Miércoles, 21 de enero de 2026 Mié 21/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Muertes por aludes en el Pirineo: por qué este año la nieve está más peligrosa

Muertes por aludes en el Pirineo: por qué este año la nieve está más peligrosa
Artículo Completo 2,574 palabras
«Es una situación especial y que afecta a toda la cordillera», señalan los expertos mientras los servicios de emergencia llaman a extremar las precauciones: «Hay que prepararse adecuadamente para salir»
Muertes por aludes en el Pirineo: por qué este año la nieve está más peligrosa

«Es una situación especial y que afecta a toda la cordillera», señalan los expertos mientras los servicios de emergencia llaman a extremar las precauciones: «Hay que prepararse adecuadamente para salir»

Julia Fernández y Gonzalo de las Heras (gráficos)

Miércoles, 21 de enero 2026, 00:08

El primer elemento para calibrar el riesgo de aludes es el propio terreno: la inclinación de las pendientes, la orientación y exposición, la presencia de arbolado...

El siguiente elemento de la ecuación es la cantidad de nieve caída y la cohesión de esta, que depende de factores como temperatura y, sobre todo, viento.

La cohesión del manto nivoso varía con el tiempo. En un primer momento se pueden producir purgas de nieve polvo, generalmente poco peligrosas.

Pero la nieve aparentemente asentada también puede desplazarse, sobre todo si se encuentra sobre otras capas de nieve con menor cohesión.

El mapa ATES clasifica el territorio según su exposición fija a avalanchas. Es un análisis que depende exclusivamente de la forma del terreno, y que hay que completar con información actualizada. Es, digamos, el análisis del recipiente.

Para analizar el riesgo de la nieve efectivamente presente se recurre al boletín de peligro de avalanchas, que es un análisis de la situación del manto nivoso, su cohesión y la presencia de riesgos. Es una escala de 1 a 5. El planificador permite cruzar la información del mapa y del boletín.

AUX STEP FOR JS

«La nieve es muy bonita, pero también muy peligrosa», reflexiona Arcadio Blasco, delegado territorial de Aemet en Aragón y La Rioja. El confirma que sí, que este año ha nevado más que el anterior, pero avisa: «No es para llamar la atención». Tampoco es lo que está detrás de los aludes que han generado la preocupación actual. Estas avalanchas no se producen por una precipitación y acumulación excepcional, sino porque lo hay debajo es «frágil».

Lo explica muy bien Jordi Gavaldá, geólogo y nivólogo del Centro de Predicción de Aludes de la Vall d'Aran. «En las últimas tres temporadas ha nevado un poco a principio de temporada y ha habido viento sur, que ha creado costras importantes y estabilizado mucho la nieve. Pero este año hemos vuelto a la normalidad invernal», se arranca. Empezó a nevar en noviembre -«pronto», precisa- y desde entonces se han producido varias nevadas más acompañadas de unas situaciones meteorológicas concretas que han dado como resultado «un manto peligroso».

A esa primera nevada, le siguió «una entrada de polvo sahariano y una subida de temperaturas que creó una costra basal de forma muy continua en todo el Pirineo». Una especie de cristal sobre el que han ido cayendo después otras pequeñas nevadas. Algunas compactaron y otras no porque las siguieron «bajadas de temperatura», dando lugar nuevos cristales más débiles: «Podríamos compararlos con los de azúcar o sal gorda de la que se echa en la carretera». Esto ha creado lo que los especialistas llaman «capas de nieve débiles persistentes», caracterizadas por una «baja cohesión» y por ser muy sensibles a cualquier sobrecarga.

En terreno llano, no representan un gran peligro. Pero en la montaña, en laderas empinadas, la situación es delicada. En cualquier momento, al paso de una persona o de un animal, puede romperse una de las capas de abajo y producirse el alud. Así han sido todos los que se han registrado en las últimas semanas (salvo el de este domingo) y que nos han hecho contener el aliento. «La situación en todo el Pirineo este año es particular, especial», dice Gavaldá.

Alud de placa, el más común

En este supuesto, caen las primeras nieves que van a cuajar sobre el suelo rocoso o herboso.

La primera capa se va a transformar, especialmente si las noches son bajo cero y los días no. El otro elemento que modifica la cohesión de los copos de nieve es el viento.

Cae una segunda nevada sobre la capa de nieve ya existente, pero no llega a cohesionarse del mismo modo.

Se rompe una placa -habitualmente por el paso de un esquiador- y la nueva nieve, todavía menos firme, se desliza sobre la vieja.

