El director de la Oficina Económica de Moncloa, Manuel de la Rocha.
EmpresasOPA HOSTILMoncloa monitoriza la salida del BBVA de Telefónica para que no se altere el equilibrio accionarialEn el Ejecutivo recelan de la aparición de un nuevo gran accionista.
El Gobierno no tiene armas para frenar la entrada de una empresa española.
Más información:BBVA diluyó su 3% de Telefónica en bolsa alejando el fantasma de la irrupción de un nuevo gran accionista
Fernando Cano Publicada 5 julio 2026 01:24h Las clavesLas claves Generado con IA
La venta del 3% de las acciones que BBVA tenía en Telefónica no ha pasado desapercibida para la Oficina Económica de Moncloa, ni para su director Manuel de la Rocha.
Las principales dudas pasan por saber con exactitud si este paquete puede terminar a medio plazo en manos hostiles a los intereses del Gobierno.
Desde que el banco español comunicó hace unas semanas al Ejecutivo -y al resto de accionistas- su intención de salir de la operadora, el equipo del principal asesor en materia económica de Pedro Sánchez está monitorizando el destino de este porcentaje accionarial.
El Gobierno irrumpe en el futuro accionarial de Naturgy y busca socios para presionar a CriteriaEl Gobierno no lo ha tenido fácil para encontrar el equilibrio accionarial en Telefónica y no quiere perderlo. De hecho, de entrada le costó 2.300 millones de euros adquirir el 10% para igualar su participación con la de Criteria Caixa y la de los saudíes de STC.
Un proceso que duró más de un año en el que se organizaron los equilibrios de fuerzas y en donde incluso se cambió el presidente de la operadora (Marc Murtra en lugar de José María Álvarez-Pallete) para liderar esta nueva etapa.
Es por ello que en Moncloa hay inquietud -y mucha- por ver cuáles pueden ser los próximos movimientos. La irrupción de un nuevo gran accionista, en especial si es una empresa española, podría hacer saltar por los aires todos estos equilibrios.
La rumorología se ha disparado en los últimos tres meses respecto del futuro de las acciones del BBVA en Telefónica. Un 5% que el banco clasificó en 2023 como "disponible para la venta", pero que no salió formalmente al mercado hasta esta semana.
CriteriaCaixa alcanza el 10% de Telefónica tras invertir más de 2.000 millones e iguala la participación del GobiernoA comienzos de año, fuentes del mercado ya hablaban a este diario de una negociación a puerta cerrada y a cuatro bandas en la que el BBVA podía ceder su paquete a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Criteria Caixa y STC. Los que se podían repartir este 5% a partes iguales.
Una forma de mantener los equilibrios entre los tres grandes accionistas (con un sillón en el consejo cada uno) y no tocar el reparto de poder, pero que chocaba con tres grandes problemas.
El primero es que este pacto obligaba a los saudíes de STC a pedir autorización a la Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX) para superar el 9,9% que posee actualmente en Telefónica.
El movimiento hubiese reforzado al inversor saudí (propiedad del fondo soberano de Arabia) pero hubiese generado una contradicción en la estrategia del Gobierno, ya que el argumento de Moncloa para entrar en Telefónica fue precisamente frenar su irrupción.
El impacto de la entrada de Sepi para los accionistas de Telefónica: más estabilidad y una compañía más españolaEl segundo gran problema era de naturaleza financiera. Sin Presupuestos Generales del Estado (PGE) y con muchas dificultades para controlar el gasto público, hubiese sido complejo explicar a la opinión pública que el Estado debía gastar 400 millones más en la teleco.
Pero la principal limitación era de naturaleza práctica. Telefónica tiene como límite de sus derechos de voto el 10% del capital. Esto supone que cualquier accionista tendrá la misma influencia política con este 10% que con un 30%.
Dicho de otra manera, ni la SEPI, ni Criteria, ni STC hubiesen ganado más peso en la toma de las decisiones sumando un 2% a su paquete accionarial en la operadora.
La realidad demostró que no se llegó a ningún acuerdo en este sentido, aunque el mes de febrero fue particularmente convulso en la relación de BBVA con Telefónica.
Genç dice que BBVA no aumentará su participación en Telefónica y que es "bueno" que haya interés en invertirEl 23 de febrero se conocía que el banco salía del consejo de administración de la operadora, donde su representante, José María Abril, llegó a ostentar una de las tres vicepresidencias.
Era un movimiento natural, después de que se quedaran en tierra de nadie tras la última reorganización que consolidó tres grandes bloques accionariales, todos con el doble de participación que el BBVA.
Pocos días después se conoció (tras la publicación de su informe financiero anual) que Telefónica vendía su último paquete del 0,77% en el capital social del banco por 608 millones de euros. La desconexión ya era un hecho.
Estas dos operaciones confirmaron los rumores de salida. Y, en efecto, el proceso comenzaba a tomar forma. El banco quería salir, pero no tenía claro cómo deshacerse de su participación.
Dividendo de Telefónica
Desde el punto de vista estrictamente financiero, la operación era compleja. Por las citadas limitaciones de derechos de voto al 10%, pero también por la drástica reducción en el dividendo de Telefónica.
En el nuevo plan estratégico presentado a finales del año pasado, Marc Murtra recortó el dividendo anual a la mitad, pasando de los 0,30 euros históricos a 0,15 euros por acción. Desde 2027 este pago estará ligado al flujo de caja libre.
Sin derechos y sin el histórico dividendo que consolidó Pallete, precisamente para mantener la fidelidad de los grandes accionistas, la única vía que parecía posible para atraer a grandes accionistas era la política.
En este contexto emergió una nueva posibilidad: que Criteria aumentase su participación, sin acuerdo con los otros dos accionistas, y que lo hiciera aprovechando la venta del BBVA.
Posición de Criteria
En el holding industrial de la Fundación La Caixa niegan la mayor y sostienen que no está dentro de sus planes subir por encima del 10% su participación en Telefónica.
No obstante, las fuentes consultadas por este diario insisten en que es una opción que ha estado encima de la mesa y que no se descarta en el futuro. Criteria siempre ha defendido a Telefónica (junto con Naturgy y Caixabank) como una de sus participaciones estratégicas.
Y esto supone tener una participación de control, en solitario o compartida. La filosofía del pacto alcanzado hace un año implicaba que ninguno de los tres grandes accionistas se movería del 10%, pero si uno lo hacía, esto abría la puerta a que los otros dos lo igualaran.
Por otro lado, la relación entre el Gobierno y Criteria se ha enfriado desde comienzos de año. Su histórico presidente, Isidro Fainé, adelantó en enero un mes su renovación como presidente de la Fundación Bancaria La Caixay la de todo su patronato.
Actuales inversores
El movimiento fue interpretado como una forma de poner freno a los movimientos de Moncloa para interferir en la gestión del Universo Caixa y colocar a sus peones en la fundación que controla Criteria.
Lo que está claro es que en el Gobierno no terminan de fiarse. En medio de los intentos del BBVA de vender su participación llegó a los oídos de Moncloa -y de Manuel de la Rocha- la posibilidad de que irrumpiera un nuevo accionista de peso.
No hablamos de un inversor extranjero, como fue STC, sino que de una gran empresa española que entrase con un porcentaje lo suficientemente relevante como para hacer un frente común con Criteria e incluso enfrentar sus posiciones a las de la SEPI.
Si un nuevo gran accionista comprase hasta un 10% igualaría el porcentaje de los tres actuales primeros inversores. Y, si es español, no tendría que tener la autorización del Gobierno, ni pasar por el control de inversiones.
Salida 'ordenada' del BBVA
Frente a estos posibles escenarios, en Moncloa optaron por ordenar la salida del BBVA y asegurarse de que su porcentaje se termina diluyendo en el mercado.
En este sentido, el banco decidió una venta escalonada mediante derivados con la que pudo sacar mayor tajada en el mercado y unos 580 millones de euros por el 3%.
Como ha contado este diario, todas las fuentes consultadas confirman que este porcentaje se ha quedado fragmentado y terminará engrosando el free float de Telefónica, que se acerca al 24% de su capital.
Del mismo modo, existe el compromiso del BBVA de que su 1,97% restante también se quede diluido en el mercado para asegurarse de que no aflore algún gran accionista que pueda incordiar.
Sintonía con Marc Murtra
Pero esto no garantiza una paz vitalicia. En estos momentos, los tres grandes accionistas de Telefónica -la Sepi, Criteria y STC- están completamente alineados con la hoja de ruta de Marc Murtra. Y hay tranquilidad y buena convivencia entre las tres partes.
Aunque esto no asegura per se que puedan irrumpir nuevos accionistas en el futuro. La acción de Telefónica sigue débil, con cotizaciones que permiten comprar un 10% con solo 2.000 millones, un montante no demasiado relevante para un fondo activista. Ni para una gran empresa española.
Enteoría, ni Telefónica, ni el Gobierno, ni sus accionistas, supieron de la irrupción de STC hasta que declaró su intención de subir al 9,9% del capital en septiembre de 2023. Y ya con derivados comprados por Morgan Stanley.
Nadie garantiza que una situación similar no vuelva a producirse. Es por ello que en Moncloa ha redoblado la vigilancia. Si entra un nuevo gran inversor se corre el riesgo de que Criteria quiera mover ficha y, a su vez, la Sepi tenga que replantearse sus posiciones. Por ello, están todos en alerta
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