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Política

Mattias Guyomar, presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: "Los ataques personales a jueces son ataques al Estado de Derecho"

Mattias Guyomar, presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: "Los ataques personales a jueces son ataques al Estado de Derecho"
Artículo Completo 2,341 palabras
El francés hizo esta semana una visita oficial a nuestro país. Se reunió con magistrados del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. Recibió a EL MUNDO, en su única entrevista en España Leer

¿Se puede considerar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) como un tribunal 'casacional' europeo en materia de derechos humanos?No, en absoluto. Lo primero es que no estamos dentro de una relación vertical o jerárquica con las jurisdicciones internas ya que el sistema del Convenio Europeo de Derechos Humanos funciona sobre la base de la responsabilidad compartida. Después de que la primera palabra haya sido dada a los jueces de los países, en el marco de una supervisión subsidiaria, el TEDH no es una cuarta instancia, no repite todo el proceso judicial, no revalora los hechos pero tampoco es un juez casacional encargado de velar por el cumplimiento de la norma con la idea de velar por una uniformidad de la respuesta jurídica que se debe dar. Somos un tribunal que en última instancia está encargado de velar por el pleno cumplimiento de las exigencias vinculadas a las garantías que aporta el Convenio Europeo en derechos humanos y libertades fundamentales.Sobre el funcionamiento interno del TEDH. Este se ha visto compelido a decidir sobre asuntos no previsibles cuando se firmó el Convenio en 1950. En los últimos cincuenta años, Estrasburgo se ha pronunciado sobre numerosos asuntos con relevancia social: cuestiones relativas al aborto, cambio climático, el suicidio asistido, la esclavitud doméstica, el derecho a llevar el velo islámico en los centros de enseñanza, etc... ¿Cuál es la prioridad del TEDH a la hora de abordar estas cuestiones de gran relevancia social?El Tribunal de Estraburgo desde su fundación tiene una única prioridad: estar a la altura de las funciones judiciales que les han concedido todos los estados que han ratificado desde 1950 el Convenio europeo. Esa prioridad nos lleva a interpretar el Convenio sobre la base de un pragmatismo judicial, interpretar el texto original a la luz del contexto actual. El tribunal hace una interpretación evolutiva que hace del Convenio un instrumento vivo.En mayo del año pasado, nueve países de los 46 que forman parte del Consejo de Europa (Austria, Bélgica, Dinamarca, Estonia, Italia, Letonia, Lituania, Polonia y República Checa) criticaron al TEDH por haber llevado «demasiado lejos» su interpretación del Convenio en lo que afecta a la protección de los migrantes que entran de forma irregular. ¿Qué tiene que decir al respecto?No voy a comentar esta iniciativa porque el tribunal no es político y no le corresponde hacer política. Los estados son soberanos en la manera de actuar políticamente y plantean cuestiones perfectamente legítimas. Lo que puedo decir y debo decir desde el punto de vista del TEDH es que el artículo 32 del Convenio da al tribunal la posibilidad de interpretar el tratado y decidir en qué sentido debe evolucionar y, para ello, debemos garantizar su independencia judicial total. Es el principio del Estado de Derecho donde la separación de poderes supone que los jueces no hacen política y donde la integridad de su jurisdicción esté totalmente protegida. Debo ser el garante de esa independencia. También le diré que desde el mayo pasado han evolucionado las cosas. El secretario general del Consejo de Europa ha adoptado una iniciativa que se tradujo en la posibilidad de que el Comité de Derechos Humanos realizara un informe -que aborda la expulsión de los extranjeros criminales, la instrumentalización de la inmigración en el este de Europa o los flujos masivos de demandantes de asilo por el Mediterráneo- para elaborar una declaración política que se hará próximamente. Algunos países se han sumado a la iniciativa de los nueve países iniciales, otros también han recordado la importancia cardinal de la independencia judicial y, en cualquier caso, hemos contribuido a aumentar el debate en materia migratoria. Soy optimista sobre el hecho de que vamos a desembocar en una solución que será satisfactoria para todos: una declaración política que permita a los estados mostrar su preocupación legítima y recordar una serie de principios que pueden guiar al tribunal de manera útil, ya