Miércoles, 25 de febrero de 2026 Mié 25/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Moncloa espera beneficiarse de la negociación PP-Vox: "Feijóo no ha acertado y ha caído en las garras de Abascal"

Moncloa espera beneficiarse de la negociación PP-Vox: "Feijóo no ha acertado y ha caído en las garras de Abascal"
Artículo Completo 918 palabras
La izquierda se lanza a activar a los suyos mimetizando al presidente 'popular' con el de Vox Leer

La historia bien podría ser parecida a la que protagoniza Shrek: el mandamás del reino lanza un mensaje de miedo contra un ogro verde que, sin embargo, no termina de calar y la criatura cada vez goza de más aceptación y respaldo. La Moncloa ha hecho del que viene el lobo, en alusión a la llegada de Vox a los gobiernos e instituciones, sobre todo al de España, un mantra con el que, muchas veces, tratar de espolear a los suyos y aglutinar a sus socios. Pero el tiempo y, sobre todo, las urnas, han dejado sin efecto la advertencia. Ahora, en un momento en el que el PSOE busca una chincheta con la que pinchar a sus votantes -admite que están desmovilizados- y la izquierda a su izquierda debate qué quiere ser de mayor, el cuento se reescribe. El documento «marco» planteado por el PP para empezar a negociar con Vox reactiva el mensaje del miedo. El rival ahora es una suerte de dragón con dos cabezas: Feijóo y Abascal.

«Feijóo no ha acertado en cómo ha actuado respecto a Vox. Tenía que haber buscado diferenciarse, pero ha caído en sus garras, y cuando caes en sus garras, la gente acaba siendo partidaria de Vox», es el análisis que hacen en el núcleo duro de Pedro Sánchez tras el giro de guion protagonizado por el líder del PP, decidiendo desembarcar en las negociaciones autonómicas. Las personas consultadas establecen un paralelismo entre lo que le sucedió al PSOE con Podemos, incluida aquella amenaza de sorpasso, y lo que sucede ahora al PP con Vox.

«En Génova tienen que estar preocupados. Saben que tienen que acertar con su estrategia para no incentivar más ese caldo de cultivo hacia Vox que va en su detrimento. Lo que tenemos claro es que se están equivocando», ahondan desde la sala de máquinas del Ejecutivo.

En el documento «marco» planteado por el PP, entre las propuestas para buscar un entendimiento con Vox, figura el «rechazo a las políticas climáticas que destruyen empleo», la condena de «todas» las violencias, la rebaja máxima de impuestos y la reducción de «subsidios». Porque el PP habla de «violencias», y al enumerarlas cita la violencia «doméstica» -como la llama la formación de Abascal-, además de la violencia «machista» -de la que sí habla el PP-.

Estos guiños para impulsar la negociación han supuesto, al menos para los partidos de izquierda, esa chincheta para reactivarse y plantear de nuevo el escenario de una batalla entre dos bloques, mimetizando a Feijóo con Abascal y modulando el mensaje: el miedo ya no es a que gobierne el PP con Vox sino que ejerzan el poder los populares, porque no hay diferencia entre ambas formaciones.

Ese «marco» es la «rendición del PP a Vox», esgrimió Elma Saiz, portavoz del Gobierno. «El PP ha pasado de blanquear a la ultraderecha a ser la ultraderecha». La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, acusó a los populares de estar «alimentando más» a Vox con el documento «marco» de Génova.

Feijóo está «comprando absolutamente todo el marco de la extrema derecha», observó la diputada de SumarTesh Sidi. «Es evidente el PP de Alberto Núñez Feijóo cada día es menos PP y más Vox», apuntó la diputada de CompromísÀgueda Micó. El resumen para Ione Belarra, líder de Podemos es el siguiente: «Son el mismo proyecto político dividido en dos partidos diferentes pero cada vez más indistinguibles».

El paso ahora no es alertar de lo que puede suceder si Abascal llega al Gobierno y se convierte en vicepresidente de Feijóo, que fue el eje de la campaña de Sánchez en las generales de julio de 2023, sino que directamente es advertir de lo que puede suponer que el líder del PP desembarque en La Moncloa. «El discurso de o ellos o nosotros ya lo podemos hacer ahora con el PP que tenemos sin tener que recurrir a Vox», señalan fuentes del Gobierno. «Ese marco ya lo podemos establecer».

«No hay diferencia entre PP y Vox. El PP ya habla como la ultraderecha, tiene políticas de ultraderecha y se comporta como la ultraderecha», diagnostican en el seno del Ejecutivo.

La negociación que puede abrirse ahora entre Génova y Bambú esperan en el Ejecutivo que sirva para abrir los ojos a sectores de la población que han buscado en la formación de derecha radical un refugio, sobre todo ante el descontento hacia el Gobierno de Pedro Sánchez. «El miedo a Vox está y existe, otra cosa es cómo está permeando entre los jóvenes», señalan fuentes socialistas. La juventud es precisamente uno de los caladeros de los que se nutre el partido de derecha radical.

Uno de los argumentos que esgrimían hasta ahora los socialistas para justificar el auge de Vox es que la gente no tenía miedo ni percibía el peligro de retrocesos porque, decían, había un Gobierno que con sus políticas «protege» a la ciudadanía y blinda los derechos y las iniciativas para que se mantengan en pie. Pero lo cierto es que cada vez que se han abierto las urnas, el partido de derecha radical ha crecido, mordiendo incluso al electorado de los socialistas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir