Lunes, 13 de abril de 2026 Lun 13/04/2026
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Política

Montero en el cadalso andaluz

Montero en el cadalso andaluz
Artículo Completo 679 palabras
La gran recaudadora suena poco a renovación y mucho a Sánchez, bastante al PSOE de los ERE y más aún al Gobierno con Ábalos Leer

El oasis político que Sánchez se había montado con el No a la guerra se ha diluido por la alcantarilla del juicio a Ábalos y va camino de estrellarse definitivamente en el desfiladero de Despeñaperros. Según la encuesta de Sigma Dos que publicamos hoy, si en 2022 el PSOE sacó en Andalucía el peor resultado de su historia, en la elecciones del 17 de mayo tendrá el requetepeor. Una bajada de 1,2 puntos cuando ya estás en las raspas y un 7,2% de tus votos yéndose a engordar aún más la mayoría del PP es el punto de partida de una campaña que tiene para los socialistas aspecto de cadalso.

Por lo que sea, lo de Montero no está funcionando. Ella no habla de Trump ni Israel, pero desde que no es vicepresidenta dice cosas como que "no hay derecho [a] que nuestros hijos tengan tantas dificultades para acceder a un hogar propio". Ocho años de ministra hay detrás de esa declaración. Tanto tiempo haciendo de oposición a la oposición desde el Gobierno parece desembocar en la certeza monteril de que los problemas del país, con vivienda a la cabeza, no son asunto de los ministros, sino de los demás.

La falta de credibilidad atraviesa la candidatura de Montero como el filo de una espada. Como le ocurrió a Pilar Alegría antes que a ella, resulta imposible presentarte como algo nuevo cuando sales abrasada de caminar a la vera de Sánchez. Y en su caso, multiplicado por diez mil. No es que fuera la aplaudidora número uno en aquella farsa de los cinco días de reflexión y la gran defensora de Santos Cerdán hasta el último día, sino que ha dejado el Gobierno con el honor de ser la primera ministra de Hacienda que no presenta unos presupuestos del Estado en toda una legislatura.

La gran recaudadora, que en recolectar impuestos sí ha sido sumamente efectiva, suena pues poco a renovación, mucho a Sánchez, bastante al PSOE de los ERE (14 años de consejera de Chaves y Griñán) y más aún al Gobierno con Ábalos, al que mandaba cariñosos mensajes de ánimo.

La otra gran batalla se libra en la derecha, donde el ascenso de Vox se encuentra aquí a un hueso duro llamado Juanma Moreno. El suyo es un liderazgo desacostumbrado, por cuanto se construyó con la gestión. Donde a otros les desgasta, a él le dio la mayoría absoluta: llegó al poder con los votos justos en 2018 y arrasó cuatro años después. Ahora la encuesta dice que la mantendrá, que no siempre es el mejor punto de partida en una campaña por lo que de invitación a confiarse puede tener. Y de nuevo la gestión, en especial la situación de la Sanidad, parece ser el lugar en el que se jugarán los votos decisivos.

El vuelco andaluz, dejando atrás cuatro décadas de socialismo impenitente, es el cambio sociopolítico más importante en España de la última década. No obedece a una coyuntura política ni a un accidente electoral, sino que va de la mano de un cambio social y económico que atraviesa toda Andalucía, de Almería a Huelva.

Frente a ello compite Vox. Su auge es la principal amenaza a la mayoría absoluta del PP, pero llega a las elecciones más importantes en su momento más frágil. Soñaba con disputar la segunda plaza al PSOE y dar el mordisco definitivo al bipartidismo, pero se ha dejado 2,4 puntos de intención de voto en un mes. Abascal tiene al partido hecho unos zorros y ha entrado en una fase peligrosa en la que dedica más tiempo a purgar rivales que a hacer política. Y sin pactos de gobierno en Extremadura o Aragón, sigue sin responder la pregunta clave: ¿de qué sirve votar a Vox?

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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