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Nayim, el ceutí leyenda del fútbol español: "¡Es una invasión! No se puede llamar de otra manera. El Gobierno nos ha abandonado"

Nayim, el ceutí leyenda del fútbol español: "¡Es una invasión! No se puede llamar de otra manera. El Gobierno nos ha abandonado"
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“Seguimos desbordados. Hay mucha gente por la calle sin control. Los parques están invadidos. Psicológicamente es muy duro”. “Las medidas que ha tomado ahora el Gobierno, como el mando único o la ayuda de Frontex, las pidió Vivas hace un mes”. “El Gobierno no quiere problemas con Marruecos y las consecuencias de eso nos las comemos los ceutíes". “Todo el mundo tiene derecho a vacaciones, pero con tu país invadido, ¡olvídate de las vacaciones! ¡Ya te las cogerás en otro momento! Los ceutíes no hemos tenido”.

Nayim es el jugador de fútbol más talentoso que ha dado Ceuta. Fue el primer español en triunfar en la Premier. Hoy, vive en su ciudad natal. EFE

PolíticaHABLANDO SOBRE ESPAÑA Nayim, el ceutí leyenda del fútbol español: "¡Es una invasión! No se puede llamar de otra manera. El Gobierno nos ha abandonado"

“Seguimos desbordados. Hay mucha gente por la calle sin control. Los parques están invadidos. Psicológicamente es muy duro”.

“Las medidas que ha tomado ahora el Gobierno, como el mando único o la ayuda de Frontex, las pidió Vivas hace un mes”.

“El Gobierno no quiere problemas con Marruecos y las consecuencias de eso nos las comemos los ceutíes".

“Todo el mundo tiene derecho a vacaciones, pero con tu país invadido, ¡olvídate de las vacaciones! ¡Ya te las cogerás en otro momento! Los ceutíes no hemos tenido”.

Publicada 7 septiembre 2026 02:15h Las claves

Las claves Generado con IA

Un día, pateó el balón al cielo desde el centro del campo, a 49 metros de la portería rival. Quedaba un minuto para que acabara la prórroga de la final de la Recopa de Europa. Llevaba puesta la camiseta del Zaragoza. La metió por la escuadra y tocó la gloria literalmente.

Dieron su nombre a algunas calles en Aragón. El vídeo de aquel 10 de mayo de 1995 en el Parque de los Príncipes de París es conocido incluso por chavales que nacerían diez y quince años más tarde.

Pero lo realmente asombroso no es que aquel balón se convirtiera en gol. Lo verdaderamente increíble es el prólogo a aquel zapatazo. Porque su autor había nacido en Ceuta en el año 1966, lo que lo condenaba a tener muy pocas oportunidades. Muchas menos que cualquier otro chaval de la Península.

Sabía que era posible porque Pirri –hoy presidente de honor del Real Madrid– lo había conseguido antes que él, pero los milagros no suelen repetirse. El pequeño Mohamed Alí Amar, ya de pequeñito apodado Nayim, fue a jugar un torneo a Andalucía.

Y hubo un ojeador en el campo como podía no haberlo habido. Así llegó al Barça y fue arrasando en todas las categorías inferiores hasta debutar con el primer equipo. Pero el míster que confiaba en él, Terry Venables, se fue. Apareció Cruyff, que lo desterró.

La patada de Cruyff, como aquel torneo de chavales, resultó un avión. Porque Terry Venables, desde el Tottenham, lo fichó y lo convirtió en el primer jugador español de la Historia en debutar en la Premier. Fue ídolo local londinense y después llegó lo del Real Zaragoza de los títulos.

Nayim nunca se fue de Ceuta. Hoy vive allí, donde trabaja como director de Metodología de la A.D. Ceuta, que en otro milagro se reintegró al fútbol profesional con un ascenso a Segunda hace un par de años.

Nayim, posando en el estadio del Ceuta. EFE

Vivió la invasión en directo, desde la hamburguesería de su hermano, muy cerca de donde comenzó la avalancha. Su voz en Ceuta, al tratarse de un héroe contemporáneo para la ciudad, es como una suerte de encarnación de la voz del pueblo.

No es un hombre volcado con los medios, pero estos días aprovecha su influencia para clamar por la vuelta a la normalidad. Acusa a Sánchez de haber abandonado a los ceutíes, de perdonar a Marruecos sus pecados y de no ser capaz de devolver la cotidianidad a la ciudad.

Nayim, español, musulmán y también de lengua árabe, es un observador privilegiado. Estaba en el lugar de los hechos, podía comunicarse con los chavales que llegaban en avalancha y salió a la calle por la noche para investigar qué estaba pasando.

Nos subimos a sus hombros para intentar comprender cómo es Ceuta y qué está pasando exactamente allí.