que no se trata de una inducción directa. ¿La crítica de estos países se ha entendido como presión al tribunal?No lo creo porque esos países no quieren poner en tela de juicio la independencia del tribunal. Simplemente ha habido una necesidad de aclarar la realidad de nuestra actividad judicial en esta materia. En el último año, sólo el 1,5 por ciento de los asuntos del TEDH se refieren a inmigración. Los estados son soberanos en el control de las fronteras y la política de entrada en el territorio y eso lo hemos recordado siempre a través de nuestra jurisprudencia. Pero era también indispensable recordar la independencia del tribunal.En nuestro país, ha habido recientemente un caso que ha tenido gran impacto social y fue la eutanasia de una joven llamada Noelia. El TEDH dio vía libre a que se le practicara a la joven la muerte asistida el pasado 24 de marzo. Este caso concreto ha abierto el debate en España sobre cuándo se debe aplicar la eutanasia. ¿Es suficiente garantista con el derecho a la vida la doctrina que emana del TEDH?Conozco este asunto y el debate que ha suscitado en España y que pasa por otros países del Consejo de Europa. El tribunal no ha validado la práctica de la ayuda a morir de esta joven sino que ha rechazado una demanda de medidas provisionales. No hemos juzgado el fondo del asunto, eso lo han hecho los tribunales españoles. El artículo 2 del Convenio, que protege el derecho a la vida, no es interpretado por nuestro tribunal como si garantizase el derecho a morir pero tampoco impide a las autoridades nacionales enmarcar una ayuda médica para morir siempre que haya las garantías suficientes. Esto es lo que comprueba el tribunal.La polarización política ha aumentado en Europa y diversos informes han detectado que esta polarización va acompañada en ocasiones de un aumento de la censura y una merma de la calidad de la libertad de información así como en perjuicio de la libertad de expresión. En los casos que el TEDH revisa, ¿están detectando estos cambios en Europa? ¿Les preocupa que la polarización tan extrema vaya en la dirección contraria al respeto de los derechos humanos? La polarización de la sociedad es un hecho confirmado en Europa y fuera de ella y, además, en todos los ámbitos. Tenemos la impresión de que las sociedades se fracturan cada vez más. El Convenio se creó para evitar una fractura como esa. Se ha edificado un sistema que no tiene equivalente en el mundo. Nuestro papel es respetar la diversidad política y jurídica de los estados y encontrar un denominador común. Para ello, hemos confiado en la Justicia internacional y en la responsabilidad compartida. En cuanto a la libertad de expresión constatamos que donde debería ser una herramienta de debate, pluralismo y tolerancia, en ocasiones, se vuelve contra estos objetivos. El tribunal se ha creado para dar la alarma ante los ataques de las libertades. Confío en que la situación pueda cambiar de forma favorable aunque exista un riesgo real con la polarización.En el TEDH hay 46 jueces, uno por cada estado miembro del Consejo de Europa. ¿Cree usted que el proceso de elección es lo suficiente garantista cómo para asegurar que llegan jueces independientes?Me llama la atención la calidad de los 46 que integran el colegio del tribunal. El proceso de selección es muy exigente. En la primera etapa se deja a los estados que seleccionen a sus candidatos con transparencia; en la segunda etapa, es el panel de expertos independientes, y de los tres candidatos seleccionados tiene que haber al menos una mujer; y, en la tercera fase, es la elección realizada por la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, compuesta por delegaciones de los 46 parlamentarios nacionales, donde los candidatos pasan un examen. Este proceso es una garantía de independencia y una fuente de legitimidad democrática muy importante.En la actualidad, España ha activado el proceso de selección de su representante en Estrasburgo y se da la circunstancia de que tres de los cinco miembros del comité de selección del TEDH son miembros del Gobierno. ¿Le parece que esta composición del comité respeta las exigencias de la Asamblea?El tribunal no tiene nada que decir sobre la elección de los jueces; debemos respetar la separación de poderes. No me puedo pronunciar sobre esta cuestión.Un juez español -vocal del CGPJ- ha recurrido en la Audiencia Nacional el proceso de selección del Gobierno español para elegir al sustituto de la magistrada María Elósegui por considerar que no se respetan las exigencias de la Asamblea de Europa para que el comité de selección no esté «politizada».Los