AUX STEP FOR JS

Las capas débiles persistentes «son una situación muy típica de otras cordilleras de latitudes más altas o más frías, como los Alpes o las Rocosas», precisa el nivólogo. Es decir en zonas donde nieva varias veces durante la temporada y hace frío entre medias. En el Pirineo, sin embargo, «no estamos acostumbrados. Nieva menos de lo que querríamos y después suelen subir las temperaturas, por lo que la nieve se compacta rápido». El «gran enemigo», como lo llama Iñigo Ayllón, guía de montaña y consultor de Admontem, suele ser otro: las denominadas 'placas de viento', que se forman porque este traslada la nevada de zonas expuestas a zonas menos expuestas y el anclaje con las capas inferiores es precario. Pero esta situación, aunque común, no es la que se está dando estos días, confirman los tres expertos consultados.

- ¿Ha sido un principio de invierno muy frío?

Arcadio Blasco: No. Te digo más, este diciembre ha sido más cálido de lo normal aquí. Lo que pasa es que se nos olvidan las cosas muy rápido. Recordamos estos últimos días de frío, pero no que a principios del mes pasado, durante el puente de la Constitución, hubo temperaturas cercanas a los 20 grados en Aragón.

Cómo prepararse para salir

¿Hay que olvidarse por decreto de la montaña este invierno? Baín Gutiérrez Vargas, jefe del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil de Jaca, responde sin dudar: «No. Es como si no cogieras la bici de carretera porque hay muchos atropellos. El riesgo cero en esta actividad no existe. Hay que conocer a lo que nos exponemos y prepararnos adecuadamente para salir».

Lo primero es consultar la meteorología para el día en que vamos a salir. Cuanto más cerca estemos de la fecha de la excursión, más fiable es la predicción. «Pero no solo hay que mirar lo que va a hacer, sino lo que ha hecho en los días precedentes, si ha nevado mucho, si ha habido riesgo de aludes…», precisa el teniente de la Guardia Civil. La foto debe ser lo más completa posible.

- ¿Un día soleado es sinónimo de un buen día para la montaña en invierno?

Iñigo Ayllón: No exactamente. Además, existe lo que se llama el síndrome del cielo azul, como vimos hace dos fines de semana. Es el primer día de sol y de buenas condiciones, después de nevadas y todo el mundo quiere salir, pisar por donde no ha ido nadie… En la vertiente española no tuvimos problemas, pero en Francia sí.

Hubo dos aludes en la zona del Tourmalet y el Midi de Bigorre que atraparon a dos esquiadores. Los rescataron vivos, pero en los Alpes, seis aficionados fallecieron cuando practicaban fuera de pista. Una semana después la situación se repitió en el país galo, con un muerto, y en Austria, con ocho. Por eso, antes de salir es imprescindible consultar los boletines de peligro de aludes (BPA), que en España elaboran tres entidades: Aemet, el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya y el Centre de Lauegi d'Aran, con el que colabora Gavaldà.

Ejemplos reales de mapas topográficos, cartografía ATES y Boletín de Peligro de Aludes

Blasco forma parte del equipo de Aemet que los elabora. En Pirineos son diarios. Su finalidad es informar sobre «el estado del manto nivoso, el grado de estabilidad que presenta y el tipo de aludes que cabe esperar». Se elaboran gracias a una «densa y compleja» red de personas, señala. «Se basan, evidentemente, en datos de observación que nos reportan las estaciones meteorológicas, colaboradores, refugios, personal del Gobierno de Aragón, pero también de datos procedentes de sondeos que estas personas hacen en determinados puntos».

Luego, los expertos aportan sus conocimientos, sus recursos y su experiencia para dar como resultado el documento, que da tres tipos de información: una estimación del nivel de riesgo de avalanchas, medido del 1 al 5 según la Escala Europea de Peligro de Aludes, el tipo de problemas que nos podemos encontrar (si son de placa, de nieve húmeda…), la cota a partir de la cual se pueden producir, la orientación del terreno… y el parte meteorológico.

Con el primer accidente mortal por aludes de esta temporada también se ha puesto sobre la mesa otro tipo de información complementaria a los BPA. Son los llamados mapas ATES (Avalanche Terrain Exposure Scale). «Se crearon en Canadá en 2004, un lugar con muchos más problemas de nieve que nosotros», precisa Ayllón. Nos indica el riesgo intrínseco del terreno.

«Lo que vienen a decirnos no es la probabilidad de que se desencadene un alud, sino lo fácil que es manejarse por los terrenos por donde queremos ir y los aspectos que hay que tener en cuenta al hacerlo». Por ello son una herramienta para gente con ciertos conocimientos, no para los que empiezan. «Son una herramienta para activar tu nivel de alerta. Elegir un terreno sencillo no implica que no te vaya a ocurrir algo», precisa el guía de montaña.

