Imagen de una lancha en el Golfo Pérsico en medio de la guerra
Observatorio de la Defensa Minas, drones kamikaze y lanchas explosivas: el arsenal híbrido de Irán para bloquear el estrecho de OrmuzCon entre 5.000 y 6.000 minas navales, Irán presume uno de los arsenales más temidos y numerosos del mundo, según inteligencia estadounidense
Más información: El laboratorio de EEUU en Irán: el Pentágono prueba por primera vez drones 'kamikaze' LUCAS y nuevos Tomahawk
Yolanda Rodríguez Publicada 14 marzo 2026 02:55hLas claves nuevo Generado con IA
En plena operación Furia Épica, el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro del pulso entre Washington y Teherán: mientras EEUU busca reabrir la principal arteria energética del planeta, Irán responde con una estrategia híbrida de minas navales, drones kamikaze y lanchas explosivas no tripuladas, concebida para hacer caro y arriesgado el paso de petroleros y buques mercantes.
Aunque en las dos primeras semanas de ofensiva los bombardeos de EEUU e Israel han hundido más de una veintena de buques de guerra iraníes, los analistas militares sostienen que la capacidad de Teherán para perturbar el tráfico marítimo sigue prácticamente intacta, y con ella elimpacto inmediato sobre el comercio global de crudo, gas y fertilizantes.
También lo ha admitido este viernes el secretario de Guerra, Pete Hegseth, al subrayar que esa capacidad militar de Irán es el principal obstáculo para reabrir el paso marítimo, aunque ha prometido que Estados Unidos terminará reabriendo Ormuz.
Trump, ante el 'dilema del Diablo': un baño de sangre en el estrecho de Ormuz o dejar que la economía mundial se hundaLa geografía también juega a favor de Teherán: el estrecho de Ormuz concentra el tráfico en solo dos angostos canales de navegación y, en su punto más somero, apenas alcanza unos 60 metros de profundidad, un calado idóneo para sembrar minas de fondo o suspendidas bajo la superficie.
Irán dispone de uno de los arsenales de minas navales más numerosos del mundo, con entre 5.000 y 6.000 artefactos según cálculos de inteligencia estadounidenses, citados por The New York Times.
Su inventario combina modelos de diseño relativamente simple con sistemas más sofisticados, capaces incluso de discriminar tipos de buques.
Entre las más habituales figuran las minas de orinque, ancladas al fondo y suspendidas a una cota fija bajo la superficie, que explotan al primer contacto con el casco.
La guerra se intensifica: Irán ataca a tres cargueros y EEUU destruye 16 barcos que colocan minas en el estrecho de Ormuz
Irán también emplea minas a la deriva, arrastradas por las corrientes en superficie, especialmente temidas por su difícil detección y su carácter indiscriminado.
Las minas de fondo descansan sobre el lecho marino y se activan mediante sensores magnéticos, acústicos o de presión cuando detectan la firma de un buque, lo que permite atacar incluso en aguas algo más profundas del estrecho.
A este arsenal se suman las minas lapa, pequeñas cargas que buceadores adhieren al casco con imanes y espoleta de tiempo, pensadas para inutilizar hélices, timones o maquinaria sin hundir necesariamente el barco.
Irán empieza a colocar minas en el estrecho de Ormuz y Trump amenaza con "consecuencias nunca vistas" si no las retiranEn los últimos años, Irán ha incorporado además minas de influencia más avanzadas, entre ellas variantes de origen chino como la EM-52, sistemas de fondo capaces de lanzar una carga hacia arriba al detectar un blanco y ampliar así el radio letal en aguas estratégicas como Ormuz.
Este abanico de modelos le permite combinar minas de contacto baratas y “rudimentarias” con minas inteligentes diseñadas para cerrar rutas concretas o provocar “mission kills”: buques gravemente dañados e inoperativos sin necesidad de hundirlos.
Drones navales y lanchas explosivas
Más allá de las minas tradicionales, Irán ha añadido en los últimos años un elemento clave a su estrategia marítima: sistemas no tripulados, lanchas rápidas y buques minadores capaces de atacar buques o sembrar minas sin exponer a sus tripulaciones.
