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«Maté a mi hermana por 41 cochinos euros»

«Maté a mi hermana por 41 cochinos euros»
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El acusado confiesa que la cogió del cuello pero que solo lo hizo «para quitársela de encima» y que creía que todavía estaba viva cuando llegó la policía

Juicio en Valencia

«Maté a mi hermana por 41 cochinos euros»

El acusado confiesa que la cogió del cuello pero que solo lo hizo «para quitársela de encima» y que creía que todavía estaba viva cuando llegó la policía

Regala esta noticia Añádenos en Google El acusado de estrangular a su hermana en Valencia, junto a su abogado, al comienzo del juicio. (Ignacio Cabanes)

Ignacio Cabanes

Valencia

01/07/2026 a las 09:34h.

«Ojalá hubiese sido yo el que me hubiera muerto, me cambiaba por ella hoy mismo», ha asegurado el acusado de estrangular a su hermana ... dirigiéndose a los miembros del jurado popular encargados de dictaminar su castigo. Visiblemente arrepentido, Manuel R. B., de 56 años, ha confesado su crimen y asume las posibles consecuencias de su acción criminal. Que van desde el homicidio con varias atenuantes que solicita su defensa (confesión y haber actuado bajo una grave adicción a sustancias estupefacientes) y la prisión permanente revisable que pide la acusación particular por un delito de asesinato sobre víctima especialmente vulnerable, dado el cáncer que padecía la víctima y el estado de indefensión de la misma.

El fratricidio se produjo la noche del 28 de febrero de 2024 en el domicilio familiar en el que convivían ambos hermanos, en la calle Brasil de Valencia. Según la versión del acusado su relación con su hermana era buena hasta que le detectaron el cáncer y por problemas de dinero se fue a vivir con él al piso de sus padres. «La convivencia lo estropeó todo».

El día de los hechos había consumido tres tercios, además de marihuana, de la que es consumidor habitual, según ha alegado. Además, lo mezclaba con la medicación que se tomaba para tratar la epilepsia que padece, aunque no recuerda si la tomó o no ese día.

Así, el homicida confeso esgrime que tras recriminarle el pago del recibo de la luz se enzarzaron en una pelea. «Me pegó un empujón y yo se lo devolví, nos pegamos los dos», sostiene, «y acabamos los dos por tierra en la puerta de la habitación de la de ella». El acusado presentaba también lesiones, hecho al que se aferra su defensa para desmontar la tesis de la supuesta alevosía.

La acusación particular solicita la prisión permanente revisable por un asesinato sobre víctima especialmente vulnerable

No obstante, la acusación particular, ejercida por el letrado Juan Molpeceres, argumenta que María, de 61 años y muy débil por el tratamiento de quimioterapia que recibía, fue estrangulada una vez arrinconada contra la pared y sin posibilidad de escapatoria. Además, ha destacado el miedo que tenía la víctima a su hermano, el cual «la bloqueaba y le impedía tomar decisiones».

El acusado alega que su hermana, que pesaba unos 20 kilos más que él, «se puso encima» y le «cogió del cuello». Y que cuando ella le trataba de golpear con el llavero que portaba en la correa colgada al cuello, fue cuando la estranguló para, según él, apartarla. «Por desgracia le apreté y le apreté con las dos manos, no sé el tiempo que estuve», ha reconocido consciente de que para causar la muerte por estrangulamiento hay que estar varios minutos presionando y obstruyendo las vías respiratorias de la víctima una vez esta pierde el conocimiento, como así detallaran los forenses el día que se practiquen las pruebas periciales.

Una amiga lo escuchó todo

En lo que sí insiste el acusado es que cuando salió de la habitación todavía pensaba que estaba viva, y por ello cerró la puerta de la misma con llave, para que no se escapara y fuera de nuevo a por él tras recobrar el conocimiento, según ha argumentado. Cuando llegó la policía, alertados por una amiga que a su vez había hablado con otra que estaba al teléfono con la víctima y pudo escuchar toda la discusión y es testigo auditiva del crimen, «se me cayó el mundo a los pies».

La Fiscalía y la defensa sostienen que se trata de un homicidio al defenderse la víctima, como reflejan las lesiones del acusado

La declaración de dichas testigos, en especial la amiga con la que estaba al teléfono María cuando se inició la discusión al regresar a los 21.30 horas a su domicilio, será clave en el juicio. «Tenemos cosas que aclarar, asuntos que arreglar», escuchó que le decía el acusado a su víctima. Al otro lado de la línea telefónica la testigo oyó la fuerte discusión entre ambos hermanos, el ruido de un jarrón al romperse, y la frase: «Ayuda me mata», según relató la testigo al grupo de Homicidios de la Policía Nacional. Y luego el silencio. «¿Has visto María?», fue lo último que oyó en boca del ahora acusado.

La hija de la víctima, acorralada por el juez

En la primera sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Valencia se ha podido escuchar también el testimonio de la hija de la fallecida, quien solicita una indemnización de 100.000 euros en concepto de responsabilidad civil por el trastorno psicológico que ha sufrido tras el crimen de su madre.

Sin embargo, el presidente del tribunal ha interrogado y cuestionado a la testigo sobre la supuesta relación de hija preocupada por su madre, cuando en los tres años que estuvo residiendo en dicha vivienda de Valencia apenas fue dos veces a verla sabiendo que estaba enferma de cáncer y viviendo a escasa media hora en coche. Más aún si según ella sabía que corría peligro con su tío y la relación era tan mala como describe, llegando incluso a manifestar que su abuelo, cuando todavía vivía en la casa, dormía con un cuchillo bajo la almohada por miedo a su hijo. «¿Usted considera que eso es preocuparse por su madre, por qué no se la llevó a su casa?», le ha cuestionado el juez. «Por problemas personales, hice todo lo que estuvo en mi mano», responde la testigo medio sollozando ante el acorralamiento del tribunal.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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