caso Koldo- pudiera retomar su puesto de trabajo, algo que según estas fuentes, rechazó González. Tras este encuentro «no vuelven a mantener reunión alguna».

Desde el Ejecutivo enmarcan las reuniones en un «ámbito personal», ya que ellas tenían relación antes de que González fuera nombrada máxima responsable de la Guardia Civil y que ésta cortó la relación en cuanto se percató de las intenciones de Díez. La UCO señala en su informe que la investigada puso en marcha un serie de acciones que «mediante entrevistas personales con la directora de la Guardia Civil, habría conseguido instigar a que esta última iniciara actuaciones administrativas contra la UCO».

Este diario informó, asimismo de que González habría sido Mercedes González quien ordenó abrir tres informaciones reservadas para «depurar responsabilidades» contra la UCO por presuntas filtraciones. Dos las firma el DAO y otra, ella directamente.

Desde el Ejecutivo contraponen que no se llevó a cabo ninguna investigación contra los miembros de la UCO, tal y como supuestamente pedía Leire Díez. Y que lo que sí sucedió es que esta unidad de la Guardia Civil empezó a investigar a la llamada fontanera del PSOE. «Es decir, justo lo contrario», dicen fuentes gubernamentales. «No le dimos veracidad. Nunca le hemos abierto la puerta». Añaden, además, que las investigaciones relacionadas con el hermano o la mujer de Pedro Sánchez se siguieron desarrollando, así como aquellas que cercan al PSOE.

El reconocimiento de las reuniones entre González y Díez, pese a que las versiones son distintas, sí conducen a un camino: dejan vendido a Marlaska. El titular de Interior, que acumula una mochila de polémicas, pero que cuenta con la «confianza total» de Sánchez, zanjaba hace una semana: «La directora de la Guardia Civil no ha tenido ninguna reunión con ninguna persona», ni «Leire o cualquier otra, en términos de ningún tipo».

Hace ya un año, en el Congreso, también lo negó: «La directora de la Guardia Civil y desde la Guardia Civil se negó cualquier conversación o cualquier visita de Leire Díez». Es más, el Gobierno lo ha desmentido en distintas respuestas parlamentarias a preguntas del PP:«No consta que la directora general de la Guardia Civil haya celebrado reunión alguna».

Este jueves, Marlaska, desde Luxemburgo, defendió la «actuación ejemplar y plena honestidad» de la directora de la Guardia Civil, pero empezó a poner cierta distancia. Matices. «A mí lo que me consta de la directora de la Guardia Civil es su actuación ejemplar...»; «No he conocido, evidentemente, ninguna actuación que pudiera ir dirigida a menoscabar el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado»; «Vuelvo a decir que no he conocido, y si las hubiera conocido no las hubiera tolerado»... Unas fórmulas que recuerdan a las empleadas por Sánchez en la comisión del Senado impulsada por el PP cuando, entre otras cuestiones, se le preguntó si el PSOE había pagado a Leire Díez: «Que a mí me conste, no».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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