Ángel Rodríguez
Lunes, 2 de marzo 2026, 01:00
... personas y también a las sociedades. Desconocer el pasado no suele ser una buena receta para afrontar con éxito el futuro, pero tampoco lo es mantener mucho tiempo la mirada retrospectiva: no es posible caminar hacia adelante con la cabeza vuelta para atrás.Se ha popularizado en los últimos años la idea de que la Transición se basó en un acuerdo para olvidar todo lo que hubo antes y que por eso hay ahora que mirar mucho al pasado, para colmar las lagunas propiciadas por ese pacto de silencio. No es cierto: durante aquellos años florecieron como nunca los estudios y publicaciones sobre la República, la guerra civil y el franquismo, saciándose la sed de una sociedad a la que durante la dictadura se le había privado de ese conocimiento. El gran pacto de la Transición no fue para silenciar u olvidar el pasado, sino para no esgrimirlo como objeto de confrontación política. Gracias a ese pacto, una generación de españoles pudo concentrar sus esfuerzos en asegurar el futuro de sus hijos más que en arreglar las cuentas de sus padres. Es el tipo de pacto del que ahora andamos otra vez necesitados.
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