Elon Musk ha vuelto a hacerlo: ha cambiado una de sus empresas del bolsillo derecho al izquierdo. En 2016, cuando su empresa Solar City iba de capa caída, aprovechó que Tesla iba como un cohete para salvar la compañía. Ahora es xAI la que necesita un empujón en la era de la inteligencia artificial y, tras unos breves rumores, llegó la confirmación: SpaceX ha comprado xAI. O lo que es lo mismo: una empresa de Elon Musk ha comprado a otra empresa de Elon Musk.
Es un movimiento ideal, pero también un lío morrocotudo.
En corto. El anuncio llegó bien entrada nuestra noche. Como parte de una integración vertical, al aeroespacial será la que absorba las operaciones de xAI, la compañía de inteligencia artificial de Elon Musk. Fue un acuerdo extremadamente raro. Cuando se produce una compra de empresas, sabemos las cifras, pero aquí sólo tenemos algunas ideas sobre el objetivo.
Musk ha sido opaco de forma deliberada y ha justificado el movimiento como una reestructuración para garantizar la “libertad de expresión”, con un relato basado en la energía, el desarrollo de la tecnología y con algo de lo que venimos hablando un tiempo: la necesidad de explotar el espacio exterior como fuente de energía y disipador gigante para los cada vez más numerosos centros de datos.
En Xataka
SpaceX es conocida por sus cohetes. Lo que se conoce menos es su creciente y llamativa flota de aviones
Un millón de satélites. De hecho, la operación llegó poco después de que supiésemos que SpaceX había presentado ante la FCC estadounidense un proyecto para poder lanzar un millón de satélites Starlink. Actualmente, hay unos 9.000, más otros cuantos miles de empresas como Amazon o satélites chinos y europeos… y los astrónomos ya se están quejando por lo complicado que resulta observar más allá de la órbita baja.
Con un millón de satélites sólo de SpaceX, la cantidad de potencial basura espacial aumentará de forma estratosférica, pero Starlink no es un simple sistema de satélites para tener Internet en cualquier parte del planeta: son centros de datos en potencia. El propio Musk, cuando empresas como Amazon o Google empezaron a ser muy vocales sobre la necesidad de trasladar los centros de datos al espacio, apuntó que SpaceX ya los tenía y que era fácil reconvertir sus satélites en centros de computación.
En el espacio hay energía ilimitada y sin interrupciones, la disipación de calor es mucho más sencilla porque no hace falta aire o agua como en la Tierra y la información se transmite a centros terrestres mediante láseres, eliminando la necesidad de caras interconexiones mediante fibra óptica.
SpaceX funciona. Y, en el comunicado de Musk, se afirma que esa demanda de energía y potencia de cálculo para alimentar a la IA es casi imposible de cubrir con soluciones terrestres, por lo que lo más lógico es el éxodo espacial de los centros de datos. Y, claro, uno más uno son dos: SpaceX tiene la infraestructura y xAI la necesita.
Pero más allá de la sinergia, hay otra realidad. SpaceX se ha convertido en una empresa sólida y rentable. Es la única que, ahora mismo, puede transportar de forma rutinaria astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional. Se ha convertido en una pieza imprescindible tanto para la NASA como para el Departamento de Defensa y, además, tiene el mencionado sistema Starlink que se ha colado, quizá demasiado, en la infraestructura de comunicaciones de países como Ucrania.
xAI quema dinero. Por otro, lado, xAI muestra los síntomas de una empresa enfocada a la inteligencia artificial. Está valorada en más de 230.000 millones de dólares y ha recaudado varias decenas de miles de millones en varias rondas de financiación, pero está quemando dinero a razón de, aproximadamente, mil millones al mes.
Esto es típico, como decimos, de las empresas en fase de crecimiento, y los propios ejecutivos han afirmado que tienen planes y recursos para seguir gastando de forma agresiva, pero todo tiene un límite. xAI necesita enormes cantidades de energía, recursos, computación y está desarrollando sus propios chips. Todo eso cuesta dinero, y el colocar los centros de datos en el espacio con una infraestructura existente como la de Starlink, puede ayudar a aliviar la carga.
En el sentido económico y energético, es una operación brillante. Cuando las demás empresas tecnológicas quieran empezar a llenar el espacio con sus centros de datos, SpaceX ya estará allí.
En Xataka
Europa se ha dado cuenta de que no puede depender de SpaceX para ir al espacio. Y ha empezado a lanzar dinero a sus empresas
Lío morrocotudo. Por tanto, y al final, lo que ha hecho Musk es unir una empresa en fase agresiva de inversión con otra que es sólida y tiene contactos afianzados con el gobierno estadounidense. SpaceX es el vehículo para llevar xAI más alto y parece un win-win de manual. Ahora bien, también es un lío tremendo.
Porque xAI no es sólo xAI: es X (Twitter), y ahora SpaceX tiene todo ese poder bajo un mismo paraguas. xAI gestiona inteligencia militar y ya hemos mencionado que Ucrania se echó a los brazos de Starlink, confiando en su infraestructura durante el conflicto con Rusia. SpaceX ha dejado de ser sólo una empresa aeroespacial, es eso y mucho más: un cerebro, una red social con datos privados de decenas de millones de personas.
Y en una Europa que está luchando por su soberanía tecnológica y la protección de la información, SpaceX puede pasar de ser un socio para una misión puntual a algo que mirar de reojo.
