El artista latino repasa todos sus éxitos en el Starlite Occident en una noche dedicada al reguetón
Regala esta noticia Añádenos en GoogleCarlos Zamarriego
18/07/2026 a las 11:38h.Dos horas antes de comenzar el concierto ya había un número importante de gente haciendo cola. Mucha gente y muy variada. Subiendo en coche a ... la Cantera de Nagüeles, desde el parking del Starlite Occident, coincido con un padre y su hija. Se han puesto guapos, vienen de Benalmádena para ver a Mora (San Juan, 1996), y él se reconoce como un fan de nuevo cuño. «El año pasado ella fue a su concierto al Marenostrum, y mientras la esperaba fuera me gustó tanto que la dije: 'si vuelve a Málaga vas conmigo'». Ella confiesa que no le importa ir con su padre en vez de con su pandilla. «Mi padre es como un amigo», dice, y aunque su padre la conmina a decir la verdad parece que lo dice en serio. La conductora tercia: «pues han venido muchos jóvenes con sus padres».
Las colas se explican fácil: Mora tiene casi 20 millones de oyentes en Spotify. Que atraiga a diferentes generaciones es más interpretable. Quizás, porque es el artista de música urbana más 'chill' de la actualidad. Su carácter comedido, tranquilo, casi introvertido, que también trasmite en sus publicaciones en redes sociales, contrasta con su 'dembow' electrónico y vibrante. Vamos, que Mora cae bien. «Úsenme de inspiración, miren a mi alrededor, que yo seguiré en el centro», dice el tema que da nombre a su último disco, 'Lo mismo de siempre' (2025). Lejos de la ostentación obscena de otros artistas de su gremio, deja eso de la transgresión para sus rimas, que le han codeado con la aristocracia del gremio. Aquí todo el mundo sabe a lo que viene, a divertirse con letras que no pasarían, si existiera, un test de Bechdel musical. Los hechos son los hechos: el viernes noche, Mora puso a perrear a Marbella desde el minuto uno.
No cabía un alma cuando salió al escenario, veinte minutos tarde. Fue bajar las luces y todo el mundo se levantó como un resorte de la silla para no volver a sentarse más. Y apareció él, con calma boricua, como si fuese a cantar para un grupo de amigos y no ante tres mil almas. Comenzó el show con 'Aurora'. «Si estoy cerca de ti / se me acelera el pulso, siempre caigo easy». Luego preguntó: «¿Dónde está mi gente de Marbella?», y continuó con 'Droga', bachata que comparte con C. Tangana y que fue número uno en España el año pasado. Fácil. Con él, menos es más. Acompañado de un pianista, un guitarra, las bases, seis bailarines, el autotune, y saliendo y entrando del escenario entre un 'hit' y otro, Mora tenía al público hipnotizado. Siguieron más éxitos como 'APA, 'Modelito' o 'Domingo de bote', con rimas que los fans sabían de carrerilla. «Yo no te extraño a ti, yo extraño a ese culote / Y cuando te lo puse aquel domingo de bote».
Mora podría no cantar, podría solo pasearse por el escenario y dejar que el público hiciese el resto. «¿Hace un calorcito chévere, verdad?», comentó el artista sin dejar claro si se refería al terral o a sus composiciones. Casualidad o causalidad, fue entonces cuando se puso en un 'mood' más sentimental con '7 lágrimas' («usualmente no la canto, solo en ciertos lugares»), 'Donde se aprende a querer', y 'Cómo has estau?' donde Mora se divierte con el léxico puertoriqueño mientras su desamor le sitúa, casi casi, dentro de un lienzo de Caspar David Friedrich. «Y yo aquí desespera'u / Dedicándote mis letra', ya llené cinco libreta' / Y cada vez que me siento a mirar las ola' de ti me habla el viento / Y las mil historias que tengo contigo se las cuento».
Los temas se sucedían con calma chicha, con Mora dando su cien y el público su mil. 'Playa privada' y 'Escalofríos' pusieron la alfombra al primer 'must' de la noche: 'La inocente', el tema donde colabora con Feid y que acumula 322 millones de visualizaciones en Youtube. Por la intensidad del público acompañando la letra de principio a fin, podría parecer que todos acababan de descubrir una infidelidad de su pareja en ese mismo momento. «Te di lo que pedía' y no fue suficiente / Tú solo mentía' y yo tu fiel creyente» En esas, se comenzó a corear el «Yo soy español, español, español», quizás por la próxima final del Mundial. A lo que Mora replicó: «Yo soy casi ya». Una minoría también lanzó insultos contra el presidente del Gobierno, lo que demuestra que ni el reguetón se libra de la polarización política. Mora devolvió los ánimos hacia la música con 'Una vez', tema de Bud Bunny con el que comenzó el ascenso hasta otro imprescindible del 'set list' que también comparte con Benito. 'Volando' lleva 584 millones de visualizaciones en Youtube, por algo la gente cantaba: «Pero si me llama' le llego volando / en la Mercede' voy capsuliando».
«Yo me voy a encargar de que el final de hoy sea bueno», prometió Mora en el último tercio del concierto. Y lo consiguió con 'Memorias' y 'Detrás de tu alma'. Y tal como vino, se fue. Dando las gracias con normalidad, sin aspavientos, sin pedir aplausos de más, con la sonrisa y la tranquilidad del objetivo cumplido.
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