Viernes, 21 de agosto de 2026 Vie 21/08/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Menores

Menores
Artículo Completo 1,570 palabras

El bloc del cartero

Menores Regala esta noticia Añádenos en Google

Lorenzo Silva

21/08/2026 a las 11:47h.

Uno de los más indeseables retrocesos del siglo XXI es el empleo de los menores como arma. Creíamos haber alcanzado el consenso sobre que la ... infancia debía, por encima de todo, ser amparada y protegida. Ahora vemos a los menores arrojados contra las fronteras para erosionar indeseadas soberanías ajenas, y a continuación una gestión de la necesidad así creada –la de cuidarlos para evitar que agentes maliciosos se aprovechen de sus vulnerabilidades– que parece más orientada a su uso como ariete contra el rival político que a darles la mejor y más ágil atención. Lo peor, como señala uno de nuestros lectores, es que después de ser utilizados por estos, aquellos y los de más allá se los olvida. Y allá se las arreglen con su deriva ellos y aquellos que tengan que enfrentarse a las previsibles consecuencias.

OTRAS CARTAS DE NUESTROS LECTORES

Prioridades confundidas

En el regreso de nuestras vacaciones paramos a descansar en un área de servicio de la meseta castellana. Al poco rato apareció un vehículo de emergencias del que descendieron tres jóvenes, que inspeccionaron el aparcamiento y comenzaron a hablar con los conductores de los vehículos. Cuando uno de ellos llegó hasta nosotros, nos preguntó educadamente si hablábamos inglés y nos explicó en ese idioma que pertenecían a un convoy de bomberos alemanes que regresaban de colaborar en la extinción de un incendio forestal. Ellos iban de avanzadilla y necesitaban espacio para veinte vehículos que llegarían en media hora. Todos atendimos a su petición, extraordinariamente amable y educada. Pero mi pregunta es: ¿no podría haber acompañado a esos bomberos un guardia civil? No habría estado de más la presencia de una autoridad, que además se expresara en nuestro idioma. En cualquier acto político la presencia policial es desmedida, llegando a extremos obscenos cuando se desplaza el presidente del Gobierno, pero no se puede dedicar ni una persona a acompañar a unos bomberos que han venido a ayudar. Creo que las prioridades llevan muchos años confundidas. | José Manuel Almarza Ramírez. Madrid

Trapiello

Todos los libros del Salón de pasos perdidos, de Andrés Trapiello, empiezan describiendo el despertar del día de Año Nuevo, la evocación de la ya pasada noche de San Silvestre, con los destellos melancólicos del último día que remata un año más. En las primeras páginas de cada entrega de ese monumental diario vemos el amanecer en el campo, con el regusto en el recuerdo de la noche del último día de año, las huellas o restos de la clásica, reglamentaria y siempre opípara cena, los cantos de pájaros y los tiros de cazadores. En los últimos libros publicados se palpa el paso inexorable del tiempo, con los hijos ya mayores y cada vez más alejados del núcleo familiar; en todos los tomos, vivimos y disfrutamos los encuentros del escritor con gente del mundo literario o con personas de otros ámbitos, anécdotas, historias o evocaciones siempre muy bien escritas, con una prosa sencilla y exacta, sin recargos innecesarios. Seguimos los pasos y andanzas del escritor en la ciudad y en su finca de Extremadura, los trabajos intelectuales y rurales; en fin, la vida que transcurre a lo largo de un año magistralmente narrada en esos tomos de «una novela en marcha», ya muy numerosos, tanto que acaba de publicarse el número veinticinco. Trapiello convierte en buena literatura todo lo que escribe. Y la gran noticia es que va a ser colaborador habitual de XLSemanal.  | José Fuentes Miranda. Ávila

La agonía silenciosa de la clase media

Antes, pertenecer a la clase media significaba que el esfuerzo tenía recompensa: un empleo estable, una vivienda y la tranquilidad de llegar a fin de mes. Hoy, esa realidad se desvanece. En algunos países de América del Sur, la sociedad se ha dividido entre quienes viven cómodamente y quienes sobreviven como pueden. España aún no ha llegado a ese extremo, pero el camino resulta inquietante. Los precios no dejan de subir mientras salarios y pensiones apenas avanzan. Cada vez cuesta más mantener un nivel de vida que hace unos años parecía normal. La clase media no desaparece de golpe; se va debilitando poco a poco. Y cuando eso ocurre, una sociedad pierde mucho más que poder adquisitivo: pierde estabilidad, oportunidades y esperanza para el futuro. | Jorge Meana Álvarez.  Gijón