Imagen | La Casa Blanca (editada)
En Xataka | Del idilio de los 100.000 millones de dólares al divorcio silencioso: la relación de NVIDIA y OpenAI se está desintegrando
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La noticia
Musk no tiene ni el mejor modelo ni el mejor producto, pero tiene algo más importante en la carrera IA: SpaceX
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.
Musk no tiene ni el mejor modelo ni el mejor producto, pero tiene algo más importante en la carrera IA: SpaceX
SpaceX acaba de engullir xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk que, a su vez, ya se comió a X
El objetivo es llenar el espacio de centros de datos en potencia gracias a Starlink, pero hay una cuestión de fondo: mucho poder para un solo ciudadano
Elon Musk ha vuelto a hacerlo: ha cambiado una de sus empresas del bolsillo derecho al izquierdo. En 2016, cuando su empresa Solar City iba de capa caída, aprovechó que Tesla iba como un cohete para salvar la compañía. Ahora es xAI la que necesita un empujón en la era de la inteligencia artificial y, tras unos breves rumores, llegó la confirmación: SpaceX ha comprado xAI. O lo que es lo mismo: una empresa de Elon Musk ha comprado a otra empresa de Elon Musk.
Es un movimiento ideal, pero también un lío morrocotudo.
En corto. El anuncio llegó bien entrada nuestra noche. Como parte de una integración vertical, al aeroespacial será la que absorba las operaciones de xAI, la compañía de inteligencia artificial de Elon Musk. Fue un acuerdo extremadamente raro. Cuando se produce una compra de empresas, sabemos las cifras, pero aquí sólo tenemos algunas ideas sobre el objetivo.
Musk ha sido opaco de forma deliberada y ha justificado el movimiento como una reestructuración para garantizar la “libertad de expresión”, con un relato basado en la energía, el desarrollo de la tecnología y con algo de lo que venimos hablando un tiempo: la necesidad de explotar el espacio exterior como fuente de energía y disipador gigante para los cada vez más numerosos centros de datos.
Un millón de satélites. De hecho, la operación llegó poco después de que supiésemos que SpaceX había presentado ante la FCC estadounidense un proyecto para poder lanzar un millón de satélites Starlink. Actualmente, hay unos 9.000, más otros cuantos miles de empresas como Amazon o satélites chinos y europeos… y los astrónomos ya se están quejando por lo complicado que resulta observar más allá de la órbita baja.
Con un millón de satélites sólo de SpaceX, la cantidad de potencial basura espacial aumentará de forma estratosférica, pero Starlink no es un simple sistema de satélites para tener Internet en cualquier parte del planeta: son centros de datos en potencia. El propio Musk, cuando empresas como Amazon o Google empezaron a ser muy vocales sobre la necesidad de trasladar los centros de datos al espacio, apuntó que SpaceX ya los tenía y que era fácil reconvertir sus satélites en centros de computación.
SpaceX funciona. Y, en el comunicado de Musk, se afirma que esa demanda de energía y potencia de cálculo para alimentar a la IA es casi imposible de cubrir con soluciones terrestres, por lo que lo más lógico es el éxodo espacial de los centros de datos. Y, claro, uno más uno son dos: SpaceX tiene la infraestructura y xAI la necesita.
Pero más allá de la sinergia, hay otra realidad. SpaceX se ha convertido en una empresa sólida y rentable. Es la única que, ahora mismo, puede transportar de forma rutinaria astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional. Se ha convertido en una pieza imprescindible tanto para la NASA como para el Departamento de Defensa y, además, tiene el mencionado sistema Starlink que se ha colado, quizá demasiado, en la infraestructura de comunicaciones de países como Ucrania.
xAI quema dinero. Por otro, lado, xAI muestra los síntomas de una empresa enfocada a la inteligencia artificial. Está valorada en más de 230.000 millones de dólares y ha recaudado varias decenas de miles de millones en varias rondas de financiación, pero está quemando dinero a razón de, aproximadamente, mil millones al mes.
Esto es típico, como decimos, de las empresas en fase de crecimiento, y los propios ejecutivos han afirmado que tienen planes y recursos para seguir gastando de forma agresiva, pero todo tiene un límite. xAI necesita enormes cantidades de energía, recursos, computación y está desarrollando sus propios chips. Todo eso cuesta dinero, y el colocar los centros de datos en el espacio con una infraestructura existente como la de Starlink, puede ayudar a aliviar la carga.
En el sentido económico y energético, es una operación brillante. Cuando las demás empresas tecnológicas quieran empezar a llenar el espacio con sus centros de datos, SpaceX ya estará allí.
Lío morrocotudo. Por tanto, y al final, lo que ha hecho Musk es unir una empresa en fase agresiva de inversión con otra que es sólida y tiene contactos afianzados con el gobierno estadounidense. SpaceX es el vehículo para llevar xAI más alto y parece un win-win de manual. Ahora bien, también es un lío tremendo.
Porque xAI no es sólo xAI: es X (Twitter), y ahora SpaceX tiene todo ese poder bajo un mismo paraguas. xAI gestiona inteligencia militar y ya hemos mencionado que Ucrania se echó a los brazos de Starlink, confiando en su infraestructura durante el conflicto con Rusia. SpaceX ha dejado de ser sólo una empresa aeroespacial, es eso y mucho más: un cerebro, una red social con datos privados de decenas de millones de personas.
Y en una Europa que está luchando por su soberanía tecnológica y la protección de la información, SpaceX puede pasar de ser un socio para una misión puntual a algo que mirar de reojo.