Sin ataduras
Los jugadores del Rayo hablan con la afición franjirroja antes de la suspensión definitiva.Pablo Moreno PEDRO MORATA Actualizado 11/10/2026 - 05:16CEST- Compartir en Facebook
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No se puede continuar como propietario de un club si una afición no quiere. Si la masa social: la de abonados y la de simpatizantes que van ocasionalmente al campo, se plantan ante el propietario, eso acaba antes o después con la salida del propietario, vendiendo sus acciones.
Ayer se suspendió el partido del Rayo-Athletic porque su afición dejó claro que no quiere a su propietario. No entro en los detalles; simplemente describo hechos evidentes. La afición de Vallecas fue ingeniosa para poner un palo en la rueda de la bicicleta. Sin violencia, con ingenio: aviones de papel y bolas de papel o de plástico de colores. El partido se tuvo que detener por dos veces y ser suspendido finalmente. Martín Presa tiene un problema. Ya lo sabía que lo tenía porque ha habido hechos pasados que se lo han ido dejando claro. Pero lo de ayer es un antes y un después porque le han enseñado como pueden hacer imposible la vida normal del equipo si él sigue o si no cambia el rumbo hacia la dirección que sus aficionados quieren (repito que no entro hoy en el fondo del asunto).
Los aficionados del Rayo están tan hartos que no se han parado a pensar si con la suspensión del partido perjudican a su equipo por si le pudieran quitar puntos u otras sanciones. Han pensado que motivo mayor tapa a justificación menor.
Presa no puede seguir al frente del Rayo, si sabe que cuando se descuide le van a destrozar el palco por la noche, o le van a detener un partido en juego hasta hacer que se suspenda. Otro día evitarán que llegue el autobús al partido, se quedarán en calzoncillos todos en el campo… o vete tú a saber. Pero Presa ya tiene una inseguridad que le hará estar pensando si ha llegado el momento de irse del Rayo y poner en venta su paquete accionarial del 98%. Y no creo que tuviese problemas en encontrar un comprador con facilidad dada la escasa o nula deuda, una masa de abonados de 13.000 y le faltará un proyecto de remodelación o nuevo estadio.
Los aficionados de la Lazio han tomado una primera medida que es vaciar el estadio hasta que el dueño Lotito se vaya y venda el club. No se han parado a buscarse excusas de que no yendo al estadio perjudican al equipo, o que su rechazo a Lotito no va a hacer que se separen de su sentimiento por el Lazio. No se han fabricado una autoexcusa de “a mi Lotito no me va a echar de mi estadio”. No conformes con eso, iniciaron una campaña para no hacerse el abono de temporada y ha habido bajas de casi un 90 %. Han bajado de 30.000 a 4.000.
Sin embargo posiblemente Peter Lim pueda tener dudas de si realmente es cierto que no le quieren en Valencia. Conozco perfectamente toda la campaña Lim Go Home, las banderitas amarillas, el cántico fugaz del minuto 19 de Lim Go Home…etc.
Pero Peter Lim no ha sufrido ningún guantazo social potente después de 12 años como propietario del Valencia CF. Nunca han conseguido vaciar Mestalla en una protesta contra él. Cuando se ha intentado no se ha conseguido; e incluso se ha fracturado la afición quedándose en un partido contra el Girona, la mitad dentro y la mitad fuera: acabaron insultándose y protestando los unos contra los otros. Eran tiempos de miedo en el equipo (como viene sucediendo las últimas temporadas) porque flirteaba con el descenso deambulando por los últimos puestos.
Cuando más hartazgo había de Lim en junio de 2024 ocurrió una cosa increíble en Valencia: el PP- el PSOE y Compromís (versión valenciana de Podemos) se pusieron de acuerdo para votar a favor de devolverle a Peter Lim los beneficios urbanísticos que había perdido por su incumplimiento grave y recalcitrante. Cuando Lim compró el Valencia en 2014 sabía que había un contrato con el Gobierno autonómico y local por el que debía finalizar e inaugurar el Nuevo Mestalla que estaba a medio acabar antes de mayo de 2021 o perdería los permisos urbanísticos que le había regalado la Administración para que en el solar del actual estadio de Mestalla (una vez derribado) se pudiesen construir y vender 600 pisos de lujo y un gran centro comercial. Ambas cosas suponen un valor para el Valencia cuando venda ese solar con ese permiso de entre 150 y 170 millones de euros. Lim incumplió y el Gobierno del PSOE y Compromís de la Generalitat Valenciana ,fue forzado legalmente por asociaciones locales a que se caducara el acuerdo. Era un momento ideal para forzar a Lim desde la política con un mensaje claro que simbólicamente sería : “Usted en Valencia ya no tiene nada más que hacer. No le queremos. Ya no hay más leche en la teta de la vaca. Venda la vaca y váyase“. Sin embargo apareció en el horizonte el Mundial 2030 y el señuelo o el anzuelo de ser sede de algún partido del Mundial 2030 ( ya veremos lo que pasa al final ).
Y entonces ocurrió una traición desde lo más profundo de la política: los 13 concejales del PP con la actual alcaldesa María José Catalá al frente, los 9 de Compromís y los 7 del PSOE votaron a favor de renovarle y devolverle el diamante de 150-170 millones a Lim a cambio de que acabará en Junio de 2027 es Nuevo Mestalla que debió acabar en mayo de 2021. Ya saben que en España no se ponen de acuerdo el PSOE, Compromís y el PP ni en los desahucios; pero se pusieron de acuerdo para engordarle los bolsillos a Peter Lim y para alargarle la agonía a los aficionados.
Ahora cuando Lim algún día ponga a la venta sus acciones, pedirá más dinero por ellas porque su 95% vale más con el campo nuevo acabado. Los políticos dirán que han acabado con un problema enquistado desde 2009 cuando se detuvieron las obras del estadio por la grave situación económica del club en aquellos años. Los 29 concejales no entendieron que la sociedad pedía acabar con Peter Lim antes que acabar el Nuevo Estadio. Ese era el mandato social a gritos. No vale la excusa fácil de que la culpa es de los políticos, porque si los políticos le tuviesen miedo o respeto a la gente del valencianismo no lo habrían hecho. Pero al valencianismo le ha perdido el respeto sus propios políticos y por supuesto Peter Lim.
Sin embargo he de decir que después de eso y pese a que la gente es evidente que quiere que haya un cambio de propietario, la realidad es que cada año hay más abonados, que los asientos son más caros que en época de Champions y que hay más abonados ahora que la última vez que el equipo jugó la Champions. Por tanto hasta los políticos podrían pensar que actuaron bien.
Hace menos de un mes, se había activado de nuevo el vaciado del estadio. Parecía que iba en serio conseguirlo por primera vez. El grupo organizado Curva Nord había vaciado sus localidades en el fondo en el partido anterior, sin que le siguieran los demás. Pero los dos grupos más fuertes sociales del valencianismo (Libertad VCF y Curva Nord) habían coincidido en vaciar Mestalla en el partido ante la Real Sociedad del pasado 20 de septiembre. Todo estaba convocado. Los carteles puestos. Pero 4 días antes, echaron a Corberán y al medio jubilado Ron Gurlay, ficharon a Braulio y a Aguirre y el vaciado se desactivó y se canceló. Facilito y rapidito… pensaría Peter Lim.
Para más contradicción, el hijo de Peter Lim, que responde al nombre de Kiat y es el presidente del club, tuvo el atrevimiento y valentía de asistir y presidir el palco el 6 de septiembre en el partido ante el Barca. No me digan cómo sucedió pero Kiat Lim sonreía en el palco y ese día le pitaron más a Gayá que a Kiat Lim.
Añadan que el club se ha visto obligado a cerrar la lista para nuevos abonados en el Nuevo Estadio para la 27/28. Actualmente el club tiene 40.000 abonados y han cerrado la lista para el Nuevo Estadio en 52.000. Para sacar sus propias conclusiones, metan en el análisis la ilusión por ir al Nuevo Estadio (hay mucha contestación social por el proyecto final) y metan también el hartazgo con el nivel deportivo del equipo que se ha vulgarizado. Mezclado todo salen 12 abonados más de los 40.000 abonados a un Valencia CF actual vulgar que lleva varias temporadas luchando por no descender muchas jornadas.
Por todo lo anterior entendería que Peter Lim tenga dudas de que realmente no le quieren en Valencia. Siendo un hombre abstraído de las noticias y habiendo un enorme embudo a su alrededor para que le llegue poca información, no me extrañaría que piense mirando los hechos y los datos objetivos que es mentira que no le quieran. Sin embargo yo creo que Martín Prensa y Lotito tienen claro que lo van a tener muy difícil, antes o después, para seguir al frente de sus clubes y no poner en venta su paquete accionarial. Añadan que Lim vive en Singapur y no viene por Valencia (casi) nunca. Sin embargo si sucedieran cosas parecidas a las que pasan en el Rayo y en la Lazio, seguramente sabría que tiene un problema serio de verdad, como lo tienen los otros dos. Y se vería urgido a buscar una solución.
Postdata: Tengo claro que habiendo seguramente más motivos en Valencia que en Vallecas o en Roma (Lazio) en Mestalla no sucederá nada que a Lim le mueva las carnes y haga que no siga viendo plácidamente, en su casa con los pies en la mesa, la película ‘El Silencio de los Corderos’.
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