La tenista natural de Kiev habla de la dificultad de jugar sabiendo que su familia está en peligro
Kostyuk saluda a la grada de Wimbledon.- JOAN SOLSONA Londres
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Es un foco de atención desde que en febrero de 2022 Rusia empezó la invasión de Ucrania. Marta Kostyuk, nacida en Kiev hace 24 años, niega el saludo a las tenistas rusas y bielorrusas desde el inicio del conflicto bélico. La flamante campeona del Mutua Madrid Open 2026 se sienta con MARCA en Wimbledon para hablar de lo difícil que es tener un ojo en el circuito y el otro en su país donde sigue viviendo toda su familia.
Pregunta. Wimbledon es el grande que menos éxito ha tenido a lo largo de su carrera profesional. Su mejor actuación fue la tercera ronda de 2023 y 2024. ¿Ha encontrado alguna razón?
Respuesta. No lo sé. Está claro que la hierba es una superficie distinta a la que nos encontramos en la mayoría de torneos del circuito. Es verdad que no he tenido buenos resultados porque son apenas tres semanas. Confío en que algún día pueda jugar bien aquí, aunque no podría decir cuánto voy a tardar para conseguirlo. Esta temporada me siento mejor que otras sobre césped.
P. ¿Cuál es el primer recuerdo que se le viene a la cabeza de Wimbledon?
R. Cuando jugué en el junior, en 2017. Fue una época interesante de mi vida, debo decir. El torneo no es que fuera muy bien para mí porque el único evento de la categoría que gané fue el Open de Australia. Sí que tengo buenos recuerdos, pero no a nivel deportivo.
P. En el grande británico se juega de blanco, no hay publicidad en las pistas, todo luce perfecto. ¿Usted con qué se queda?
R. Este lugar es sinónimo de tradición. Me encanta la cantidad de reglas que tiene, que si no puedes hacer esto, que si no puedes hacer aquello, que lo tienes que hacer sólo de esta manera... Me gusta porque no hay otro torneo con este tipo de normas tan estrictas. Que todo tu equipo esté sentado en una especie de cajas, el hecho de jugar completamente de blanco. Me vienen unas vibraciones positivas cuando estoy aquí.
Mi madre y mi hermana intentaron vivir en Mónaco, pero no se adaptaron; cambio seis veces de colegio
Marta Kostyuk
P. Hablando de reglas, en Wimbledon no se permiten los perros y usted suele viajar con dos, Mander y Cheech.
R. Me encantan mis perros, pero es cierto que a veces también me gusta viajar sin ellos. Para descansar sin ellos. Hace dos años me llevé a uno aunque no pudiera entrar en el club, y lo podía haber llevado este año también. Pero al final es un solo torneo. Van a estar conmigo en la gira americana y me van a dar trabajo.
P. En Roland Garros hablaba de que estuvo a punto de perder a su madre y a su hermana en un ataque ruso. ¿Ha intentado convencerlas para que se muden a otro país?
R. La gente tiene una percepción equivocada. No sabe lo difícil que es hacer las maletas e irte a otro sitio. Si ya es difícil hacerlo cuando es tu decisión imagínate si estás obligado a ello. Tienes que meterte en una nueva cultura, en otro idioma, gente distinta. Mi padre está demasiado mayor para ir a ninguna parte. Mi madre lo intentó. Cuando empezó la guerra vino a Mónaco, donde yo resido. Y no se adaptó. La gente que vive allí no es su tipo. Quería trabajar con niños. Habla francés, pero no hubo manera. Y mi hermana cambio seis veces de colegio. Las dos lo intentaron, pero no funcionó. Prefieren estar con sus amigos y con un entorno que conocen. Respeto su decisión, aunque no tengo por qué estar de acuerdo. Es su vida y es su decisión.
Lloré hace pocos días al ver un vídeo de una mujer que murió por un dron en la playa
Marta Kostyuk
P. Ahora que está en Wimbledon, ¿está muy pendiente al teléfono o intenta ignorarlo para que no le perjudique?
R. Sé todo lo que pasa en Ucrania, pero me he quitado las notificaciones del móvil. Leo cuando tengo tiempo para hacerlo o quiero saber algo. No tuve una buena experiencia cuando tenía las alertas puestas por eso las quite. Intento desconectar lo que puedo aún sabiendo lo que pasa.
P. Usted es una persona muy emocional. ¿Cuál ha sido la última vez que ha llorado?
R. Hace cuatro días, una mujer estaba en la playa de Odesa y le cayó un trozo de dron en el cuello y murió al momento. Vi el vídeo y no podía parar de llorar. Me puse en su piel. Yo hace dos semanas estaba de vacaciones como esa persona, intentando disfrutar. Y de repente, ella muere. Es duro.
Me encantan las guerras de Wimbledon; ¿Mis perros? a veces va bien descansar de ellos
Marta Kostyuk
P. El día que finalice la guerra en su país, ¿volverá a dar la mano a las jugadoras rusas o bielorrusas de la WTA o seguirá negándoles el saludo?
R. Ahora mismo, no creo que les vaya a dar la mano, porque la guerra está ahí y es sólo una hipótesis. Pero me encantaría volver a responder a esta pregunta el día que el conflicto acabe.
P. ¿Hasta qué punto le ha impresionado el regreso de Serena Williams con 44 años?
R. Es bonito que haya vuelto. No había jugado en cuatro años y es increíble que le haya plantado cara a una 'top100' aquí en Wimbledon. Sólo Serena puede hacer algo así. Es increíble y me pone contenta el tener la opción de verla jugar de nuevo.
P. Desde que empezó la invasión en su país se ha convertido en una especia de abandera de Ucrania. ¿Cada una de sus victorias va para sus compatriotas?
R. Yo ya jugaba para mi país antes de la guerra. Hay partidos más emocionales que otros. Intento no ponerme más presión de la que toca y cuando juega la Billie Jean King Cup noto más presión porque allí sí que represento oficialmente a mi país y jugamos como un equipo.
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