Cruz Roja blinda a los 37 vecinos de la localidad desalojada por el fuego forestal, después de que alguno haya necesitado atención sanitaria
Regala esta noticia Añádenos en Google Vecinos de Gátova en el momento de llegar al polideportivo de Bétera. (Paula Hernández)Moisés Rodríguez
Valencia
22/08/2026 a las 19:19h.Mari y Rubén son dos de los 37 vecinos de Gátova que han pernoctado en el polideportivo de Bétera tras ser desalojados por ... que sigue arrasando parte de la Calderona. «Yo era vecina de aquí hasta hace 20 días, que me mudé. Ahora estoy de vuelta por el incendio», lamenta con cierta ironía. Ha tenido que recibir atención médica en las últimas horas fruto de la tensión sufrida cuando supo del avance de las llamas, del confinamiento y después del desalojo: «Fue todo muy rápido. Pude sacar a mi marido, a mi padre y a los niños, también a los perros». Lo importante. Está preocupada pero sabe que en el fondo lo demás es secundario: «Los niños están en casa de unos amigos, nosotros nos hemos quedado aquí porque es más fácil conseguir información de cómo están las cosas por el pueblo».
Los vecinos subrayan el buen trato que están recibiendo. Han pasado la noche tranquilos en el restaurante del polideportivo, con capacidad para 50 camas y aire acondicionado. Algunos, sin embargo, no podían dormir y han estado paseando sin rumbo en la cancha cubierta. Ahí ha estado una mujer junto a sus perros para evitar molestias. A lo largo de la mañana han entrado y salido del recinto un par de ambulancias y coches de sanitarios de atención domiciliaria. Se ha atendido alguna crisis de ansiedad y se ha valorado el estado de salud de enfermos crónicos y suministrado medicación crónica que no pudieron traer al ser desalojados este viernes.
«Fue muy rápido, no nos dio tiempo a recoger nada. Yo llamé al 112, que me comentó de que llamara al 062 y allí me dijeron que no me preocupara que estaba todo controlado, y en la UME me comentaron lo mismo. Un vecino de Marines me comentó de que cinco dotaciones de la UME ya estaban subiendo», relata Rubén, que cuenta que de repente llegó la Guardia Civil: «¡Tenéis que iros!». Sólo acertó a coger el cargador de móvil: «Fue lo único que se me ocurrió para estar informado».
Lamenta que ya se hayan difundido bulos y subraya que Jesús Salmerón, el alcalde de Gátova, está canalizando la información para combatirlos. De hecho, todos están pendientes, especialmente cuando corre la voz de que hay un comunicado del Ayuntamiento tras la reunión del Cecopi. Pero las informaciones inciertas son inevitables. «Ahora están comentando que igual nos volvemos esta tarde. ¿Vosotros sabéis algo?», dice Rubén, que ironiza: «Yo les he dicho que ya está el autobús ahí fuera».
Por esto, por la presencia de personas vulnerables y menores, Cruz Roja se esfuerza en blindar a los afectados. Los niños tienen acceso a la piscina municipal, mientras el Ayuntamiento tiene preparadas otras 200 camas en el polideportivo por si fuera necesario. «Todo se ha desarrollado con total normalidad dentro de estas circunstancia tan delicadas, con familias, niños pequeños, personas mayores y vulnerables... tenemos unas instalaciones deportivas donde el entorno les está ayudando a esta situación tan complicada», ha declarado Elia Verdevío, alcaldesa de Bétera, que se divide como puede entre los actos de la última jornada de fiestas mayores y la atención a los desalojados de Bétera. Hace una semana miles de personas visitaron la localidad para disfrutar de la conocidísima ofrenda de les Alfàbegues y ahora quienes están de paso sólo desean volver a casa. «Como pasó en el Covid y con la dana, Bétera ha demostrado que es una localidad solidaria», resalta la primera autoridad municipal.
«No tengo ninguna queja del operativo, la verdad. El médico ya ha venido a verme, para controlar... pero eso, tenemos el cansancio, la ansiedad y la impotencia de no saber cómo evoluciona. Es complicado», resume Mari. «Al final lo importante es que todo lo que pase sea material. Intentaremos llevarlo lo mejor posible, ser positivos y que no sufra nadie nada», añade. Está todo el rato pendiente del teléfono. Por estar al tanto de lo que sucede en el pueblo que es su casa desde hace menos de un mes, y por tranquilizar a su madre, que desde Barcelona no deja de interesarse por ella y su familia. Como el resto de sus vecinos, la noticia que más espera es que pueden regresar a sus domicilios.
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