Las películas de terror, que no son de las que más me entusiasman, tienen al menos la virtud de apuntar que existe un mundo distinto de lo material, tal como acreditan los descubrimientos científicos que fundamentan tal hecho y, con ello, la presencia del mal en este mundo, que se suele personificar en el diablo
FEDERICO ROMERO HERNÁNDEZ
JURISTA
Lunes, 23 de febrero 2026, 01:00
... no trato de hacer solo una crítica de esta película recién estrenada, que ha obtenido, nada menos, que dieciséis nominaciones para los premios Óscar. Aunque, para los que no la hayan visto, me puedan tachar de 'spoiler', su enorme difusión hace que, enseguida, se sepa que se trata de una película de vampiros, que aborda con cierta originalidad el recurrente tema de esos seres míticos, ávidos de sangre y casi inmortales, salvo si se utiliza esa mezcla curiosa, gastronómica y casera, de matarlos clavándoles unas estacas de madera o de prevenirlos dándoles unos ajos. Las películas de terror, que no son de las que más me entusiasman, tienen al menos la virtud de apuntar que existe un mundo distinto de lo material, tal como acreditan los descubrimientos científicos que fundamentan tal hecho y, con ello, la presencia del mal en este mundo, que se suele personificar en el diablo.Durante el año 1941 y 1942, C.S. Lewis escribió una serie de cartas en el 'Manchester Guardian', que se recopilaron en un libro con el título de 'Cartas de Escrutopo'. Este nombre ficticio de un viejo diablo a su sobrino, que dio lugar a su publicación en España con el título de 'Cartas del diablo a su sobrino', en 1993, y ha tenido, que yo sepa, veintiocho ediciones, ha hecho, a mi juicio, una de las descripciones más certeras y controvertidas de los diablos. Cuenta el autor en el prefacio de su obra, que, al principio de su publicación, dio lugar, a que se diera de baja del citado Diario, un suscriptor, que era un clérigo rural, «porque muchos de los consejos que se daban en esas cartas, le parecían no solo erróneos sino decididamente diabólicos».
Obviamente, dicho suscriptor, aparte de que, entiendo, no se había enterado de nada, hizo desde entonces la mejor propaganda a un texto que describe perfectamente la naturaleza engañosa de un ángel caído, un «pecador desde el principio», como los denomina el apóstol Juan, que los considera «padres de la mentira». La confusión, la ambigüedad, el desprestigio de lo concreto («pedir el pan de cada día...»es una vulgaridad), equiparar siempre «hacer el amor», que es donación del uno al otro, con la simple copulación... son signos inequívocos de acercarse a la realidad del que siempre tiene su base de pérfido disimulo en la mentira.
En el prólogo del autor de las 'Cartas de Escrutopo a Orugario', que así se llama el imaginario sobrino, nos recuerda a los lectores que el diablo es un mentiroso y por ello el primer error es no creer en su existencia. No se trata de aterrorizar a nadie sobre esa realidad sino, más bien, en descubrir algo que forma parte de su capacidad de seducirnos a todos, confundiéndonos con la apariencia de un bien encarnado en los demás humanos, o en nosotros mismos. El mal necesita de nuestra colaboración por acción u omisión. Y tanto Lutero como Santo Tomás Moro, nos dijeron que lo que el Diablo no soporta es que se burlen de él o lo desprecien. La soberbia, el orgullo, y su hermana menor, la vanidad, están en el pecado original y 'de principio' de los hombres. Y por ello el poder mal usado es la atmósfera propicia para su cultivo. No hay más que observar la personalidad de los tiranos o autócratas que en la Historia han sido. Y también el mal que han originado. Y no señalo a nadie.
En la película que ha originado este comentario 'los Pecadores', 'Sinners', no sabe uno muy bien a quienes quieren referirse, si a los gemelos mafiosos, o a los seres de colmillos ensangrentados o pupilas terroríficas. Sin dejar de reconocer sus méritos técnicos y estéticos (los blues, la ambientación, el color...), cuando quiere ponerse estupenda, haciendo una incursión en el ámbito espiritual, incurre en sincretismo religioso o en el mundo mágico, y resulta tan confusa como la mentira. Un entretenimiento probablemente premiado.
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