Cantó en los mejores auditorios del mundo y compartió escenario con Plácido Domingo o Luciano Pavarotti
Regala esta noticia Añádenos en Google La soprano Ileana Cotrubas, en primer plano, durante una clase en San Sebastián en 2003.Madrid
21/08/2026 a las 17:11h.La soprano rumana Ileana Cotrubas murió este jueves en Bucarest a los 87 años, según informó el viernes la Ópera Nacional de la capital rumana. ... Considerada como una de las voces más importantes del siglo XX y un referente del arte lírico internacional, Cotrubas llevó su voz a los mejores auditorios del mundo en una carrera que se prolongó durante tres décadas.
Pronto actuó en algunos de los teatros y festivales más importantes del mundo: La Scala de Milán, el Metropolitan Opera de Nueva York, la Royal Opera House de Londres, la Ópera de Viena, la Ópera de París y el Festival de Salzburgo, entre otros. En 1975 vivió uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando sustituyó a última hora a Mirella Freni en La Bohème y triunfó en el papel de Mimì.
Admirada por la singularidad de su voz, la inteligencia de su fraseo y la fuerza expresiva de sus interpretaciones, Ileana Cotrubas colaboró con directores legendarios y dejó una profunda huella en el repertorio lírico, desde Mozart y Verdi hasta Puccini, Bizet y Offenbach. Violetta (La Traviata), Gilda (Rigoletto), Tatiana (Eugenio Oneguin), Nedda (Pagliacci) y Micaëla (Carmen) son algunos de sus personajes más emblemáticos.
Formó una pareja para el recuerdo con Plácido Domingo, con el que cantó La Traviata, Rigoletto, El elixir de amor, Carmen, Los cuentos de Hoffmann, Louise o Gianni Schicchi, y también compartió escenario con Luciano Pavarotti, Alfredo Kraus, Teresa Berganza o Janet Baker. Sus directores fueron algunos de los más destacados de la ópera del siglo XX: Carlos Kleiber, Herbert von Karajan, Carlo Maria Giulini y Claudio Abbado.
Retirada temprana
Diva en toda la extensión de la palabra, Cotrubas fue conocida por su carácter independiente y sus exigencias artísticas y abandonó producciones que consideraba que no hacían justicia al libreto. Su retirada fue muy temprana, con apenas 50 años, en 1990.
Pero después de abandonar los escenarios, continuó entregándose al arte del canto a través de la enseñanza y de las clases magistrales y «formó e inspiró» a generaciones de artistas. «Ileana Cotrubaș permanecerá en la memoria de la ópera rumana y universal como una artista de rara nobleza vocal y escénica», subraya el teatro rumano en su comunicado de despedida.
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