Carlos Westendorp, en una entrevista con EL ESPAÑOL, en una céntrica calle de Madrid. Esteban Palazuelos
Política Muere a los 89 años Carlos Westendorp, el socialista que dio a Sánchez su primera gran oportunidad internacionalMinistro de Asuntos Exteriores en el último Gobierno de González y embajador en EEUU, fue Alto Representante de la ONU para Bosnia y Herzegovina, donde contó con el actual presidente.
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D. Barreira Publicada 30 marzo 2026 11:23h Actualizada 30 marzo 2026 11:34hLas claves nuevo Generado con IA
Carlos Westendorp, ministro de Asuntos Exteriores entre 1995 y 1996 durante el último Gobierno de Felipe González y figura clave de la diplomacia española, ha muerto a los 89 años. El socialista fue el primer mentor de Pedro Sánchez, a quien le dio la primera oportunidad internacional en 1997 al seleccionarlo para su gabinete cuando era Alto Representante de la ONU para Bosnia y Herzegovina.
El fallecimiento de Westendorp ha sido confirmado por el actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. "Su compromiso con el proyecto europeo, el diálogo y la paz representa los mejores valores de nuestra diplomacia", ha subrayado en un mensaje publicado en redes sociales.
Diplomático afable y de gesto tranquilo, Westendorp fue en la última década del siglo pasado uno de los políticos españoles más conocidos en el extranjero. Desempeñó además los cargos de embajador de España en Estados Unidos, trabajando para reforzar la relación trasatlántica basada en el respeto mutuo, y de máximo representante ante la ONU, defendiendo el orden internacional basado en el derecho.
D.E.P. Carlos Westendorp, que fue ministro de Exteriores, figura clave de la política exterior y servidor público ejemplar.
— José Manuel Albares (@jmalbares) March 30, 2026
Su compromiso con el proyecto europeo, el diálogo y la paz representa los mejores valores de nuestra diplomacia.
Mi pésame a sus seres queridos.
Tras su paso por el Ministerio de Asuntos Exteriores fue designado como Alto Representante de la Comunidad Internacional y se le encomendó una ardua tarea: poner paz entre serbios ortodoxos, bosniacos musulmanes y croatas católicos tras los acuerdos de Dayton.
En su equipo integró a Pedro Sánchez, a quien llamaba "Pedrito" y a quien había conocido en Nueva York en 1996, cuando el actual líder socialista trabajaba en Manhattan. La mujer de Westendorp, Amaya de Miguel, había trabajado con el padre de Sánchez en el Instituto Nacional de Artes Escénicas del Ministerio de Cultura a principios de los 90.
A la izquierda, Westendorp; en el centro, Sánchez. Finales de los noventa en Barcelona.
"Le invitamos a cenar varias veces. Los chavales de esa edad suelen malcomer. Venía a casa y charlábamos. Era un joven de 25 años -con apenas tres de militancia en el PSOE-, ya muy interesado en la política", explicaba el exministro en una entrevista con este periódico. "Me pareció un tipo agradable y tranquilo, de gran atractivo personal".
Un año más tarde, cuando a Westendorp le llegó la oferta para instalarse en Bosnia, se acordó de "Pedrito" a la hora de montar su equipo. No tuvo reparos en admitir que la relación con los padres del presidente del Gobierno influyó en el fichaje, aunque no fue condición suficiente: "Si me hubiese parecido una castaña, jamás me lo habría llevado. Creo que acerté. Me ayudó mucho".
"Servidor público incansable, trabajó siempre guiado por la fe en la humanidad y por la certeza de que es posible construir sociedades más justas, más dignas, más abiertas y en paz", ha destacado Pedro Sánchez en un obituario publicado en El País sobre su "amigo y una fuente de inspiración constante".
Westendorp y Sánchez volvieron a enlazar sus caminos en Madrid. Cuando el hoy presidente era concejal, debió asesorar a su otrora maestro en lo que se refiere a los mítines: "Eso él se lo sabía muy bien, me explicó que debía lanzar el mensaje cuando, de repente, las luces se encendían muy fuerte", recordaba.
Sánchez ha definido a Westendorp como "uno de esos discretos arquitectos del orden internacional que la humanidad ha construido con tanto esfuerzo a lo largo de generaciones y que, hoy más que nunca, merece la pena preservar".