Al día se estarían registrando al menos 10 peleas, según diversos sindicatos. La mayoría llega con puñaladas o con fracturas en el tabique.
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Gustavo Molina Ceuta Publicada 20 agosto 2026 06:30hEl silencio de la noche se ve interrumpido por unos gritos en el centro de Ceuta. Entre tanto, un inmigrante está en el suelo, en posición fetal mientras se cubre la cabeza.
A su alrededor hay, al menos, unas siete personas que hacen un círculo para que no intente escapar.
Entonces, uno de ellos le suelta una patada en la cabeza y los demás se envalentonan: lo golpean por más de un minuto sin que nadie interceda.
El joven sigue gritando. Posiblemente no supere los 25 años de edad. Por su rostro caen algunas gotas de sangre sobre el cemento; también tiene varias heridas en los brazos después de haberse caído.
Los agentes en Ceuta confirman 15 violaciones de migrantes, Sanidad solo admite cinco: "Buscan refugio en la Policía"Cuando todo finaliza, se queda unos segundos en el suelo y gime de dolor.
Minutos después, finalmente se levanta y se pierde entre las calles de Ceuta.
"Situaciones así son las que tenemos que vivir los que habitamos esta ciudad. Eso es algo que sucede prácticamente a diario", asegura Juan Manuel Contreras, de 70 años.
Su percepción no está muy alejada de la realidad. Según el Sindicato Unificado de la Policía de Ceuta (SUP), diariamente se están registrando al menos 10 peleas que acaban con alguien en grave estado, con el tabique roto o apuñalado.
Algunas de las peleas han sido grabadas y subidas a redes sociales, donde se viralizan rápidamente.
La Guardia Civil detecta a agentes de inteligencia de Marruecos entre los migrantes que se colaron en Ceuta"Hay muchas reyertas. Ceuta tardará en volver a la normalidad y la verdad es que están llegando más refuerzos, pero no son suficientes. Y los que han llegado, lo han hecho demasiado tarde", asegura un portavoz del SUP.
No siempre pueden acudir a todas las reyertas que suceden durante el día. Y mucho menos logran detener a la totalidad de implicados.
"El juzgado está decretando la expulsión de los detenidos al país del que provengan", comenta.
El portavoz también añade que durante las más de dos semanas que lleva la invasión, hay un aumento considerable de "hurtos, reyertas, atentados, amenazas, lesiones y todos estos delitos".
Radiales, inflamables y cal viva: 22 guardias civiles heridos en el asalto más violento a la valla de CeutaIncluso, uno de los agentes de la Policía Nacional sufrió una fractura en uno de los dedos de su mano tras intentar mediar en una pelea entre inmigrantes.
Guerra de etnias
Sin embargo, la situación no termina en las calles. Cuando ocurren este tipo de reyertas y hay personas heridas de gravedad, apuñaladas o con una fractura, estas deben acudir al hospital.
"Estamos atendiendo a muchas personas con fracturas nasales y de mandíbula. Recientemente he ingresado a un inmigrante al que le han dado una paliza. Tenía lesiones del nervio óptico", asegura una médica que prefiere mantener el anonimato.
Lo normal, según la profesional en salud, es que al mes sucedan dos o tres fracturas.
22 guardias civiles y 132 migrantes heridos en el asalto con cal viva a la valla de CeutaPor su parte, Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, asegura que ese aumento es real y que todas las víctimas son atendidas con humanidad dado que esa es su vocación.
"En mi caso soy otorrinolaringólogo y puedo decir que cada semana estoy realizando unas seis o siete operaciones de tabique por causa de peleas entre los inmigrantes", expresa.
A su vez, la médica asegura que en lo que ha podido escuchar, gran parte de los casos son reyertas. "Hay nacionalidades y grupos étnicos que entran en conflicto rapidísimo. Los subsaharianos van con todo", dice.
Y añade que, por ejemplo, "los marroquíes son muy racistas con los subsaharianos y con los argelinos".
Esto estaría creando 'guetos' según nacionalidades. "Ese tipo de cosas suceden cuando las personas se enfrentan a situaciones infrahumanas. Acaban peleando por comida, por los aseos, por las chabolas y cualquier episodio puede derivar en una pelea", asegura Roviralta.
Justamente las peleas por comidas y lugares donde dormir suelen ser las más frecuentes. "Los altercados pasan porque alguien se sentó donde otro lo estaba antes; también si uno de ellos encuentra un plato de comida y no lo comparte. Todo eso los lleva a actuar de esa manera", dice Contreras.
La división puede notarse en las calles. Por ejemplo, en la playa El Trampolín, donde hay una huelga de hambre, hay un espacio determinado donde solamente hay subsaharianos, otro lugar para los argelinos y, finalmente, un espacio para los marroquíes.
Habitan el mismo espacio, pero no comparten de ninguna manera. Incluso, en la adversidad, no hay unión entre ellos.
A su vez, la Unión de Militares de Tropa, que ha asegurado que sus uniformados no atienden las reyertas, sí ha sido testigo de esas situaciones.
"Estas bandas se forman según la nacionalidad. Entonces, hay marroquíes, argelinos y subsaharianos. Son tres grupos que, por cualquier motivo, pueden desencadenar una pelea", dice el portavoz.
Temor
La situación de inseguridad ha desencadenado más problemas que las reyertas. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) alertó de que los trabajadores que atienden a personas encamadas, dependientes y enfermos oncológicos en fase terminal no pueden desplazarse hasta los centros de salud en muchas ocasiones desde la entrada masiva de inmigrantes el pasado 30 de julio.
"No podemos desarrollar nuestra labor de forma eficaz porque la realidad en las calles es muy difícil. Nos encontramos a personas durmiendo en la calle con colchones. Han invadido las calles estrechas y apenas podemos pasar. Duermen en cualquier esquina", dice la Central Sindical Independiente.
Lo anterior estaría ocasionando, añade la organización, que se comprometa la integridad física y la tranquilidad de los empleados públicos durante "el ejercicio de sus funciones. Pone en riesgo directo la continuidad y la puntualidad asistencial que requieren los pacientes críticos en sus hogares".
Frente a ello, Roviralta asegura que llevan más de dos semanas a la espera de soluciones reales para Ceuta. "El personal está cansado. Conozco de primera mano que hay muchos médicos que quieren irse porque no hay garantías para ejercer su trabajo. No podemos continuar así".
Entre tanto, los cuatro sindicatos consultados por EL ESPAÑOL coinciden en la misma idea: hay una inseguridad latente en las calles para todos los sectores, sean vecinos, policías o médicos.
"El Gobierno nos tiene olvidados y no hace nada por nosotros. Tenemos que padecer esto, sentir miedo, ver robos y que haya más inmigrantes que ceutíes", dice Contreras.
Esa idea también es compartida por las cuatro organizaciones. "Los políticos vienen a Ceuta, pero seguimos sin una solución real a lo que está pasando", concluye Roviralta.