A la gran voz de Gales siempre se le dio bien gestionar su patrimonio y los ingresos por derechos, ventas de discos, shows e inversiones inmobiliarias. Poseía una veintena de mansiones, establos, negocios y tierras en el Reino Unido, Portugal y Nueva Zelanda. «El dinero no me ha cambiado, pero sí me ha permitido comprar varias casas», admitía en 2019. Uno de los temas que agrandaron su cuenta corriente fue ' Total Eclipse of the Heart', líder en Spotify y que regresa puntualmente a lo alto de las listas en EE UU y Europa cada vez que se produce un eclipse solar.
La noticia de su enfermedad la dio su marido, Robert Sullivan, con el que se casó en 1973, a los 22 años
En una de sus propiedades, una casona de lujo en el Algarve portugués donde residía desde hace años, le sorprendió la perforación intestinal de la que no ha podido recuperarse. La noticia de su enfermedad la dio su marido, Robert Sullivan, con el que se casó en 1973, a los 22 años. Es uno de los casos de estabilidad conyugal más singulares en este mundillo, pese a que en su momento surgieron rumores de infidelidad a los que Tyler nunca hizo caso. Sullivan, judoka que llegó a competir en los Juegos Olímpicos, primo de la actriz Catherine Zeta-Jones, ha sido el principal valedor de la carrera de su mujer. Ella lo sacó al escenario hace un año durante un concierto en A Coruña y le dio un sonoro beso que tiró abajo de emoción el auditorio.
Tenía una gira en Europa
Embarcada en la celebración de su 50 aniversario en la música, la gira debería haberle llevado este año y el próximo por toda Europa, con escalas en Dinamarca, Inglaterra, Gales, Chipre, Hungría, Suiza, Turquía, Austria, Escocia y Alemania, uno de los países con los que mantenía una relación más estrecha y miles de fans. La envergadura de este cumpleaños musical revela el lugar que esta artista en las antípodas del autotune tiene en la memoria colectiva de varias generaciones. Fue la inspiración para que muchas rockeras se lanzaran a la carretera en las décadas de 1980 y 1990.
Su estilo potente, la imagen de mujer de rompe y rasga, siempre asociada a la estética de los 80, el magnetismo de sus profundos ojos azules y la carga emocional de sus interpretaciones forman parte de la historia del rock. Si su compatriota Tom Jones recibió el apodo del 'tigre de Gales', ella fue indudablemente la pantera.
(John Macdougall) (Juanjo Santamaría) (Jesús Manuel Pardo)
Gaynor Hopkins, su nombre real, nació en el condado de Neath rodeada de cinco hermanos. Y un fonógrafo. Su padre, como era natural en aquellos tiempos, trabajaba en una mina de carbón. A su madre le encantaba la opera. La casa familiar giraba alrededor del coro de la iglesia y del fonógrafo. A veces, una aguja y un disco forjan leyendas. En aquella vivienda se escuchaba mucho soul y rock. A Janis Joplin, a Tina Turner. De hecho, 'The Best', la canción que esta última propulsó a nivel planetario en 1989 convertida en una balada sugerente y dramática fue interpretada un año antes por la galesa sin la misma repercusión. Pero merece la pena revisarla en estos momentos de tristeza: es pura intensidad tyleriana, cruda, acompañada de un ejercicio de guitarras omnipresentes.
En 1969, la artista ganó su primer concurso musical regional. En realidad, logró un segundo puesto. Le superó un acordeonista. Le pagaron una libra como premio. Sin embargo, lo importante es que recibió el impulso moral necesario para convertirse en corista de Bobby Wayne & The Dixies. Solo formó parte del grupo dos años, antes de formar su propia banda, Imagination, de cierto relumbrón en los clubes de Gales. Para entonces, usaba ya un nombre artístico: Sherene (el nombre de su sobrina) Davis (el apellido de su tía).
Roger Bell, un visionario y reputado buscador de sonidos, la descubrió con 19 años y le ofreció un contrato con la entonces todopoderosa RCA
Una noche, mientras el grupo actuaba en The Townsman Club de Swansea, entró el cazatalentos Roger Bell, un visionario y reputado buscador de sonidos. Había llegado desde Londres para evaluar a un cantante masculino. Pero se equivocó de pub o de hora y acabó viendo el espectáculo de una jovencísima galesa (19 años) de voz rasposa a la que ofreció un contrato con la entonces todopoderosa RCA.
No todo el mérito del descubrimiento le pertenece a Bell. Los compositores y productores Ronnie Scott y Steve Wolfe vieron a Tyler, se convirtieron en su guía y escribieron para ella todos sus hits tempranos.
La compañía lanzó casi de inmediato dos sencillos 'Lost in France' y 'More than a Lover'– como adelanto del álbum 'The World Starts Tonight' (1977), al que seguiría un año más tarde 'Naturce Force' y su tema principal, 'It's a Heartache'. Bonnie Tyler, que ya firmaba así sus trabajos, vendió nueve millones de ejemplares y todavía hoy es una de las canciones más descargadas en las plataformas digitales.
«Canto desde los 17 años y lo seguiré haciendo mientras pueda», dijo la galesa en la presentación de su último disco
En menos de un lustro, la galesa encadenó varios éxitos y otra de esas historias circunstanciales que iluminan el firmamento del rock; una operación de nódulos en la garganta en 1977 que ella misma se encargó de agravar gracias a su impaciencia. Todos en su entorno dieron por hecho que la cirugía acabaría con su incipiente carrera. Hasta que ella, cansada y harta durante el posoperatorio, dio un «enorme grito en un arranque de frustración» que le dañó «permanentemente la voz».
Pero de ahí nació su principal singularidad. En 1982 lo confirmó al grabar 'Total Eclipse of the Heart', una colaboración talentosa con el legendario Jim Sreinman, que también le escribió su úlimo gran hit: ''If you were a woman and I was a man'. Steinman, compositor de cabecera de Meat Loaf, consiguio unirlos a ambos en el álbum 'Heaven & Hell'. Resulta aconsejable escuchar a los dos intérpretes de peculiar voz, al igual que la colaboración maestra de Tyler con Mike Oldfield en 'Island'.
Como muchas estrellas de la época, la industria dejó de interesarse con el cambio de siglo en aquellas pulsiones. La cantante se centró en Europa, en los conciertos y en la publicación de discos que sus seguidores han guardado como recuerdos entrañables. En 2019 editó 'Between The Earth And The Stars', en el que Rod Stewar,t Cliff Richard y Francis Rossi le rinden homenaje en sendos duetos y que cuenta además con Barry Gibb como letrista. El disco tiene un componente emocional con la participación de David Mackay, el productor de los dos primeros trabajos que catapultaron a Bonnie Tyler la fama. Mackay repitió en su última obra: 'The Best Is Yet To Come' (2021), una magnífica revisión del pop-rock de los 80 interpretada desde el siglo XXI. «Canto desde los 17 años y lo seguiré haciendo mientras pueda», declaró la galesa en su presentación.
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