Ampliar
Melania Trump, durante su comparecencia en la Casa Blanca. AFP Melania Trump niega relación alguna con EpsteinLa primera dama de Estados Unidos ha señalado que «las mentiras» que la vinculan con el empresario «deben terminar hoy»
David Alandete
Jueves, 9 de abril 2026, 22:33
... este jueves su silencio con una intervención extremadamente inusual en la Casa Blanca. No fue una comparecencia improvisada ni una reacción emocional.«Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar hoy», ha afirmado al inicio de su intervención, en un tono contenido pero firme, en el vestíbulo de la residencia de la Casa Blanca. La primera dama ha elegido una estrategia directa, casi legal: desmentir punto por punto, sin rodeos, cada uno de los elementos que durante años han circulado en redes sociales y algunos medios del corazón y redes sociales.
Su relato se apoya en una idea central, que coincidencias en saraos y fiestas no equivalen a una relación. Ha reconocido que ella y Donald Trump pudieron coincidir con Epstein en eventos en Nueva York y Palm Beach, pero ha negado cualquier trato personal. «Nunca he sido amiga de Epstein», ha asegurado. Y ha ido más allá: «Para que quede claro, nunca tuve una relación con Epstein ni con su cómplice, Maxwell».
En su intervención, Melania Trump ha abordado también los correos electrónicos que intercambió en el pasado con Ghislaine Maxwell, figura clave en la red del financiero. Los ha descrito como «correspondencia casual» y ha restado cualquier relevancia a su contenido: «Mi respuesta educada a su correo no es más que una nota trivial».
La declaración avanza como un listado de negaciones cuidadosamente ordenadas. Niega haber sido víctima, niega haber tenido conocimiento de los abusos, niega haber viajado en el avión de Epstein o haber visitado nunca su isla privada. «Nunca tuve conocimiento de los abusos de Epstein a sus víctimas. Nunca estuve involucrada en ningún sentido», ha dicho. Y ha completado: «No soy testigo ni he sido mencionada en ningún documento judicial, declaración o investigación del FBI».
En ese esfuerzo por cerrar cualquier duda, introdujo también un elemento biográfico importante: su encuentro con Donald Trump en 1998, en una fiesta en Nueva York. «Epstein no me presentó a Donald Trump», ha subrayado, separando explícitamente ambas figuras en su propia historia personal.
El tono lo endureció al referirse a quienes han difundido estas versiones. «Los individuos que mienten sobre mí carecen de estándares éticos, humildad y respeto», ha afirmado. Y ha añadido que no se trata solo de ignorancia, sino de «intentos malintencionados de difamar» su reputación con fines económicos o políticos.
Según ha explicado, algunos de esos casos han terminado ya en rectificaciones públicas y disculpas, tras denuncias y condenas. Pero la intervención de la primera dama no se limitó a la defensa personal. En un giro final, Melania Trump ha situado el foco en las víctimas del caso Epstein y ha trasladado la presión al Capitolio. «Ahora es el momento de que el Congreso actúe», ha afirmado. Ha propuesto audiencias públicas en las que las supervivientes puedan testificar bajo juramento: «Cada mujer debe tener su día para contar su historia en público, si así lo desea, y que su testimonio quede registrado permanentemente».
La escena deja una imagen muy poco habitual, con una primera dama que interviene ante las cámaras para negar, no para matizar; mencionando a Epstein hasta 14 veces, tras meses de silencio y evasión del caso. Al final de su comparecencia no ha aceptado preguntas.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión