Tomás Serrano
Columnas NEWSLETER Mucho Quiles y poco Sánchez: lo que va de una cafetería al SupremoApúntate y recibe cada miércoles esta newsletter para leerla antes que nadie y no perderte la información más relevante.
Ferrer Molina Publicada 1 mayo 2026 17:23hVíctor de Aldama ha acusado al presidente del Gobierno nada menos que de ser el primero en el escalafón de una trama criminal en la que el "dos" sería José Luis Ábalos y el "tres" Koldo García. Lo ha hecho en el Tribunal Supremo, no en un plató de televisión ni en una barra de bar.
Más allá de toda la troupe de ministros diciendo que el empresario no ha aportado ninguna prueba, no se han anunciado acciones legales desde Moncloa.
Sin embargo, a Begoña Gómezle ha faltado tiempo para presentar una denuncia contra el agitador Vito Quiles por un incidente en una cafetería que no pasa de ser una charlotada, eso sí, inmediatamente amplificada por los medios afines al Gobierno.
Viendo el espacio y las horas de programación que le han dedicado al asunto y siguen dedicándole, se diría que estamos ante el asesinato de Kennedy, con Quiles en el papel de Lee Harvey Oswald.
El contraste es tan evidente que resulta casi laxante: mientras lo sustancial se enfría, lo accesorio se inflama hasta lo grotesco.
Quiles, convertido en villano central de una trama que, oh casualidad, desplaza del foco el asunto que compromete al Gobierno. ¡Con la gracia que nos hacía El Follonero cuando se prodigaba en las mismas artes!
La política española ha mutado en un vodevil donde uno puede hacerse la idea de la gravedad de los hechos midiendo la velocidad con la que el Gobierno activa su maquinaria de distracción.
Tiene razón Feijóo cuando asegura que si Sánchez no se ha querellado a esta hora, es que aquella famosa expresión suya de "¡menuda inventada!" para sacudirse las denuncias de corrupción detalladas por Aldama, "de inventada, nada".
Se acusa al presidente del Gobierno en ejercicio de encubrir y ser cómplice de varios delitos y no pasa nada.
Al final, la estrategia es la de siempre. Ahora bien, por mucha pirotecnia que lancen con el incidente de Vito Quiles, el eco de las palabras de Aldama en el Supremo sigue retumbando en Moncloa.
Está claro que en el Gobierno prefieren pelearse con un tuitero antes que desmentir ante el juez a un antiguo socio de negocios.