Colonos israelíes participan en el desfile del Día de Jerusalén en la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja. Oren Ziv Europa Press
Oriente Próximo "Me dicen que me vaya o pase a ser ciudadano de segunda": los cristianos de Jerusalén sufren el acoso de los judíos radicalesMusulmanes y cristianos denuncian la llegada de ultraortodoxos procedentes de otros lugares de Israel para romper la convivencia en la Ciudad Vieja.
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Virgilio González Briceño Jerusalén Publicada 19 mayo 2026 02:45h Actualizada 19 mayo 2026 16:18h Las clavesLas claves Generado con IA
Fuera de la puerta de Jaffa de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cientos de jóvenes judíos jasídicos charlan, se ríen, hacen vida mientras pasan las horas del domingo. Cada grupo se mueve de forma independiente, subiendo y bajando por la calle o incluso quedándose parados en un punto de la vía.
Pero en un instante, cuando aparecen tres palestinos musulmanes que no comparten sus vestimentas ni su forma de llevar los tirabuzones de pelo a los lados de la cabeza, varios empiezan a seguirlos y a gritarles. Otros, oyendo el alboroto, bloquean el paso de los que intentan pasar y los rodean para encararlos.
Cuando estos se dan la vuelta, los ultraortodoxos los siguen a pasos acelerados, les gritan. Un niño de menos de diez años les escupe. Otro de aproximadamente la misma edad les lanza una botella de agua.
La UE sanciona a los colonos violentos de Cisjordania pero rechaza romper con Israel como pide SánchezUn adolescente aparta a sus compañeros para lanzarse encima de los árabes, pero un judío adulto, de los pocos que se encuentran ahí, lo sujeta del brazo mientras los agredidos se alejan y entran a la Ciudad Vieja por la llamada Puerta Nueva.
"Nos atacaron porque parecemos árabes, no hay ninguna otra razón", explica Abdel*, que habla con calma, sin apuro como si estuviera acostumbrado.
Es la primera vez que todos los del grupo sufren una agresión así, pero los tres afirman que es una situación común. "Sabemos que es algo que le ocurre mucho a los que son como nosotros", afirma Amal*.
Cuando piensa en lo que siente después de lo que pasó, se le aguan los ojos: "Esto no ocurrió porque haya pasado hace poco el día de Jerusalén; esto sucede durante todo el año".
Jóvenes israelíes parecen discuten con un hombre en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Jamal Awad Europa Press
Abdel explica que algunos de sus amigos en Jerusalén, tanto musulmanes como judíos, han sido agredidos por grupos similares, aunque eso no impide que la gente a la que le cuenta esta nueva experiencia se sienta "en shock, preocupada".
"Lo de ahora es grave, pero espero que mejore en el futuro", lamenta.
También los cristianos de Jerusalén se enfrentan a lo que Yisca Harani, directora del Religious Freedom Data Center (RFDC, por sus siglas), denomina "sentimientos e incidentes anticristianos".
Los hechos recogidos por el RFDC durante el 2025 suman 109 instancias de escupitajos con intención de desprecio, 32 instancias de abuso verbal, 22 instancias de vandalismo, nueve incidentes de violencia física, seis profanaciones de sitios sagrados y tres incidentes de provocación en internet, con la gran mayoría de estos hechos concentrados en Jerusalén.
Los ultranacionalistas judíos toman la Ciudad Vieja por el Día de Jerusalén y reclaman su soberanía: "Muerte a los árabes"Varios de los voluntarios del RFDC, además de recoger los datos para contabilizar estos incidentes, trabajan como guías turísticos en la ciudad, lo que les da la oportunidad de escoltar a personas como sacerdotes y monjas si se lo piden para intentar evitar un incidente.
"Alrededor de nueve de cada diez judíos religiosos no se comportan mal con los cristianos, pero los que cometen crímenes, como lo es incluso el acto de escupir para humillar a otros, deben ser denunciados, perseguidos y procesados", afirma Harani, que se identifica como judía devota y sionista "en el sentido de respetar a otros como los judíos hemos pedido respeto en otras épocas y no lo hemos tenido".
Añade Harani que estos hechos acompañan al "sentimiento creciente del supremacismo judío, que lleva al pensamiento de que todo lo que no es de los judíos es un lastre y una interferencia".
El Día de Jerusalén, celebrado el pasado jueves, es el momento más tenso para los cristianos y musulmanes que viven en la ciudad: los actos oficiales marcan la celebración de la Marcha de las Banderas para celebrar el aniversario de la toma de la sección oriental de Jerusalén por parte del Estado de Israel, al final de la guerra de los Seis Días en 1967.
Jóvenes judíos acosan a un hombre con una camisa de Palestina. Virgilio González Briceño
La Ciudad Vieja se llena de manifestantes pacíficos, incluso familias, pero en las horas que preceden esta concentración, varias bandas de jóvenes, incluyendo algunos que ni siquiera pasan de los once años, recorren las calles para acosar a quienes la habitan si no comparten su fe, su militancia política, su nacionalidad o incluso su apariencia.
Aquel día, Ibrahim cerró temprano la cafetería en la que trabaja "porque si no, destruyen el local".
"Es que el año pasado apenas logré bajar las persianas antes de que entraran, pero al barbero de esta misma calle le destruyeron las puertas del establecimiento", añade. Aún así, insiste en que no sufre ataques durante el resto del año. "Yo soy amigo de los judíos que viven cerca, los que vienen a alborotar vienen de todo el resto de Israel", dice.