El día de la invasión usted estaba en Ceuta, en la hamburguesería de su hermano. ¿Qué es lo que vio?

Una cantidad enorme de gente. Vi tanta gente de golpe que me asusté. En 2021, también estuve en Ceuta cuando hubo una crisis migratoria fuerte, pero no tuvo nada que ver. No le deseo a nadie lo que vivimos ese día ni lo que estamos viviendo todavía.

Nos mirábamos y nos preguntábamos: “¡Qué está pasando! ¡De dónde vienen! ¡Cuántos son!”. Cientos y cientos, luego miles, venían a la hamburguesería y nos pedían comida y cargar el teléfono. No teníamos capacidad. Hubo mucha tensión.

¿Cómo lo resolvieron?

El primer día, la mayoría de los chavales pedían cosas. Muchos lo hacían de manera educada, pero también había unos cuantos que, cuando les explicabas que no podías atenderles, te miraban con mala cara, te insultaban… Ceuta es una ciudad muy pequeña. Deben comprender que no tenemos capacidad para atenderles.

En su caso y en el de su hermano habría mucha comunicación porque hablan árabe.

Sí, eso hacía que charlaran mucho con nosotros y que nosotros pudiéramos comprender lo que estaba pasando. Sabíamos, lógicamente, que habían entrado por la frontera, pero no sabíamos todavía el alcance de lo que había empezado a suceder.

Le produce perplejidad que en algunos medios de comunicación y partidos políticos haya habido ciertos reparos a la hora de utilizar la palabra “invasión”.

Sí. Es algo que no comprendo. Aquí lo hemos vivido en carne propia. Nos han invadido 80.000 personas. No puede tener otro nombre. Es una invasión. Estamos acostumbrados al goteo inmigratorio, pero aquel día entraron cerca de 80.000 personas, que es la población que tiene Ceuta. Si una entrada ilegal así no es una invasión, ¿cómo lo llamamos?

¿Qué recuerda de esa primera noche y de los días posteriores?

Por la noche, salí a ver qué pasaba. La ciudad estaba abarrotada de inmigrantes. La sensación generalizada era de miedo, de temor. Caminabas con la sensación de que en cualquier momento alguien podía hacerte daño.

Salí con precaución, pero salí porque quería entender qué estaba pasando. Llamé a mi hijo pequeño, que le tocaba con su madre, y le dije que no saliera de casa bajo ningún concepto.

¿Cuáles son las cuestiones más inquietantes de la nueva rutina de Ceuta?

La inseguridad. Nos ha cambiado la vida por completo. Un giro de 360 grados. No podemos salir a la calle con tranquilidad. Psicológicamente, es muy duro. Seguimos desbordados. Hay mucha gente por la calle sin control. Es necesario que se les lleve a algún lugar. Por su bien y por el nuestro. Higiene, alimentación…

Hay un detalle que ha copado los periódicos: los supermercados militarizados.

Y me temo que, ahora que empiezan los colegios, vamos a ver algo parecido a las puertas de las escuelas. Hay mucha desesperación en Ceuta, mucha gente en la calle que intenta conseguir comida de cualquier forma. Todas las tiendas están vigiladas.

Cuando una persona tiene mucha hambre y está desesperada… si tiene la posibilidad de comer, lo hace. Si no estuviesen los militares, ¿qué pasaría? El Gobierno no ha actuado de manera extraordinaria ante una situación extraordinaria.

Explíquese.

Han venido aquí el presidente y algunos ministros, pero luego se han ido. Los ceutíes necesitamos hechos, no palabras. Necesitamos volver de una vez a la normalidad. Queremos vivir igual que los madrileños, los catalanes, los vascos, los manchegos, los navarros… No queremos nada más que eso.

Un mes después, seguimos sin poder continuar con nuestras vidas. Veo políticos que hablan todo el tiempo, pero en Ceuta estamos muy, muy cansados.

Nayim fue un ídolo en Londres durante su etapa en el Tottenham. Cedida

¿Cree que si una situación tan extraordinaria como esta hubiera sucedido en algún lugar de la Península el Gobierno habría actuado más rápido?

No tengo la menor duda. Se ha actuado tarde y mal en parte por la ubicación de Ceuta, pero también porque se han olvidado de los ceutíes. No nos han protegido, no había una sola precaución. Si no, no habrían entrado de golpe 80.000 personas.

¿Cómo es posible que se acumule toda esa gente en la frontera y nuestros servicios de inteligencia no supieran nada? El Gobierno, con sus discursos, está tratando de no crear problemas con Marruecos. Y las consecuencias de esa actitud nos las estamos comiendo los ceutíes.

Lo del CNI es uno de los debates más candentes estos días. Es inverosímil que no lo supieran ni los servicios de inteligencia marroquíes ni los nuestros.

