Martes, 03 de febrero de 2026 Mar 03/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Marta Seco, la economista asturiana que lidera Club Metropolis y Amazónico

Marta Seco, la economista asturiana que lidera Club Metropolis y Amazónico
Artículo Completo 1,200 palabras
La hostelera asturiana Marta Seco acaba de estrenar Club Metrópolis, el proyecto más ambicioso de Grupo Paraguas, fundado en 2004 junto a su marido Sandro Silva y detrás de éxitos como el restaurante Amazónico. "Es fenomenal ser inspirador para otros". Leer
GastronomíaMarta Seco, la economista asturiana que lidera Club Metropolis y Amazónico
  • MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
31 ENE. 2026 - 01:09Marta Seco, cofundadora y copropietaria de Grupo Paraguas, sentada en Club Metrópolis, espacio inaugurado esta semana en Madrid en este edificio histórico de la calle Alcalá.

La hostelera asturiana Marta Seco acaba de estrenar Club Metrópolis, el proyecto más ambicioso de Grupo Paraguas, fundado en 2004 junto a su marido Sandro Silva y detrás de éxitos como el restaurante Amazónico. "Es fenomenal ser inspirador para otros".

Sentada en la segunda planta de Club Metrópolis, proyecto que abre en el icónico edificio de la calle Alcalá, Marta Seco (Oviedo, 1976) no puede evitar seguir buscando detalles para mejorar este macroproyecto. Seco atiende a EXPANSIÓN, para desvelar las claves de la que es una de las inauguraciones del año en Madrid, firmada por esta economista convertida en hostelera y su marido Sandro Silva, artífices de éxitos como El Paraguas, Ten con Ten, The Library y Amazónico -marca con la que han llegado a Londres, Dubái, Mónaco y Miami-. Padres de tres niños, son los dueños de Grupo Paraguas, fundado en 2004 y que ahora estrena hotel boutique y siete conceptos gastronómicos, bajo una fórmula de club privado que arranca con 1.500 miembros.

¿Hay un reparto de roles entre usted y su marido?Sandro trabaja muchísimo con el cliente e idea las ofertas gastronómicas; él es operación pura, es quien crea las cartas y marca el rumbo de lo que va a ser cada concepto y el tipo de cocina. Yo desarrollo lo que hay alrededor: qué línea estética seguir, con qué decorador trabajar, qué música y qué iluminación poner... cosas que me encantan. Los números me aburren un poco, pero los llevo yo, aunque, también formo parte del diseño de conceptos.¿Y quién lidera su equipo de 1.500 empleados (2.500 con el negocio internacional)?Creo que los dos, cada uno a su manera. Tenemos claro que hay que saber organizar un buen equipo y en eso estamos desde hace años. El grupo ha ido montando unas oficinas en la calle Jorge Juan, enfrente del restaurante Amazónico, con departamento financiero, recursos humanos, control, transformación digital y márketing. Yo llevo esa estructura corporativa; a nivel creativo, está Sandro y yo apoyo.¿Cómo atraen talento al equipo?Necesitamos perfiles que conecten. Eso significa que, además de su parte profesional y de darles toda la formación posible, es clave la empatía y otras cualidades para que se complementen entre ellos. Y hasta que no les ves en acción, tampoco sabes si van a funcionar.¿Creen haber creado una fórmula propia?Puede ser. Es un suma de detalles, que son nuestras señas de identidad: un plato rico, un buen vino, una vajilla bonita, la música, el sonido y la iluminación muy cuidados y el interiorismo muy pensado. En todo ese 360, en estar nivelados en todos esos sentidos, creo que somos muy diferenciales; es difícil encontrar quien abarca todo eso de forma integral como nosotros. Hay chefs maravillosos que hacen cosas increíbles, pero, a lo mejor, fallan en ciertas cosas. Nos ha ido bien mirando poco a los lados; hemos hecho las cosas como nos ha salido, juntándonos con profesionales que nos pueden acompañar y sumar.¿Esa es su forma de ser creativos?Y también flexibles. Cuando abrimos todos los restaurantes, sabemos que luego van evolucionando, porque vamos escuchando y siempre es prueba y error. Todo proceso creativo necesita un tiempo de ajuste y cambio; por eso hay que ser flexible. Si eres rígido gestionando, estás perdido. Es bueno tener claro lo que uno quiere y hacia dónde quiere dirigirse, y no es cuestión de que tengas que hacer caso a todo lo que te digan, pero sí tienes que ser capaz de ir encajando cambios.¿La rápida capacidad de reacción es otra de las reglas de Grupo Paraguas?Por supuesto. A veces, parte del equipo, sobre todo el que está en la oficina, necesita tener todo claro y previsto con antelación, con preguntas concretas y respuestas; entonces, llegamos nosotros con los cambios y les volvemos locos.Sin embargo, Amazónico o Quintín parecen conceptos muy estudiados.Y es así, pero, para nosotros, también es muy importante vivir los espacios para que puedan evolucionar. Es como el destete: primero lanzas el proyecto, pero hay un proceso de meses en el que tiene que haber un constante contacto con el cliente. Es crucial estar muy receptivo a esos primeros momentos. Hay muchas etapas, muchos momentos y muchas dudas.¿Por eso han logrado un millón y medio de clientes al año sólo en Madrid?Siempre estamos muy conectados con el cliente; esa cercanía nos da información. Nuestros equipos de operaciones saben que somos superesponjas al recibir toda la información y que, después, nosotros la ordenamos y vemos qué parte sí y qué parte no podemos utilizar.¿El cliente también es su mejor herramienta de comunicación?La exposición no nos resulta cómoda; preferimos dar protagonismo a los conceptos que creamos. Entiendo que luego hay que humanizarlos y saber que nosotros estamos detrás. Son tan potentes los proyectos que montamos que es bonito que seamos simplemente acompañantes. Como nos sentimos cómodos es mostrando lo que hacemos.¿Se sientan a menudo en sus restaurantes?Estamos allí y nos sentamos poco, no sé si menos de lo que deberíamos.Con el grupo turco Dogus como socio (40%) desde hace una década, ¿Grupo Paraguas ha cambiado sus valores como empresa?Creo que no. Nos ha ayudado a crecer, salir fuera y ser mejores.¿Han marcado tendencia y han abierto un camino que otros hosteleros han seguido?Puede ser; es fenomenal ser inspirador para otros competidores.Ahora innovan con un club y se convierten en hoteleros.Hemos montado un club a la madrileña para que se entienda aquí; no creemos que en este destino pueda encajar un club con perfil londinense; ni somos ingleses, ni Madrid es Londres. Es una gran casa-palacio donde el equipo cuida al cliente que debe sentirse con el confort de un hogar, pero recibiendo algo más.¿Se resisten a emplear la palabra lujo?Lujo, igual que experiencia, son términos tan relativos que pueden significar tantas cosas que preferimos hablar del tiempo como el lujo de hoy en día.¿Es lo que le faltaba a Grupo Paraguas en Madrid?Somos ambiciosos en querer liderar y contar a través de esta apuesta un modo de ocio de Madrid y de España. Está en nuestras manos poder aterrizarlo.'Take away' casero con torrija con premioAviso de cierres en la alta cocinaAzotea abre en Club de Mar-Mallorca Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir