Marruecos quiere impulsar su ciencia.
Ciencia Marruecos cambia de estrategia: se blinda y busca ser el motor científico de África con una inversión nacional históricaMarruecos lanza el plan PNARDI, un ambicioso programa dotado con 1.000 millones de dirhams para impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación.
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Xavi Mogrovejo Publicada 10 junio 2026 07:51h Las clavesLas claves Generado con IA
El Gobierno de Marruecos ha puesto en marcha un ambicioso plan estratégico para transformar su ecosistema de investigación y frenar la fuga de cerebros que sufre el país.
A través del Programa Nacional de Apoyo a la Investigación, Desarrollo e Innovación (PNARDI), el territorio norteafricano invertirá un total de 1.000 millones de dirhams marroquíes durante el periodo de 2025 y 2028.
La iniciativa busca modernizar las estructuras científicas locales y posicionar al país como un referente de innovación en la región. El financiamiento del programa se estructurará de manera conjunta mediante una alianza pública y privada.
Los fondos en cuestión serán aportados a partes iguales por el Ministerio de Enseñanza Superior, Investigación Científica e Innovación y Fundación OCP, el brazo filantrópico de la corporación estatal de fosfatos.
Este modelo de cofinanciación garantiza una inyección económica sostenida de 250 millones de dirhams anuales, destinada a dotar de mayores recursos a las universidades y laboratorios del país.
Marruecos redefine su estrategia científica
La estrategia se divide en tres subprogramas específicos diseñados para cubrir las prioridades nacionales. El programa Ibn Battouta se centrará en el apoyo a las nuevas generaciones de jóvenes científicos, mientras que Ibn Albanna financiará proyectos de investigación en áreas críticas como la soberanía alimentaria, la gestión del agua y las energías renovables.
Por su parte, la línea Nefzaouia estará orientada al mercado, incentivando la transferencia tecnológica para que las patentes locales se conviertan en soluciones industriales reales.
Uno de los pilares más novedosos del PNARDI es su enfoque en el talento en el extranjero, al que destinará una partida específica de 200 millones de dirhams. Con estos recursos, el Gobierno marroquí pretende movilizar y vincular a los científicos de la diáspora con los centros de excelencia nacionales.
El objetivo final no es solo repatriar conocimiento técnico, sino crear redes globales de colaboración que permitan elevar el impacto internacional de la producción científica producida por Marruecos.
En definitiva, el despliegue del PNARDI representa un punto de inflexión para las políticas de desarrollo de nuestro país vecino, consolidando con todo la ciencia y la tecnología como motores fundamentales de su soberanía económica.
Al transitar de un modelo de fuga de cerebros a uno de atracción y retención de talento, Marruecos no solo busca reducir su dependencia tecnológica exterior, sino también generar soluciones propias a retos globales apremiantes como la crisis hídrica o la transición energética. Esto marca un antes y un después para el país.