Mientras los equipos de rescate recuperan cadáveres, los científicos alertan del peligro que supone un lago que se forma en el origen de la catástrofe
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Residentes del distrito de Nuwakot miran las casas sepultadas en el barro. (AFP) 27/08/2026 Actualizado a las 20:42h.Si las imágenes de la riada que ha asolado el centro de Nepal impresionaban el miércoles por la espectacularidad de un fenómeno imparable para cualquier ... estructura levantada por el ser humano, este jueves estremecían por las consecuencias que ha provocado entre la población afectada. No en vano, a medida que las labores de rescate avanzan, bajo el barro comienza a emerger la verdadera dimensión de una catástrofe natural que las cifras oficiales aún son incapaces de reflejar en toda su crudeza.
La avalancha ha creado un trauma colectivo que tardará en desaparecer. «Se produjo una enorme crecida. Todo se volvió completamente negro y no podía entender lo que estaba pasando. De repente, algo pesado me aplastó y caí al suelo», rememoró para el diario 'The Guardian' un residente de Rasuwa, Girilal Budhathoki. Solo entendió lo que había sucedido cuando regresó al lugar donde se encontraba su casa. «Busqué desesperadamente a mi esposa y a mis hijos, pero no los encontré. No lograron salir con vida. Mi esposa también fue arrastrada por la corriente. Ahora estoy completamente solo», relató.
Infraestructuras devastadas
El dolor se extiende por el país del Himalaya. Los nepalíes buscan a sus seres queridos sin apenas acceso a líneas de comunicación, muchos duermen a la intemperie por el derrumbe de cientos de edificios arrasados por la lengua de lodo y roca, y comienzan a escasear los alimentos por la devastación en los mercados y la imposibilidad de abrir rutas logísticas. Por si fuese poco, también se producen espisodios indignantes, como el que denunció la policía nepalí con un vídeo en el que se muestra a dos hombres que agarran un cadáver para robarle los pendientes.
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