8ª etapa
Merlier pesca en el coto de IndurainEl belga del Soudal firma una soberbia remontada de 300 metros hasta conseguir en Bergerac su segunda victoria en una jornada en la que Slock fue atrapado a falta de un kilómetro
Regala esta noticia Añádenos en Google Merlier celebra su segunda victoria de etapa consecutiva. (AFP)Iván Benito
11/07/2026 Actualizado a las 19:13h.El paso de las gabarras por el río Dordoña es de lo más agitado que ocurre en el día a día en Bergerac. La ciudad ... lanza un chillido cuando ve aparecer en solitario a solo un participante cuando restan escasos metros para la meta. Se rompe la calma. Llega el Tour. Lidera la carrera Liam Slock, autor de una victoria surrealista hace un mes en Suiza. Fue a celebrar la primera victoria de su vida y se cayó. La foto finish le grabó deslizándose por el suelo. Todo puede pasar.
Hay dos curvas de 90 grados antes de la recta final del patio de juegos de Picquecailloux. Algunos corredores parecen subirse en los manillares de otros. Se lijan. «Casi me caigo en el último giro», advierte Merlier. El belga queda muy lejos del tren del Astana. Van der Poel le abre la llegada a Philipsen. Toman el mando. Kooij, compañero de Seixas, pelea la posición con Kanter. El neerlandés, ganador en Pau, cree que es ya su distancia. Se lanza. Van der Poel aún no se ha quitado. Y cuando lo hace, Philipsen no tiene mucho hueco para pasar. Tampoco chispa.
Tirano de los sprints
Desde atrás, aparece el elegido. Pedales enloquecidos. Máxima potencia. Se pone primero y ya nadie le pudo superar. A Tim Merlier le cuesta alzar los brazos como ganador. «En los últimos 50 metros no podía aguantar más». El resto tampoco. El belga degusta otra victoria en tierra vinícola. Burdeos y Bergerac. El tirano de los sprints.
La ciudad de Cyrano es ideal para los amantes de la pesca. En el siglo XVII, el abuelo del poeta amasó una fortuna como pescadero y adquirió aquellas tierras, que pasaron a ser coto de Miguel Indurain desde 1994. El navarro unió para siempre Périgueux con Bergerac con una contrarreloj devastadora a 40 grados y 50 kilómetros por hora. Dobló a Lance Armstrong y sacó dos minutos a Tony Rominger y más de cuatro al resto del mundo. Aquella clasificación es otra postal de la zona.
Esa ha sido la mejor campaña publicitaria del Périgord, territorio multicolor. El blanco de la roca caliza, el gris de los castillos, el negro de la trufa y el violeta del vino de las riberas del Dordoña. Sobre él tenían la caña echada los sprinters. Y más con la poca diversidad que volvió a haber en la fuga. Tan solo tres compañeros de fatigas.
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