Por eso, que no nos cuenten historias. Se han hecho mal las cosas. Que se pongan a trabajar. Seguimos sin poder salir a tomar un café con tranquilidad, sin poder pasear, sin poder tomar algo por la noche. ¡Ceuta es España!

Se lo dice al Gobierno.

Ceuta es más española que cualquier otra ciudad de la Península. Lo que ha hecho el Gobierno es actuar con una mezcla de pasividad e ineficacia. Ha pasado un mes y seguimos esperando. Creo que estamos demostrando mucha paciencia, pero el clima es peligroso. La gente se está cansando.

¿Por qué cree que España actúa con tanta mansedumbre en relación a Marruecos?

Pero, fíjese, es que lo que a mí me importa es España. Eso es lo que podemos gestionar nosotros. Ya sabemos lo que es Marruecos, pero nosotros podíamos haber hecho las cosas de otra manera.

La frontera de Ceuta es muy vulnerable. Es, además, la única frontera terrestre con África. Lo que deseo de corazón es que esto sea un punto de inflexión y que, a partir de ahora, se pongan todos los medios necesarios para que algo así no vuelva a ocurrir.

Marruecos ha demostrado que, directa o indirectamente, puede lograr la ocupación de Ceuta sin disparar un solo tiro. ¿Eso genera una angustia latente en quienes viven en Ceuta?

Por supuesto. Y por eso se tienen que poner remedios urgentes. Un Estado debe proteger sus fronteras. ¡Han invadido España! Y lo peor de todo es lo que vi el día de la invasión: todos esos chavales han venido engañados. En Ceuta no tienen futuro porque la dimensión de la ciudad no tiene esa capacidad de acogida.

La reacción de los ceutíes, quitando pequeños casos aislados, está siendo ejemplar.

Y ojalá se siga manteniendo esta calma. En la sociedad ceutí conviven cuatro culturas en dieciocho kilómetros cuadrados con total armonía. Estamos acostumbrados a la inmigración y somos muy acogedores. Si podemos ayudar a los inmigrantes, nos volcamos. Pero esto es otra cosa. Esto es una invasión que ha desbordado Ceuta.

Nayim dio con su gol la Recopa de Europa al Zaragoza. Cedida

El presidente de Ceuta sí vio algo extraño en los días anteriores y llamó a Moncloa; lo contó en una entrevista con este periódico. Llegó a pedir el Estado de Alarma, pero Sánchez no se puso al teléfono. ¿Le gustaría decir algo de la gestión de los dos presidentes? De Vivas y de Sánchez.

Voy de frente, no tengo ningún problema. La gestión del presidente Vivas está siendo ejemplar. Actúa desde el respeto, pero con contundencia. Y siempre con la protección de sus ciudadanos en el centro. Está peleando para que recuperemos la normalidad cuanto antes.

Las medidas que ha tomado ahora el Gobierno –la ayuda de Frontex, el mando único, las vacunas masivas–… las pidió Vivas hace un mes. Han pasado el presidente y no sé cuántos ministros por aquí, pero no nos han devuelto la normalidad.

¿El mando único está teniendo repercusión?

No la estamos notando. Ha sido nefasto, nos sentimos abandonados.

Sánchez viajó a Ceuta, pero después se marchó tres semanas de vacaciones. El otro día, en una entrevista defendió su derecho a cogerse vacaciones.

Todo el mundo tiene derecho a las vacaciones, pero en una situación así, con tu país invadido, ¡olvídate de las vacaciones! ¡Ya te las cogerás en otro momento! ¿Y las vacaciones de nosotros los ceutíes? Estamos encerrados, no podemos salir a la calle sin miedo.

Señor Sánchez, es usted el presidente del Gobierno, el único con capacidad ejecutiva para solucionar el problema. Y no lo ha hecho. Se ha ido usted de vacaciones. Habrá estado al teléfono, muy bien, pero eso no vale. Debería estar cada día en Ceuta para ver de verdad lo que está pasando.

Me dicen que las palabras de Sánchez reivindicando las vacaciones han indignado a muchos ceutíes.

Es que es una cuestión de sentido común. No hablo de partidos ni de ideología. Si vulneran la integridad territorial de tu país, como él mismo dijo, ¡cómo te vas de vacaciones!

En Ceuta, está habiendo cierto consenso político. A la manifestación asistieron tanto el PSOE como el PP. Ese consenso se rompe en la Península: Ferraz pidió a sus alcaldes que no fueran para no beneficiar al PP.

Es que esto no es una cuestión partidista, de verdad. Fueron protestas para reivindicar nuestro derecho a volver a la normalidad. Nos han quitado la libertad de movimiento. Los ceutíes estamos demostrando que somos ceutíes antes que de un partido. Si hay un problema en la ciudad, nos unimos todos. Ha quedado demostrado.

El PSOE de Ceuta reaccionó con valentía y participó con todo en la concentración.

Claro, es lógico y normal. Porque son ceutíes antes que socialistas. Luego, ya eres del PP, del PSOE, de Vox, de Podemos… de lo que cada uno quiera. Pero los ceutíes, por nuestra historia, por lo que hemos padecido, defendemos con orgullo nuestra tierra.

Nayim nunca se fue de Ceuta. Hoy trabaja como director de Metodología de la A.D. Ceuta. Cedida

¿Su hermano está pudiendo mantener la hamburguesería abierta?

Con mucho estrés, pero sí. Mucho trabajo. Está todo el rato pendiente de que no haya problemas. Quien deambula por la calle tiene hambre. Los atiende porque ha conseguido que vayan de uno en uno.

Ha pasado un mes: ¿los propietarios de los pequeños negocios tienen ya alguna certeza de que se les compensará económicamente? ¿Confían en las medidas anunciadas por el Gobierno?

La economía ceutí, con todo lo que está pasando, se está resintiendo mucho. Están teniendo unas pérdidas inmensas. Eso se puede solucionar, solo es dinero. Lo que pedimos y exigimos es que nos solucionen la falta de libertad de movimiento. Luego ya hablaremos de las pérdidas.

¿Y el fútbol? ¿Qué ha pasado? El Ceuta recuperó hace un par de años la categoría profesional subiendo a Segunda División. Es algo muy importante porque le da a la ciudad una conexión económica y emocional con la Península y los archipiélagos.

Sí, es exactamente así. Trabajo como director de metodología de fútbol base en la A.D. Ceuta. Nos está costando mucho fichar jugadores para mantener fuerte el proyecto. Y es normal. A muchos les da miedo venir. El presidente está llamando a la calma y a la no violencia, como todos los rostros visibles de la ciudad.

El equipo no ha empezado bien: ha perdido tres partidos seguidos.

De momento, lo más importante es que se están pudiendo jugar los partidos en una situación de aparente normalidad. Lo que pasa es que… ¿cómo van a estar los jugadores psicológicamente al cien por cien con todo lo que está pasando?

Su hijo y sus amigos, adolescentes, acababan de sacar buenas notas en el cole, parecía que iba a ser un verano de comerse la vida, pero están encerrados. ¿Cuáles son los peligros de los que tratan de protegerles como padres? ¿Ellos cómo lo llevan? ¿Qué hacen? En la práctica, ¿es una especie de nuevo confinamiento?

Es un confinamiento puro y duro. No pueden salir a jugar, no pueden llevar su móvil por si les roban. No pueden llevar dinero encima. Tampoco comida. Nos han quitado la libertad y a ellos les han quitado el verano, con todo lo que significa a esa edad.

¿Y los niños pequeños?

Los parques están invadidos. Los padres no los pueden llevar casi a ninguna parte.

Según los datos de la Fiscalía, existen 23 agresiones sexuales bajo investigación vinculadas a este periodo. Nueve de las mujeres afectadas son menores de edad. ¿Las mujeres que usted conoce en Ceuta están viviendo su día a día de manera muy diferente a la de los hombres?

Por supuesto que es distinto. Lo viven con mucho más miedo. Salen si están obligadas a ir al médico o algo parecido; y veo que salen siempre acompañadas de un varón.

¿La crisis de Ceuta está cambiando nuestra manera de pensar? La asunción generalizada de que la política migratoria tiene que ser, respetando los derechos humanos, mucho más contundente frente a la inmigración ilegal.

Creo que sí. Por eso hablaba antes de un punto de inflexión. Pienso que se puede endurecer la política migratoria siendo totalmente respetuoso con los derechos humanos. Debemos cuidar a los vulnerables. Pero todo eso es compatible con solucionar lo que está pasando en Ceuta.

Vi chicos desesperados que buscaban una vida mejor, que querían aportar; pero también vi gente que no quiere aportar nada, que se toma la justicia por su mano… Lo hemos visto en algunos sucesos. La ley debe ser igual para todos.

Usted es musulmán, comparte religión y creencias con algunos de los que vienen; es decir, no es sospechoso de racismo contra quienes huyen de África. Lo digo porque, en ocasiones, se tacha de “racista” a quien propone una política más contundente contra la inmigración ilegal que la actual.

En Ceuta, convivimos cuatro culturas diferentes en muy pocos kilómetros; se lo comentaba antes. De lo que menos se nos puede tachar a los ceutíes es de racistas. Estamos intentando ayudarles en la medida de lo posible, pero no tenemos capacidad. Hagamos fuerza. Ojalá esto sirva para algo.

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