jueces españoles deben decir, les corresponde a ellos. No me corresponde a mí pronunciarme sobre estas cuestiones concretas.Dentro del TEDH, ¿cuánto peso tiene el juez nacional de cada país? [Guyomar acude a la entrevista acompañado de la juez Elósegui, con quien ha realizado la visita oficial en nuestro país]El juez nacional es elegido por un país pero no está allí para defenderlo o atacarlo. Sí es el vínculo con las autoridades nacionales de su país y, en cierto modo, es el embajador de su país en el tribunal. El juez nacional está ahí para dar a conocer la dimensión nacional y el impacto de un litigio. Pero no está para dar el punto de vista de los jueces de su país. Lo cierto es que el TEDH ha dictado en los últimos años distintas sentencias que afectan al núcleo de la independencia judicial, en concreto, a Hungría, Polonia y Turquía, por no respetar la independencia judicial. En el caso de Hungría, el sucesor de Víktor Orban ha anunciado medidas drásticas para revertir la colonización partidista en instituciones como el Tribunal Constitucional o la Fiscalía General del Estado. ¿Le parece que se corre el riesgo de que la respuesta dada pueda suponer vulneraciones del Convenio Europeo de Derechos Humanos?Nunca nos pronunciamos de manera hipotética sobre cuestiones que pueden plantear litigios y que llegarían al TEDH. Pero sí le diré que constatamos ahora fenómenos que son inéditos a escala europea. Muchas demandas que ponen en tela de juicio el funcionamiento del aparato judicial ya no emanan de los justiciables sino de los propios jueces. Es muy interesante ver cómo son cada vez más los jueces quienes atacan el funcionamiento judicial ante el tribunal de su estado o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, así como ante el Tribunal de la UE en Luxemburgo. En efecto, protegiendo los derechos individuales de los jueces protegemos también el Estado de Derecho.En España, en la actualidad, se vive un enfrentamiento continúo del Gobierno con los jueces, en ocasiones con feroces críticas a determinados miembros de la carrera judicial por parte del Ejecutivo, en concreto, a quienes investigan a familiares del presidente del Gobierno. Además, hay reformas judiciales en marcha que han provocado una huelga histórica de magistrados al considerar los jueces que se les trata de maniatar. ¿Cómo se ven estos hechos en Estrasburgo?No puedo comentar cuestiones nacionales. Pero puedo hablar de la situación a la que se enfrentan los jueces en general, que no se refiere a la situación española en particular. Vemos que detrás de los ataques contra el Estado de Derecho hay también ataques más personales contra los jueces y por eso expuse en el Tribunal Supremo esta semana que la mejor respuesta que se puede dar es un deber de solidaridad entre los jueces. No entendido como corporativismo sino como un apoyo mutuo que debemos intercambiar entre nosotros para mantener el Estado de Derecho a favor de la democracia. Cada vez que se ataca a un juez por lo que ha hecho en el ejercicio de sus funciones es el Estado de Derecho lo que se pone en tela de juicio.¿Cómo se ve en el TEDH los continuos posicionamientos de los jueces españoles en progresistas y conservadores?En general, creo no se puede encerrar a los jueces en una categoría. La independencia del juez es también su capacidad para ser independiente respecto de sí mismo.La Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo rechazó este marzo revisar la sentencia las prisiones preventivas de Junqueras, Turull y Jordi Sánchez acordadas tuvieran motivaciones políticas. Usted formó parte de aquella decisión que gran calado para nuestro sistema judicial. Dada la relevancia, ¿no considera que hubiera sido prudente una revisión más en profundidad del asunto?La Gran Sala no es una instancia de apelación de las salas del TEDH. Esta sentencia de la sala que consideró que no hubo vulneración de derechos de los políticos catalanes analizó en profundidad el caso y entendió que las jurisdicciones españolas habían velado para que se respetaran los derechos de los interesados. Fue además una decisión unánime.El procés catalán generó una gran fractura social en nuestro país. El asunto quedó judicializado y en la actualidad el TEDH está pendiente de resolver los recursos de los condenados contra la sentencia del Tribunal Supremo. ¿Cuándo conoceremos el fallo de Estrasburgo?No sé decirle una fecha concreta pero no van a esperar años. Un asunto relevante como este es importante que no se demore años.
Fuente original: Leer en El Mundo - España
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