Según Alon-Lee Green, cofundador del movimiento Standing Together, "hay una ausencia de la ley que se siente cuando puedes cometer un crimen y no pagar ningún precio".
Israel aprueba una ley para aplicar la pena de muerte a los condenados por el 7-O: podría afectar a unos 400 palestinos"No se puede separar el crecimiento de la violencia en Cisjordania de la de Israel, los responsables son personas que creen que han sido elegidas para redimir esta tierra y de eliminar a sus enemigos históricos de ella, y si creen que es un acto de Dios, no tiene nada que ver con las leyes modernas ni con el control de la policía", denuncia.
El registro de episodios de violencia no se limita a este aniversario, pero si da a notar cómo se concentran en este momento y espacio: este año se registraron emboscadas en callejones por donde pasan los residentes, cantos agresivos en contra de los árabes, acorralamientos, lanzamiento de sillas, botellas y otros objetos contundentes, insultos e incluso enfrentamientos con la policía, que muestra una tolerancia que no conceden a los activistas del grupo de Alon, a quienes echan de la Ciudad Vieja.
Este casco antiguo, de poco menos de un kilómetro cuadrado, está dividido en cuatro barrios, los llamados musulmán, cristiano, judío y armenio, y el Monte del Templo, que alberga la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa, destinos de gran importancia para la fe islámica.
Los acuerdos denominados como el statu quo sujeta desde el siglo XVIII la administración de estos distintos espacios y sitios sagrados a los representantes de las variadas religiones que ahí se encuentran, pero la acción de estos grupos informales y violentos han buscado inmiscuirse en las áreas que no les correspondecontrolar.
El Gobierno de Netanyahu propone disolver el Parlamento y convocar elecciones por la crisis con los ultraortodoxosHace pocos días, Nadav Levinstein, ciudadano local de Israel y cristiano, fue acosado por unos miembros del partido Tzionut Datit (sionismo religioso) que cuestionaba el eslógan de su camisa, que rezaba "Jerusalén es para todos".
"Me decían que no, que la ciudad es sólo para los judíos, y discutían si yo debería ser expulsado o si debería pasar a vivir como un ciudadano de segundo grado, un Guer toshav", como se conoce a los no judíos que aceptan las "leyes morales", incluyendo la prohibición de la idolatría, sin convertirse al judaísmo para vivir en Israel con un estatus menor.
"Políticamente, hay más odio contra el islam, y teológicamente, contra la cristiandad porque en el judaísmo clásico se permite el islamismo y los judíos pueden entrar en las mezquitas, pero no en las iglesias porque la mayoría de los judíos clásicos consideran que el cristianismo es idolatría, Avodah Zarah, una traición contra Dios y un peligro contra la nación", explica.
Al respecto, Green recuerda que la violencia contra los musulmanes es mucho más organizada, algo que se sabe gracias a la filtración de los chats de WhatsApp de grupos extremistas como la conocida como Juventud de las colinas y los colonos que atacan poblados en territorios palestinos, mientras que la policía ha mostrado más preocupación cuando las víctimas son cristianas "porque es algo que crea problemas cuando se involucra el Vaticano o cuando protestan desde países como Italia o Brasil".
El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, rodeado de agentes de seguridad, permanece frente a la Puerta de Damasco en Jerusalén. Eyal Warshavsky Europa Press
Harani recuerda el vídeo en el que una persona tumba a una monja católica al empujarla y la famosa foto de un militar israelí destruyendo un crucifijo de gran tamaño en Líbano para afirmar que "las autoridades, los ministerios y la policía no tienen una actitud abierta para estas historias, pero responden cuando ocurre algo vergonzoso como esto".
En varias ocasiones, altas figuras políticas han apoyado estas iniciativas expresamente, como Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel anteriormente condenado por incitación al racismo y apoyo a una organización terrorista, que expresó en el día de Jerusalén que el Monte del Templo estaba "en manos [de Israel]", a pesar de que el statu quo prohíbe que los judíos recen ahí y que esté administrado por el waqf islámico de Jordania, a pesar de que todo el área esté bajo control israelí.
Además de los colonos y los grupos de extrema derecha, una de las agrupaciones que más destacan es la del movimiento del Monte del Templo, una organización extremistas de judíos que anuncian como objetivo la reconstrucción del tercer Templo de Jerusalén, destruyendo los edificios islámicos.
Antes considerado un grupo marginal a la sociedad israelí, ha crecido con gran rapidez en los últimos años con el apoyo de varias figuras religiosas y políticas; de hecho, varios miembros del partido Likud, al que pertenece el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, han expresado su apoyo a las iniciativas de esta banda, que fomentan tensiones a lo largo de los territorios de Israel y Palestina con actos que defienden como reclamos de libertades civiles.
Salim Malla, tripulante español de la flotilla a Gaza detenido por Israel: "Fue un secuestro... Si te resistías te daban palizas""Estas actitudes no sólo se forman en las instituciones educativas como los colegios y los yeshivot (escuelas de estudios talmúdicos), sino también en el ámbito social en el sentido más amplio, donde jóvenes y niños reciben mensajes de las redes sociales y de líderes políticos y religiosos, además de sus familias", dice Hana Bendcowsky, investigadora del Centro Rossing para la Educación y el Diálogo y directora del programa en Jerusalén de relaciones entre cristianos y judíos, apuntando al "endurecimiento en el lenguaje de los políticos, incluso en el Knéset (parlamento), que crea espacios para la provocación y la retórica de deshumanización".
*Los nombres indicados han sido modificados para proteger el anonimato de los entrevistados.