FRANCIA 3 - 1 SENEGAL
Mbappé y Olise ya meten miedo: Francia se reivindica como favoritaPese a una primera parte con dudas, Francia aplastó a Senegal (3-1) en su debut mundialista, liderada por la conexión formidable de Mbappé y Olise. Pese a que Deschamps no quiere verlo, los galos se confirman como aspirantes a todo.
Regala esta noticia Añádenos en Google Mbappé celebra uno de sus goles. (AFP)Javier Ansorena
Corresponsal en Nueva York
16/06/2026 Actualizado a las 23:37h. CrónicaKylian Mbappé no parece cómodo. Se ve desde el calentamiento en el estadio New York/New Jersey. Es el debut de Francia en el Mundial, donde viene a reivindicarse tras una temporada en la que ha sido cuestionado. Retumba La Marsellesa y está más serio que concentrado. Mbappé llega al Mundial envuelto en líos: su relación con Ester Expósito, que ya levantó ampollas en Madrid; sus comentarios políticos contra el partido de extrema derecha Agrupación Nacional; sus supuestos problemas en el vestuario, como con el veterano N'Golo Kanté. Él sabe que si se luce en el Mundial todo eso se acaba y vuelve a ser el jugador idolatrado de siempre. La primera prueba es Senegal. Y cumplió con sobresaliente, pese a un comienzo ramplón. Porque en la segunda parte dio medida de la potencia y la ambición que tiene. Marcó dos golazos -en especial el segundo- que le colocan ya como figura del Mundial. Y con un escudero como Michael Olise, Francia no tiene techo.
«La mitad de Francia le quiere, la otra mitad no», dice sobre la estrella francesa Greg, un parisino que ha viajado desde París y que no oculta en qué mitad está él. «Lo mejor que le ha pasado al Paris Saint-Germain es que se fuera», dice con elástica 'vintage' y gorra del equipo parisino.
«Todo el mundo ama a Mbappe», dice Raoul, un francés que vive en Texas, antes de aclarar con humor: «Excepto todos los franceses y los madridistas, cuando no ganan».
Kylian no da muchas razones para el amor en los primeros compases del partido. En los primeros veinte minutos apenas toca dos balones. En ambos casos, controla mal la pelota en una situación de riesgo para Senegal. Si esto fuera el Bernabéu, sonarían silbidos. Pero aquí hay una afición dominguera, apacible, que no ha pagado cientos y cientos de dólares para enfadarse, en la que se mezclan las camisetas azules de Francia con las de México, Brasil o del Independiente del Valle de Ecuador.
Y el amarillo y verde de las de Senegal, claro, la afición más alegre del Mundial, que tiene un punto triste. La 12eme Gainde, la barra de Senegal, no está aquí. «No han podido viajar por los visados», lamenta desde la grada Buba, un senegalés que vive en Nueva York. «Es una pena, con ellos esto sería un ambiente de locura, como en otros Mundiales».
La parroquia senegalesa olvida pronto la tristeza porque la primera parte es para ellos. Mbappé está desaparecido, igual que Michael Olise, la gran estrella francesa emergente, en la que 'Les Bleus' tienen incluso más esperanza que el madridista.
Pero no hay rastro de él, ni de Ousmane Dembélé, al que el míster francés, Didier Deschamps, ha colocado de enganche y no conecta con nadie.
Frente a la inoperancia gala, la consistencia de Senegal. El partido lo domina desde el centro Pape Gueye, curtido en el Villarreal. Una pérdida de Mbappé acaba en un balón largo al delantero senegalés Nicolas Jackson, que estrella su disparo contra el palo.
Francia se va a la pausa de hidratación con malas sensaciones. Quizá con el recuerdo de lo que pasó en la víspera con otra favorita para ganarlo todo, España. Al fin y al cabo, la costa más cercana a las islas de Cabo Verde es la de Senegal.
Francia:
3 -
Senegal:
Maignan; Koundé, Saliba, Upamecano, Theo Hernández; Tchouaméni, Rabiot; Olise, Dembélé (Barcola, m.80), Doué (Cherki, m.87); Mbappé.
Mendy; Diatta, Koulibaly, Niakhate, Diouf; Idrissa Gueye (Ciss, m.89), Pepe Gueye (Ndiaye, m.83), Camara (Diarra, m.75); Sarr (Mbaye, m.75), Mané, Jackson (Dieng, m.83).
Goles: 1-0: Mbappé, m. 66; 2-0: Barcola, m.82. 2-1: Mbaye, m.95; 3-1: Mbappé, m.96.
El árbitro: A. Faghani (Irán).
El partido se rompe en la segunda parte. Olise está a punto de abrir la lata, pero el portero senegalés, Édouard Mendy, desbarata el mano a mano. Tiene otra similar Mbappé, que se crece cuando se abren los espacios. Pero la estrella contra el pie del guardameta. El gafe de Kylian se confirma cuando ni el árbitro ni el VAR le dan un penalti que muchos veían claro en el estadio.
Pero la resistencia acaba en el minuto 66. Olise filtra un pase diagonal y sensacional a Mbappé, que resuelve con calidad. Es una pareja que puede ganar un Mundial, la dupla que puede traer a Francia a una tercera final consecutiva, en este mismo escenario, el próximo 19 de julio. Ya había avisado Mbappé antes y en la segunda ocasión no falló.
Senegal se estira en busca del empate y Francia lo aprovecha. Rabiot encuentra un desmarque de Barcola, que acababa de salir por Dembélé y supera por alto a Mendy. Fue una demostración de la munición que tiene Francia. Deschamps ha colocado a Mbappé de delantero centro, apoyado en una línea de tres de alto voltaje: Olise, Dembélé y Desiré Doué. Entre ellos se intercambian espacios y bandas, y tienen como sustitutos a Barcola o a Rayan Cherki. Con espacios cerrados, les cuesta funcionar. Cuando se abren huecos, son mortales.
A los senegaleses no les da tiempo a soñar con el milagro cuando Ibrahim Mbaye marcó el 2-1. En la siguiente acción, Mbappé agarra un balón a casi treinta metros y lo revienta de un derechazo cruzado que se clavó en la portería de Mendy. Ya sonríe Mbappé, mirando al banquillo como diciendo «¿qué pasa?». Pasa que Mbappé ha vuelto y está claro que quiere ser la figura de este Mundial. Con él y con el excelso Olise, Francia es favorita. Por mucho que Deschamps no lo quiera ver.
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