El equipo

Emisor/receptor ARVA o DVA

Sonda telescópica

Pala con mango desmontable para el transporte

Emisor/receptor ARVA o DVA

Sonda telescópica

Pala con mango desmontable para el transporte

Emisor/receptor ARVA o DVA

Sonda telescópica

Pala con mango desmontable para el transporte

Emisor/receptor ARVA o DVA

Sonda telescópica

Pala con mango desmontable para el transporte

El 5 de enero, cuatro montañeros sufrieron un accidente en el barranco de Culivillas cuando subían a los ibones de Anayet. La nieve sepultó a dos. Fueron sus otros dos compañeros los que consiguieron desenterrarlos y que todo quedara en un susto. Les salvaron la vida.

- ¿En estas situaciones el tiempo es oro?

Baín Gutiérrez: Las posibilidades de sobrevivir a un alud bajan un 90% a partir de los 15 primeros minutos. Es un margen escaso para que podamos llegar los efectivos de los equipos de emergencia. De ahí la necesidad de ir bien equipados y de dominar la maniobra de autosocorro.

Iñigo Ayllón, que fue director de la extinta Oficina de Montaña de Jaca, considera esencial incluir un kit para aludes, que incluye tres cosas: La primera es una pala. «Mínimo ha de ser de 30x30, de metal y extensible para poder trabajar de manera eficaz». Luego, una sonda, que es una vara plegable, de unos 2,4 metros con la que pinchar la nieve para encontrar a los sepultados.

Ampliar

Y por último y muy importante, un detector de víctimas de avalancha (DVA o Arva, sus siglas en francés), que es un dispositivo electrónico que emite señal y permite localizar a las personas enterradas. «Debe ir pegado a nuestro cuerpo, entre la primera y la segunda capa». Hasta ahora es muy habitual que lo lleven los esquiadores de montaña, pero Ayllón aconseja que si hacemos montaña a pie lo hagamos también. En uno de los accidentes mortales la víctima era un raquetista.

Tras el alud

Si tenemos que rescatar a alguien tras un alud vamos a tener que lidiar con dos cosas. Una es la «presión temporal» por los 15 minutos de margen. Y la otra, la «emocional, porque serán amigos, familiares, conocidos…», detalla Ayllón. Por eso hay que intentar mantener la cabeza fría y dejar que alguien lidere la operación, es decir, la organice: «Que dé órdenes, revise que todos los DVA están en el modo correcto y reparta el terreno entre los que estén disponibles para iniciar la operación». Importante también es que designe a alguien, «si es posible, si hay suficiente gente» para que «haga de vigía» por si hay nuevos aludes o para que detecte materiales en la superficie removida que nos den pistas de dónde pueden estar los accidentados».

Los buscadores ponen el ARVA en modo receptor y usan la pantalla para orientarse y ir acotando la zona.

Durante la siguiente fase se recurre a la sonda para intentar localizar a la vícitma.

Se recurre a la pala cuando se ha localizado algo bajo la nieve.

AUX STEP FOR JS

En la búsqueda activa, primero dividimos el terreno en cuadrados para que la gente lo recorra en busca de una señal positiva. Y luego, cuando se haya detectado, acotamos más el área según las indicaciones del DVA, prosigue el consultor de Admontem. Cuando nos marca que estamos a tres metros de la víctima es el momento de excavar: «Siempre de manera lateral, creando un túnel, para facilitar la extracción de la persona o la atención médica en el lugar, nunca de arriba a abajo».

De la seguridad de la estación de esquí a la aventura

Los aludes no solo se producen en la montaña virgen, también en las estaciones de esquí. Pero suelen ser controladas o provocadas por los propios trabajadores. Cada instalación tiene un plan antialudes que incluye diferentes trabajos: en algunas se barrena la nieve, en otras se provoca la avalancha con helicópteros… Y si hay alguna zona especialmente peligrosa, se cierra al público.

Pero esta prevención tiene una cara b. «Hay gente que siempre ha esquiado en una estación y tienen un nivel técnico increíble», señala Gavaldà. Pero nunca se han visto cara a cara con la naturaleza virgen.

- ¿Qué les falta?

Gavaldà: Conocimiento del medio. Pasan de una zona controlada a una que no lo está.

Pasa lo mismo con los montañeros que solo salen en verano. Les acompaña, además, una «falsa sensación de seguridad» porque no les ha pasado nada nunca, explican los expertos. Y esto junto con la mayor necesidad que tenemos de soltar adrenalina (en cualquier escenario, no solo en la naturaleza) crean la tormenta perfecta. Por eso, otra cosa que hay que aprender cuanto antes es «a darse la vuelta o a cambiar el itinerario por difícil que resulte».

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir