"Hace falta tiempo y medios para llevar a cabo las pruebas necesarias para determinar la edad de los menores inmigrantes que, en su mayoría, tienen una edad límite, cercana a los dieciocho años, y ahí radica la dificultad, porque vienen de unas edades muy limítrofes", aclara José David Blázquez Alcázar, médico forense y antropólogo forense, miembro del Instituto de Medicina Legal y Forense de Aragón, en Zaragoza.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, aseguró a los micrófonos de Onda Cero ayer jueves que el Gobierno central ha intentado introducir a 700 migrantes "por la puerta de atrás". Según su relato, y como recoge la cadena de radio en su información, muchos de estos inmigrantes "fueron identificados como menores, aunque las pruebas sanitarias indicaron que una parte importante eran mayores de edad".
El presidente de Andalucía calificó esta actuación como "una falta de lealtad institucional", además de poner el foco en una cuestión muy sensible para los equipos de profesionales forenses encargados de determinar la edad de los menores, a un lado y otro de la costa mediterránea.
¿Cómo es el trabajo de los forenses?
Para la determinación de la edad, los forenses radian la muñeca, la dentadura y, en último término, la clavícula, pero todo con un orden. "La guías internacionales exigen que se aplique la menor radiación. Así que empezamos con un examen físico del joven, para ver la complexión de la persona, que no incluye la parte genital, y que no suele ser determinante. Después, hacemos un cribado inicial del hueso carpo de la muñeca, que también nos da dificultades".
¿Por qué no es determinante esa prueba de la muñeca en estos casos? "Los inmigrantes que han llegado a Ceuta son de Marruecos y en la población del continente africano está documentado que la muñeca se cierra más tarde, por lo tanto, se da una falsa sensación de juventud", explica.
Para sortear este obstáculo, el forense apunta que se realiza una ortopantografía, "para ver el tercer molar". El desarrollo en esta población, explica el experto, depende de la zona de África de donde venga la persona, cierra un poco antes o después la dentadura. "No es lo mismo un keniata que un marroquí. En Marruecos hay mucha mezcla, pero su desarrollo se aproxima más al que muestra un español", añade.
Desde el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), responsables directos de la atención sanitaria en Ceuta y Melilla, han informado a este medio, que llevan realizadas 419 ortopantomografías desde que comenzó la crisis de inmigrantes en la ciudad autónoma el pasado 30 de julio.
Mientras que la Fiscalía General del Estado ha respondido a este medio que la Fiscalía de Ceuta no les ha trasladado los datos relacionados con el número de procesos abiertos para determinar la edad de las personas llegadas a la ciudad autónoma desde la frontera con Marruecos.
El médico forense afirma con seguridad: "No vamos a poder dar una edad exacta. Vamos a poder dar un intervalo y, para decir que es una persona mayor de edad, ese intervalo debe estar, necesariamente, por encima de los 18 años, también en su franja inferior".
Por eso, pueden quedarse intervalos críticos claves en la filiación y en el destino de esta población: sobre todo en el intervalo va de 17 años a 18 años y medio. "Si hay duda, siempre hay que considerar que la persona es menor de edad. En ese caso haríamos un TAC de clavícula, para poder aproximar más la edad. Ese es el último recurso, que se utiliza cuando la estimación ronda los 18 años, porque la idea es someter a la persona a la menor radiación posible. Es muy probable que a muchas personas se les considere menores, aunque sean adultos, pero como nuestra máxima es que, ante la duda, siempre hay que buscar la mayor protección para la persona".
Esta decisión se asienta en un criterio internacional al que se ha adherido España. De hecho, comenta Blázquez, que están pendientes de que el Consejo Médico Forense actualice un documento técnico sobre estas pruebas para determinar la edad, "algo que se esperaba que ocurriera este años". En todo caso, "contamos con las indicaciones de la Agencia de Asilo de la Unión Europea (EASO) para este ámbito".
Después de más de 45 años desde la entrada, se pide agilidad en los procesos, pero determinar la edad de una persona no es inmediato. "Depende del nivel de certeza que quieras tener. En España se exige la máxima certeza, así que lo normal es que estas pruebas lleven más de una semana".