El cese fulminante del ex jefe de la Policía Nacional tras una querella por violación ha abierto una crisis institucional sin precedentes que se escenficará hoy en una multitudinaria protesta para pedir la dimisión de Fernando Grande-Marlaska. El ministro del Interior traspasó todos los límites de la confianza al perpetuar en el cargo al ya ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía cuando su fecha de jubilación estaba próxima.
Por eso, el foco de atención estará puesto sobre Grande-Marlaska, que puso a José Ángel González a los mandos del Cuerpo desde su llegada al ministerio en 2018. En la querella presentada por una inspectora recién ascendida - a la que la Policía dio destino en el mismo edificio donde está el despacho del DAO tras la presunta agresión sexual- se investigan delitos de presunta agresión sexual, coacciones y daños psíquicos.
La denuncia de esta agente ha destapado una realidad, denunciada por sus compañeras dentro del Cuerpo, que habla de que el protocolo interno para abordar las conductas de acoso no funcionan cuando tienen como protagonista a algún miembro de la cúpula policial.
No confían en los mecanismos internos porque, aseguran, las aíslan cuando ponen en conocimiento de los organismos competentes los casos de acoso laboral o sexual de los que son víctimas. La concentración convocada por el sindicato Jupol está abierta a policías nacionales a otros miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a la ciudadanía. La movilización también planea sobre la dimisión inmediata del director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, «por ser parte de la estructura de mando que ha permitido la permanencia y ascenso de altos mandos cuestionados por estos hechos».
Desde que estalló el escándalo, Grande-Marlaska ha descartado dimitir aunque el pasado miércoles, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, dejó la puerta abierta a renunciar al cargo de ministro del Interior si «la víctima» del caso de agresión sexual adelantado en primicia por este medio «no se ha sentido protegida» o «ha entendido que este ministro le ha fallado».
La Confederación Española de Policía (CEP) ha convocado otra protesta mañana. Desde el colectivo admiten que los hechos conocidos son «escandalosos y repugnan no sólo a cualquier policía sino a todo ciudadano decente». Consideran que el cese «debería haberse producido mediante un cese inmediato. Una destitución que es la misma que se habría aplicado a cualquier policía ante hechos de esa extrema gravedad».