La primera negativa, la explicación oficiosa, el respaldo desde Luxemburgo, el comunicado nocturno y la defensa final de González dejan grietas en el relato oficial
Regala esta noticia Añádenos en Google Mercedes González se saluda con Fernando Grande-Marlaska. (Europa Press) 05/06/2026 Actualizado a las 12:30h.La situación de Mercedes González al frente de la Guardia Civil se sostiene, por ahora, sobre un relato oficial que ha cambiado cinco veces ... en apenas una semana, tres de ellas por boca del propio ministro. Primero, Fernando Grande-Marlaska negó de forma tajante que la directora general se hubiera reunido con Leire Díez. Después, al conocerse los documentos del sumario, Interior sostuvo que, en todo caso, los encuentros no fueron en la sede del instituto armado ni tuvieron relevancia operativa. Más tarde, Marlaska defendió desde Luxemburgo la «actuación ejemplar» de González. Ya de noche, Interior admitió formalmente las citas. Y este viernes el ministro cambió el eje: no importa tanto que se vieran, sino que, según él, no hablaron de la trama.
La segunda versión llegó de forma oficiosa cuando el sumario empezó a acreditar contactos entre ambas. Interior trasladó entonces que, si había habido algún contacto, no se trataba de reuniones en la Dirección General ni de citas vinculadas a investigaciones, sino de encuentros fuera de dependencias oficiales y sin relevancia para la Guardia Civil. El relato ya no negaba tanto que se hubieran visto como la importancia de esos contactos.
La conversación sobre Rubén Villalba complica la tesis oficial de que no se abordaron asuntos internos del cuerpo
La tercera llegó el 4 de junio por la mañana, a la llegada de Marlaska a Luxemburgo para la reunión de ministros de Interior de la UE. El ministro no admitió expresamente el detalle de las citas, pero cerró filas con González: «A mí me consta su actuación ejemplar y plena honestidad». Sobre posibles presiones a la UCO, sostuvo: «No he conocido ninguna actuación dirigida a menoscabar el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y en este caso de la Guardia Civil. No lo hubiera tolerado».
Ese mismo día admitió al menos la incomodidad institucional: «No es la situación óptima». Pero volvió a blindar a la directora general: «Soy absolutamente conocedor de lo que es la lealtad a la legalidad de la directora de la Guardia Civil. Y el respeto y respaldo al trabajo de la Guardia Civil». La tesis oficial se desplazaba: de negar los encuentros a defender la lealtad de González y su respeto a la UCO.
«Intercambios de whatsapp»
La cuarta versión llegó ya entrada la noche del jueves, con el comunicado oficial. Interior reconoció que González sí se vio con Leire, aunque redujo esos contactos a encuentros personales o laborales. La nota sostuvo que la relación nació cuando González era delegada del Gobierno en Madrid y Leire trabajaba en Correos, limitada entonces a «intercambios de whatsapp» por movilizaciones laborales, sin «encuentros personales». Después, ya como directora general, admitió una primera cita, un posible segundo encuentro y una reunión posterior.
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