La contracrónica de la 14.ª etapa del Tour de Francia
- DANIEL GARCÍA V. LE MARKSTEIN
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La alta montaña ha llegado para quedarse en el Tour de Francia. Tras una primera parte marcada por un inicio explosivo en Barcelona y una jornada que resultó diferencial en el Tourmalet, los grandes encadenados montañosos de la ronda gala acompañarán a los corredores hasta las puertas de París. En ese territorio, que ahora centrará toda su atención en los Alpes, el nombre de Tadej Pogacar lo eclipsa todo, siendo capaz de mostrar una superioridad que, en muchos casos, roza lo insultante. En Le Markstein, no fue diferente.
El papel del Visma | Lease a Bike en este Tour de Francia está siendo completamente intrascendente. Dejando de lado la contrarreloj por equipos, donde demostraron ser el mejor equipo de la disciplina, la formación neerlandesa está pasando sin pena ni gloria por la ‘Grande Boucle’. Bien es cierto que Niermann ya no está en el coche (su lugar lo ocupa Marc Reef), pero una estructura de su entidad debería ser temida en el WorldTour. Algo que no ocurrió en Le Markstein. En otros años, su presencia en la escapada podía haberse visto como una declaración de intenciones; no obstante, la actitud del UAE, que no mostró preocupación en ningún momento por Campenaerts, Jorgenson y Armirail, ha dejado patente la superioridad del bloque emiratí.
En esa tesitura, Matteo Jorgenson aparece como una de las grandes decepciones de este Tour de Francia. Si Jonas Vingegaard contaba con pocas opciones de vencer en la ‘Grande Boucle’ en Barcelona, el estado de forma del norteamericano, y de su equipo, ha enterrado cualquier pequeña esperanza. Un corredor de su palmarés, en el que ya figuran dos París-Niza, no solo debe ser un gregario de lujo, sino que también ha de ser una segunda baza a jugar para desestabilizarlo todo —como ocurrió en el Col du Granon en 2022—. Así las cosas, la preparación este año no ha acompañado y las enfermedades le han castigado, provocando así que su presencia esté siendo simplemente testimonial.
Los resultados aún no han llegado, pero la actitud de Richard Carapaz está lejos de merecer reproches. La clasificación general nunca fue un objetivo al inicio del Tour, por lo que el ecuatoriano ha enfocado todos sus esfuerzos en el terreno en el que mejor se desenvuelve —o, al menos, donde figura entre los más fuertes—: la caza de etapas. La ambición está ahí y las piernas también responden. Sin embargo, el obstáculo no es Carapaz, sino un Tadej Pogacar desatado, empeñado en seguir escribiendo páginas para la historia.
La resiliencia de Jonas Vingegaard es algo fuera de lo común. Sabe que no está al nivel de su gran rival, e incluso el resto de aspirantes al podio le recortan tiempo, pero él lo sigue intentando, consciente de que la victoria se antoja casi imposible. Sin embargo, tanto él como su equipo no han dicho la última palabra. El órdago llegará y será un ‘all-in’.
Lo de Tadej Pogacar se sale de toda lógica. Le da igual que sea en los Pirineos, en los Vosgos o en los Alpes: él siempre cumple, haciendo parecer fácil algo que roza lo extraordinario. En las inéditas y exigentes rampas del Col du Hag, el esloveno ha vuelto a dejar su sello, demostrando que no tiene rival y que su verdadera pelea es contra la historia, no contra el resto de sus contrincantes. Mañana, por ejemplo, tendrá una nueva oportunidad para lucirse. Que siga la fiesta.