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Los padres afectados por la denuncia de maltrato a sus bebés. Miriam Guadilla | Pablo del Caño «Menuda sorpresa, nunca crees que te pueda tocar a ti», lamentan padres de la guardería de Vizcaya investigada por maltrato a bebésLa denuncia acusa a tres trabajadoras de «golpear» y «utilizar la fuerza» con los pequeños
Leire Pérez y Silvia Osorio
Miércoles, 11 de marzo 2026, 10:40
... Getxo (Vizcaya) investigada por un presunto caso de «maltrato habitual» a bebés de entre 0 y 2 años. La mayor parte de los progenitores que se han acercado al centro han asegurado desconocer la denuncia de varias cuidadoras contra tres trabajadoras que presuntamente «golpearon» y «utilizaron la fuerza» con los pequeños que tenían a su cargo de forma reiterada, según el documento de la Fiscalía al que ha tenido acceso este periódico. Nora Sarasola, directora de Obra Social de la Fundación BBK, ha acudido de forma urgente a la guardería a primera hora. El Correo han conocido la denuncia a través de este periódico. «Han cambiado bastantes profesores pero no nos han dicho los motivos. En mi caso, mi hija es el segundo año y sigue con la misma profesora. No he tenido ninguna pega, la conozco bastante. También conozco padres del año pasado que iban con ella y nadie ha dicho nunca nada. Menuda sorpresa me llevo, no imaginaba esto para nada», ha afirmado un progenitor, que ha preferido mantener su identidad en el anonimato.Según recoge el escrito de la Fiscalía, los niños y niñas afectados sufrieron una serie de humillaciones en situaciones habituales en el día a día por parte de tres trabajadoras. No presentaron nunca lesión física alguna, pero las empleadas ejercieron con ellos «conductas violentas». La denuncia detalla que a la hora de la siesta las empleadas «introducían a algún bebé que no quería dormir hasta el fondo del saco» en el que descansaban «para que se agotase reptando hacia la parte superior y se durmiese por agotamiento».
Asimismo, a la hora de comer «utilizaban la fuerza» para alimentar a algunos pequeños que rechazaban los alimentos. Les llegaban a tapar los ojos obligándoles «a la ingesta de la comida que expulsaban por la boca, introduciéndoles las frutas en la boca a pesar de las arcadas y llantos». En principio, «ninguno de los actos violentos» que padecieron habría provocado secuelas a los bebés.
La noticia ha generado revuelo en el centro. Según recoge el informe de la Fiscalía, al parecer la directora de la guardería hizo caso omiso de las advertencias que le trasladaron otras empleadas que presenciaban habitualmente lo que ocurría.
«Las profesoras son un amor»
Los progenitores con los que ha hablado este medio se han mostrado mayoritariamente tranquilos y no dudan de la profesionalidad de las cuidadoras. «Las profesoras de Inés son estupendas. Son un amor. No dudo para nada de ellas», ha relatado una madre. Otro pregenitor ha asegurado que mantiene la «prudencia», pero exige explicaciones al centro. «Hubo trabajadoras que salieron el año pasado y no sabíamos por qué, pediremos explicaciones», ha manifestado un padre en la entrada.
Otros, en cambio, han mostrado su malestar por no haber recibido información por parte de la dirección de la guardería. «Somos padres. Confíamos la seguridad de nuestros niños a profesionales y nos preocupa que salgan este tipo de noticias. En nuestro caso, conocemos a las chicas que cuidan a mi hijo y me sorpredenería mucho algo así. Escuchas en otros sitios que pasan estas cosas y nunca crees que te pueda tocar a ti», ha apuntado otro padre que ha llevado a su pequeño a la guardería y que también se ha visto sorprendido por la noticia. La dirección del centro, por su parte, no ha querido ofrecer ninguna declaración.
La investigación judicial arrancó el pasado 6 de febrero y la responsable del caso cree que los hechos descritos en la denuncia pueden ser constitutivos de un delito de maltrato habitual tipificado en el artículo 173.2 del Código Penal. Es el que se aplica en casos de violencia doméstica y cuando las víctimas son menores necesitados de especial protección que el acusado tenga a su cargo, bien por ser familia o porque los atienda en centros públicos o privados. El castigo estipulado va desde los seis meses hasta los tres años de cárcel.
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