Rafael Luque. Astrofísico
«Mi objetivo es saber si estamos solos en el universo»El científico, Premio Princesa de Girona de Investigación, busca indicios de vida más allá del sistema solar
Regala esta noticia Añádenos en Google El astrofísico Rafael Luque. (F. Alcalai Zamora) 07/06/2026 a las 00:02h.A los 11 años, Rafael Luque observó Saturno a través de un telescopio y quedó fascinado por la astronomía. Desde aquel instante hasta el pasado ... 26 de mayo, cuando fue distinguido con el Premio Princesa de Girona de Investigación, el joven científico de Priego de Córdoba ha acumulado años de estudio y trabajo dentro y fuera de España, pero también innumerables noches mirando al cielo: «Salir a enfrentarte a un cielo oscuro, a la inmensidad, te hace reflexionar sobre cuál es nuestra posición en el universo, tan inmenso». Divulgador científico y uno de los impulsores del Complejo Astronómico Los Coloraos, en el Geoparque de Granada, desarrolla su labor como investigador Ramón y Cajal en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), donde lidera el proyecto Thirstee, centrado en el estudio de exoplanetas, especialmente de los denominados subneptunos. Su objetivo es determinar si son 'mundos acuáticos' con condiciones potencialmente aptas para la existencia de vida.
—¿Vivo o muerto?
—Decida usted.
—Pues con Ramón y Cajal. Probablemente sea el más importante de la historia de España, y por su imaginación, su manera de entender la ciencia y su originalidad a la hora de atacar un problema de diferentes maneras, fue capaz de hacer descubrimientos impensables para la época.
—El año pasado fue finalista del Princesa de Girona de Investigación y, este año, es el ganador.
—Sí, y no es muy común repetir como finalista. Además, el año pasado no pude asistir a la ceremonia de finalistas por estar en Estados Unidos, así que esta vez tenía la oportunidad de vivirla en persona, ganara o no. Pero, si se remata con el premio, pues mucho mejor.
—Estuvo con el rey Felipe VI. ¿Qué tal en las distancias cortas?
—Muy bien. Es muy cercano, y mostró un gran interés por nuestro trabajo: los finalistas pudimos hablar con él antes de que empezara el acto, y conocía mucho sobre nuestras investigaciones. Tras el premio, me dijo que está muy interesado en la astronomía, y que tuvo un telescopio de pequeño. Estuvimos hablando del eclipse de este verano, de dónde lo íbamos a ver.
—Por fechas, supongo que el monarca lo verá en Mallorca. ¿Y usted?
—Yo también. Tengo los billetes desde hace más de un año.
—Podrían quedar para verlo juntos.
—En las antiguas cortes reales había astrónomos. Se ha perdido, pero sería un placer, un honor.
—Mira al cielo, pero ¿cómo ve la Tierra?
—Ver la Tierra desde fuera, tan frágil, a través de las imágenes de las misiones espaciales, nos hace más humildes y nos da un sentido de especie que está totalmente perdido en una sociedad que busca el conflicto porque genera interacción, y la interacción es la recompensa de los algoritmos de redes sociales. Creo que salir de ahí e ir hacia el cielo oscuro, hacia eso que está realmente dentro de nosotros, nos haría mejores personas.
—Ha descubierto más de 220 exoplanetas. Explíqueme qué son.
—Son planetas que orbitan una estrella diferente al Sol, es decir, están fuera del sistema solar.
—¿Y los subneptunos?
—Son planetas que no existen en el sistema solar. Tienen un tamaño entre la Tierra y Neptuno, y son el tipo de planeta más común en la galaxia: una de cada dos estrellas como el Sol tiene uno de estos planetas, algo que no ocurre en el sistema solar. En mis investigaciones anteriores demostramos que los subneptunos que orbitan estrellas un poco más frías y pequeñas que el Sol tienen grandes cantidades de agua. A eso se dedica mi grupo de investigación: a demostrar si los subneptunos son mundos acuáticos y si pudieran tener las condiciones adecuadas para albergar vida en aquellas estrellas similares a las del Sol.
—Están buscando vida extraterrestre, que no inteligente.
—Exactamente. Nosotros buscamos una composición química de la atmósfera de un planeta que solo pueda explicarse por existencia de vida y no por volcanes o por impactos de cometas y meteoritos. Lo hacemos a través del telescopio espacial James Webb, que se lanzó en 2021 y es el primero en la historia de la humanidad que nos permite estudiar la atmósfera de un planeta de tipo subneptuno.
—Eso sería un enorme descubrimiento.
—Sí. El objetivo último de mi investigación siempre ha sido saber si estamos solos en el universo. Yo lo hago a través de los subneptunos porque, con tecnología actual, son los planetas que podemos estudiar.
—¿Descarta encontrar vida inteligente?
—Yo no lo descarto, pero sí me parece algo extremadamente complicado, y con las técnicas con las que trabajo no lo podríamos conseguir. Las búsquedas de radiofrecuencia, esas búsquedas SETI que aparecen en la película 'Contact', se siguen haciendo, y hay investigadores que trabajan en intentar detectar tecnología como un signo de vida. Pero no es a lo que me dedico.
—Parafraseando a Larra, ¿investigar en España es llorar?
—Yo he pasado la mayor parte de mi carrera formándome fuera, que es un requisito esencial para ser investigador. En los últimos años se ha hecho un buen trabajo en retorno de talento, pero aún hay mucho por hacer para que la gente que quiera volver lo haga con unas condiciones que puedan competir medianamente con las que dejan. Hacemos una investigación de primer nivel con los recursos que tenemos, y si se dieran más oportunidades, sobre todo de estabilidad, podríamos estar a la cabeza.
—Tenemos los mejores observatorios de Europa.
—Sí, y el mejor observatorio del hemisferio norte junto a Hawái, y grandes institutos de investigación. Tenemos la infraestructura y la calidad, pero hace falta dar estabilidad y buenas condiciones de vida.
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