Ampliar
Traslado de los cuerpos de miembros de la secta. Reuters Morir de hambre: juzgan al fundador de una iglesia que instigó a sus acólitos a ayunar hasta la muerte en Kenia'Masacre de Shakahola'. Medio millar de personas murieron por el ayuno letal que les animó a realizar Paul Mackenzie
Sábado, 28 de marzo 2026, 13:04 | Actualizado 13:09h.
... tan incontestables como las playas de Bofa y Watamu, vastos arenales ribeteados por palmeras, la arquitectura suahili de las ciudades de Lamu y Malindi, que sintetiza armoniosamente formas locales y árabes, y una tipología humana diversa en la que confluyen las tribus bantús, comunidades árabes y expatriados europeos. Pero en esos extensos bosques de acacias y baobabs también anidan el sinsentido y el horror. Hace tres años, medio millar de personas se sometieron a un ayuno letal o fueron sacrificadas por un culto delirante. Ahora, con el proceso judicial contra el pastor Paul Mackenzie Nthenge en marcha por instigar esta masacre, se acaba de hallar otra cincuentena de víctimas.Mackenzie, de unos 50 años, fue taxista antes que profeta y, tal vez, el deseo de guiar a las gentes hasta su último destino lo condujo a fundar en 2003 la iglesia Good News International Ministries y ubicar su sede en el sureste del país, una zona turística. Sólo en Kenia se contabilizan 4.000 credos de inspiración cristiana y esta nueva propuesta religiosa pronto gozó de éxito atrayendo a públicos procedentes de todo el país. La primera denuncia de sus prácticas llegó de un vecino de Nairobi, a más de 400 kilómetros, tras perder la comunicación con su esposa e hija, que habían acudido al lugar.
El pastor, que decía hablar con Dios, reveló a los suyos que el fin del mundo llegaría el 15 de abril de 2023 y alentó al suicidio colectivo
La fe difundida por el exchófer se nutría del movimiento carismático, basado usualmente en una interpretación rigurosa de la Biblia, si bien, en este caso, sus radicales presupuestos recuerdan a la de grupos musulmanes extremistas como Boko Haram. Como él, propugnaba el rechazo a la educación occidental y la sanidad, la música o el deporte, y advertía que la iglesia católica, Naciones Unidas y Estados Unidos, eran instrumentos de Satanás. También reclamaba a los acólitos que vendieran sus posesiones y le entregaran el montante de las transacciones. La congregación llegó a poseer su propia estación de televisión.
Su extremismo no pasó desapercibido para las autoridades. La desescolarización de los hijos de los seguidores impulsó el acoso policial y se sucedieron los arrestos e, incluso, la Administración se hizo con la custodia de noventa niños que habían dejado de acudir a clase. Esta presión obligó a Mackenzie a abandonar el centro urbano y buscar refugio a Chakama Ranch, un área rural con una superficie cercana a las 40.000 hectáreas y donde podía proseguir con sus prédicas sin riesgos. El culto se instaló en el bosque de Shakahola.
El aislamiento permitió desarrollar sus planes apocalípticos. El pastor, que aseguraba hablar con Dios, reveló a los suyos que el fin del mundo tendría lugar el 15 de abril de 2023 y alentó al suicidio colectivo apelando a la inutilidad de la vida y la posibilidad de reunirse con el Creador mediante el ayuno sin fin. Tal y como hizo 45 años antes el reverendo Jim Jones en Guyana, el fundador de la comunidad se preparó para liquidarla.
Ampliar
Paula Mackenzie.Los primeros que habían de sucumbir eran los niños, luego, las mujeres, y, por último, los hombres y líderes de la Iglesia. Los convocados no debían de comunicarse con el exterior y estaban obligados a destruir sus documentos de identidad. No había escapatoria. Al parecer, el instigador también había contratado a pistoleros para abatir a aquellos que rechazaban el suicidio, se arrepentían o tardaban demasiado en perecer.
Menú dietético
La desaparición de aquella mujer y su hija dio lugar a la irrupción de la Policía. El escenario era dantesco. Los agentes hallaron decenas de sepulturas de poca profundidad y un puñado de supervivientes esqueléticos. Los cuerpos de seguridad hicieron batidas en las inmediaciones porque algunos de los acólitos, empeñados en morir de hambre, habían huido y se ocultaban.
Las estimaciones hablan de 191 menores asesinados entre el medio millar de fallecidos. Mackenzie está siendo juzgado por cargos de homicidio y facilitación de actos terroristas, entre otras acusaciones. Pero, quizás, lo más asombroso es que existen evidencias de que el reo ha seguido instruyendo a sus seguidores a través de notas difundidas desde la celda y que en Shakahola otras iglesias, que dicen realizar exorcismos, mantienen su presencia con el resultado de nuevas víctimas. Aunque, posiblemente, lo más terrible es lo que encontraron los inspectores dentro de la construcción en la que moraba el presunto asesino. Allí, colgado en la pared, había un documento con un menú dietético.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Kenia