Destacan las embarcaciones de superficie no tripuladas (USV), tipo Seadog/Ghaton/Saegheh, desarrolladas por la Guardia Revolucionaria y que funcionan como lanchas rápidas tipo interceptor cargadas de explosivos, guiadas por control remoto o mediante navegación programada.
El concepto recuerda al uso de drones navales por parte de Ucrania en el mar Negro o a los “blowfish” empleados por los hutíes en el mar Rojo, con un coste relativamente bajo y la posibilidad de operar en enjambres, lo que los convierte en una amenaza difícil de neutralizar.
Además, dispone de torpedos no tripulados autónomos: variantes de drones submarinos que se acercan a blancos y detonan en cercanía, actuando como minas móviles.
16204029_xlLanchas rápidas de la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán.
Irán emplea también lanchas rápidas de la clase Zulfikar, unidades tripuladas capaces de superar los 70 nudos y armadas con misiles antibuque Nasr-1, pensadas para ejecutar ataques de “dispara y corre” contra buques mucho mayores.
En paralelo, ha incorporado lanchas de alta velocidad reconvertidas en vehículos de superficie no tripulados, cargados con explosivos y guiados a distancia, utilizadas recientemente como “drones-bomba” contra petroleros en el golfo, lo que añade una capa de amenaza asimétrica a su flota de ‘speedboats’.
Estas mismas plataformas pueden adaptarse para transportar y fondear minas navales a corta distancia, reduciendo el riesgo de que los minadores sean detectados por la vigilancia aérea o naval estadounidense.
Además, Irán cuenta con los Bavar-2, que son pequeños aerodeslizadores de efecto suelo, una especie de “botes voladores” militares diseñados para patrullar y operar a baja altura sobre el mar.
Van armados (normalmente con ametralladoras o cohetes ligeros), se emplean para vigilancia y ataques rápidos cerca de la superficie y Teherán les atribuye capacidades de sigilo frente a radar, aunque su eficacia real es discutida por analistas.
Drones kamikaze y vigilancia aérea
El componente aéreo completa esta arquitectura de guerra naval asimétrica. Irán dispone de una amplia familia de drones kamikaze Shahed y derivados, cuyo alcance les permite atacar buques en movimiento o fondeados en el golfo.
Estos UAV pueden impactar contra la superestructura, los radares o incluso la cubierta de vuelo de unidades militares, pero su papel no se limita al ataque.
Dron Shahed-136 de fabricación iraní. Foto cedida.
También se emplean para localizar objetivos, corregir el tiro de misiles antibuque lanzados desde la costa y evaluar daños tras un golpe, coordinando operaciones en las que intervienen lanchas rápidas, drones navales y baterías costeras.
El resultado es una arquitectura de combate distribuida y de bajo coste, diseñada para saturar las defensas de buques mercantes y escoltas militares mediante ataques sucesivos y desde distintos vectores.
Una estrategia naval dual
La capacidad iraní en el golfo descansa en un modelo singular: dos marinas con misiones diferenciadas.
Por un lado, la Armada de la República Islámica de Irán opera buques convencionales —fragatas, corbetas y submarinos— similares a los de otras marinas de la región y apoyados por una flotilla de submarinos ligeros para aguas poco profundas.
El arsenal de Irán para responder a Israel y EEUU: misiles hipersónicos, balísticos y enjambres de dronesSegún Estados Unidos, una parte relevante de estos medios, incluidos el portadrones IRIS Shahid Bagheri, varias corbetas y la fragata IRIS Dena, ha sido destruida en los primeros compases de la campaña.
Y, por otro lado, está la marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria que se centra en la guerra asimétrica en el golfo Pérsico.
Una fuerza que opera cientos de lanchas rápidas, drones y plataformas ligeras concebidas para ataques rápidos, dispersos y difíciles de atribuir, y es la principal responsable de las operaciones en el estrecho de Ormuz, así como del empleo de tácticas como el minado y los ataques en enjambre.
En este pulso por Ormuz, la pregunta ya no es si Estados Unidos puede derrotar a la Marina iraní —eso está ocurriendo a la vista de todos—, sino si será capaz de neutralizar a tiempo la densa red de minas, drones y lanchas explosivas que Teherán ha tendido sobre la principal arteria energética del planeta antes de que el daño económico y estratégico sea irreversible.