Protestas en las calles de Ceuta contra la crisis migratoria. Efe
Reportajes 50 días de la invasión de Ceuta Los ceutíes. Negocios cerrados, spray de pimienta y españoles que quieren escapar: el infierno de vivir en una ciudad invadidaTras 50 días del cruce masivo de la frontera, muchos vecinos se plantean dar cambios radicales a sus vidas ante la incertidumbre y la inseguridad.
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José Ismael Martínez Publicada 19 septiembre 2026 05:00h SíguenosJavier abrió su tienda de nutrición y suplementos deportivos en Ceuta hace casi una década. Lo ha pasado todo: las dificultades de los trabajadores autónomos para sacar adelante un negocio que no es una apuesta segura, las trabas burocráticas y la presión fiscal del sistema, la crisis del coronavirus...
Siempre salió adelante. Sin embargo, tras el cruce masivo de la frontera del Tarajal el pasado 30 de julio, algo cambió para siempre.
Por primera vez desde la pandemia, las ventas cayeron en picado. Y esta crisis trajo consigo un agravante más: la sensación de ser incapaz de defender a sus empleadas ante las miles de personas sin identificar que pululan por las calles todos los días.
La entrada a la tienda de suplementos que regenta la familia de Javier. J. I. M. EL ESPAÑOL
Personas que vienen, fundamentalmente, de Marruecos. No todos hacen escándalo. Pero la parte que ha sido protagonista de altercados por toda la ciudad en estos 50 días se ha convertido en la gota que ha colmado el vaso.
"Por primera vez, estoy planteándome echar el cierre", confiesa en una entrevista con EL ESPAÑOL. "Solo pienso en dejarlo todo y mudarme con mi familia a la Península. No creo que pueda garantizar la seguridad de mis empleadas tal y como está la situación".
Una avalancha de migrantes se salta el cordón policial y crea el caos durante el traslado de las playas al Puerto de CeutaEl de Javier no es un sentimiento aislado. Es el reflejo de un sentir generalizado que comparten miles de ceutíes. Y la prueba es que, a pie de calle, los vecinos no tienen problemas para expresarlo.
Teresa es otro caso. Tras pasar toda su vida residiendo en la ciudad española, muestra su frustración porque, a su juicio, los niños pequeños son quienes se están llevando la peor parte de esta crisis.
"Quienes más lo están sufriendo son nuestros nietos, que no pueden salir a la calle porque están aterrorizados", afirma.
Teresa asistió a la primera gran manifestación que se convocó en Ceuta el 9 de agosto. J. I. M. EL ESPAÑOL
Pero al igual que Javier, Teresa no solo pone el acento en los niños. "A mi hija la estuvieron amedrentando la otra noche. Volvía del trabajo y un tío con una litrona de dos litros empezó a tirarle besos y a decirle cosas desagradables. Tuvo que echar a correr para llegar rápido a su casa", lamenta.
En la calle, en las barras de los bares antes de ir a trabajar, en el interior de las tiendas, en los taxis: por todas partes se suceden este tipo de testimonios. En muchos de ellos, los ceutíes acaban sus declaraciones con la misma reflexión: "Nos han dejado solos".
La vida transcurre sobre un barril de pólvora. Y uno de los termómetros más precisos para cuantificar esta tensión es la venta de botes de espray pimienta.
José Daniel regenta una tienda especializada en productos de pesca y caza que es, además, una de las pocas del territorio que vende estos productos. Cuando el periodista cruzó la puerta del negocio para escribir un reportaje sobre este negocio, sus empleados le preguntaron directamente: "¿Viene a por botes de espray?".
El dueño de este local, Deportes Mendoza, prefiere reservarse los datos exactos de ventas de estos productos, pero sí reconoce que ha tenido que habilitar una lista para atender la altísima demanda que le está llegando "desde el día del cruce masivo de El Tarajal".
José Daniel Mendoza, dueño de Deportes Mendoza, con un spray pimienta en su mano. EL ESPAÑOL
"Priorizamos sobre todo a las personas más vulnerables. También a los médicos y a las fuerzas de seguridad", asegura José Daniel.
Por esta razón, las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en las que aseguraba que el temor de los ceutíes es una "sensación de inseguridad subjetiva" han sentado como un mazazo entre estos vecinos que, 50 días después, tienen poca esperanza de recuperar pronto su normalidad.
De ahí que una parte de los vecinos se estén planteando dejar la ciudad. E incidentes como los vividos en la madrugada de este viernes, como el apuñalamiento a un ceutí que se desplazaba en moto, solo contribuyen a disparar el desasosiego de la ciudad.
Cuatro inmigrantes apuñalan a un vecino de Ceuta que circulaba en moto para robarle el móvil y un cordón de oroBaile de cifras
Pero no todas las perspectivas son tan críticas. Otros testimonios recogidos para este reportaje, tanto a pie de calle como de forma telemática, señalan que "la situación se está escalando hasta rozar, en ciertas ocasiones, el racismo".
Lo dice un trabajador ceutí que pide no ser identificado: "No es cierto que no se pueda salir a la calle. La gente sigue saliendo a las terrazas y haciendo una vida normal".
Con todo, este vecino asegura que "son entre 20 y 25.000 los inmigrantes que aún siguen en la calle de quienes entraron en julio". Una cifra muy superior a las estimaciones que realizan las distintas instituciones.
Esto contrasta con los datos que manejan las distintas instituciones. Desde Moncloa, sitúan esa cifra en unas 10.000 personas, según publicó Información este viernes.
Las 10.000 plazas anunciadas por Sánchez en Ceuta rebaten las cifras del Gobierno sobre el número de migrantes y salidasDe un modo similar, desde el Gobierno autonómico estiman que la cifra real ronda entre las 8.000 y 12.000 personas.
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