La artista navarra ofreció un concierto íntimo junto a Pau Riutort a la guitarra, en un formato marcado por la cercanía y sencillez
Regala esta noticia Natalia Lacunza junto a Pau Riutort. (C. K.) 01/05/2026 Actualizado a las 19:56h.Hay conciertos que no necesitan grandes escenarios para quedarse. A veces basta una voz, una guitarra y el silencio atento de una sala. Eso fue lo que ocurrió este miércoles en la Sala Equis de Madrid con Natalia Lacunza como protagonista de esta edición de 'Irrepetibles'.
El ciclo, impulsado por Repsol a través de Waylet, apuesta por formatos cercanos, casi confidenciales, resaltando la belleza e importancia de lo cultural. Tras una breve introducción de la periodista Patricia Fernández, el protagonismo pasó rápidamente a la música.
Acompañada únicamente por Pau Riutort a la guitarra, Natalia ofreció un directo sencillo, de tú a tú, en el que volvió a poner en valor la solidez y personalidad de su voz. Antes de empezar, confesó que estaba más nerviosa de lo habitual, no por protagonizar el evento, sino por la cercanía del formato, muy distinto al de sus conciertos. Fue esa misma vulnerabilidad la que terminó marcando el tono del encuentro.
El repertorio recorrió distintas etapas de su carrera, con canciones que en este formato sonaron más emocionales y directas. Desde su álbum 'Tiene Que Ser Para Mi' (2022), pasando por su EP 'DURO' (2023) hasta su último proyecto lanzado el pasado noviembre 'N2STAL5IA' (2025). Entre ellas apareció también su versión de 'El muchacho de los ojos tristes', de la artista británico-española Jeanette, que encajó a la perfección con el ambiente de la cita.
1.
'Tiene Que Ser Para Mi'2.
'Mejor Que Yo'3.
'Todo Lamento'4.
'SABES QUÉ???'5.
'Te Enamoraste'6.
'Mi Sitio'7.
'Rápido'8.
'LA PRÓXIMA'9.
'P.D.P' (Pena del pasado)10.
'Muchas Cosas'11.
Versión de 'El muchacho de los ojos tristes' de Jeanette12.
'NOKIA'13.
'PLASTILINA' ol>
En distancias tan cortas, todo cambia: se escuchan las respiraciones, los murmullos, los silencios, incluso las imperfecciones —ese acorde que no sale a la primera o esos móviles que se caen al suelo— . Lejos de restar, suman autenticidad.
La noche terminó con naturalidad, prolongándose después entre conversaciones y un catering que mantuvo el ambiente cercano e informal del evento. Pero lo esencial ya había ocurrido: un concierto donde lo mínimo dejó huella.
Porque si algo quedó claro es que, especialmente en las distancias cortas, Natalia Lacunza no solo emociona sino que se vuelve irrepetible.
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