Pido perdón

Pido perdón por haber trabajado con catorce años durante las vacaciones de la EGB, transportando muebles, con el bueno del Sr. Antonio, y subiéndolos luego a pisos sin ascensor. Gracias, Sr. Antonio. Pido perdón por haber compaginado mis estudios posteriores con las tareas de descarga de un camión, con el bueno de Vicente, al salir de clase los viernes por la tarde. Gracias, Vicente. Pido perdón por haber trabajado de aprendiz de planchista con el bueno de Joaquín, por lo que serían hoy unos 10 euros a la semana. Gracias, Joaquín. Pido perdón por haberme ido voluntario a la mili y así ganar algo más que los soldados de reemplazo y liberar de cargas económicas a mis padres. Gracias compañeros de la Guardia Civil. Pido perdón por sacarme la carrera, pagada por mí, cuando hacía turnos en mi trabajo de 24 horas (reales), con la paciencia de mi mujer embarazada de nuestro primer hijo. Gracias, Mari. Pido perdón por comprarnos nuestro primer piso a un 16 por ciento de interés. Pido perdón por haber tenido que cambiar, por intereses políticos, un trabajo que me llenaba por otro que no tanto. Pido perdón por haber conseguido mis trabajos dando la cara, literalmente, que es el modo como nos enseñó el profesor Alonso que debe pedirse trabajo, no como ahora, que se hace desde el sofá enviando currículums, muchas veces formalizados por IA. Gracias, Alonso. Pido perdón por haber cotizado 43 años y 15 días y por cobrar ahora una pensión. Y, sobre todo, pido perdón a aquel sector de la sociedad que opina que muchos de sus males son culpa de nuestros 'beneficios'. Yo pido perdón, pero vosotros recapacitad. Hoy, como siempre, alguien tiene que pagar las culpas de gobiernos inútiles y sinvergüenzas. | José Blanco. Lleida

Zapatero y el escarabajo

En El escarabajo, novela del insigne Mujica Lainez, una joya egipcia creada por la reina Nefertari, cuenta su peripecia desde ese Egipto hasta nuestros días, a través de las manos por las que pasó. Que fácil sería hacer crecer sus peripecias, imaginándonos que ese escarabajo aparece entre las joyas halladas al expresidente Zapatero. Como sátira estaría buenísimo. ¿De cuántas inmundicias sabríamos? ¿Cómo describiría el escarabajo la distancia sideral entre discurso y acto? Nos podría hablar de aquella idea del expresidente, cuando aún era oposición, y que recogen Amelia Valcárcel y Manuel Ortuño en una entrevista en el año 2000, según la cual quería regalar textos de los grandes pensadores socialistas en los mítines. Ese regalo nunca llegó. Todo quedaría resuelto con un solícito escarabajo.  | Francisco García Castro.  Estepona (Málaga)

Madera

Mucha gente no se da cuenta de la importancia que tiene y ha tenido la madera a lo largo de la historia. Nunca una materia prima ha sido tan utilizada, tan transformada y, si cabe, tan imprescindible en muchos ámbitos. Hubo una muy acertada campaña que se hizo popular: «Cuando un bosque se quema, algo tuyo se quema». Antiguamente existían las llamadas 'suertes', que eran adjudicaciones del lugar donde se hacía una poda o una entresaca que el Ayuntamiento concedía a particulares. Esto descongestionaba la zona del bosque y contribuía a su limpieza. Desde tener leña para usos domésticos hasta los más impresionantes trabajos en madera han tenido cabida en este mundo maderero. Sería muy difícil, por extenso, enumerar la cantidad y variedad de aplicaciones de este material tan apreciado. Seguramente si se hubieran dado unas lecciones sobre el tema, la gente se hubiera concienciado de cuidar más los bosques para evitar los incendios. Los que hemos vivido de este mundo de la madera y por la madera a lo largo de casi un siglo la sentimos como algo nuestro, algo que defendemos como si fuera un familiar y que tras varias generaciones desaparecerá de nuestras vidas, pero no de nuestros corazones. Las nuevas generaciones han dado paso a una serie de industrias que esperemos sigan creando piezas únicas y proyectos de decoración y construcción que incluyan la madera y que sepan valorar lo que es una madera noble, un palo de caoba para ebanistería, nogal, cedro para un tallista o imaginero. Que sepan también que aquel mueble antiguo con tallas e incrustaciones de casa de sus abuelos es una joya, igual que podía serlo un cuadro del más afamado pintor. | María Teresa Hoya Jiménez.  Sevilla

Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir