Ampliar
Puesto de seguridad delante del edificio donde se reunirán las delegaciones de EE UU e Irán en Islamabad. EFE Netanyahu acepta negociar la paz con Líbano en vísperas de la reunión Irán-EE UUSendas delegaciones se verán la semana próxima en Washington, que presionó a Israel ante la indignación de los persas por sus ataques
Jueves, 9 de abril 2026, 22:32
... el Gobierno de Beirut «lo antes posible» para desarmar a Hezbolá y firmar la paz. El presidente libanés, Joseph Aoun, le respondió de manera inmediata para decirle que «no puede haber conversaciones sin alto el fuego», aunque al final delegaciones diplomáticas de los dos países se verán las caras la semana próxima en Washington.Netanyahu vendió la negociación con Líbano, el otro frente de batalla de este endiablado conflicto bélico, como si se tratara únicamente de una aceptación a un ofrecimieno de Joseph Aun, y añadió que los objetivos primordiales de estas conversaciones serán «el desarme de Hezbolá y la regulación de las relaciones de paz». Pero también es cierto que Beirut había pedido la intermediación de EE UU y la Casa Blanca presionó al primer ministro para que no continuara desarrollando acciones que pusieran en peligro la ya frágil negociación con los iraníes. Lo mismo avirtió la Unión Europea y varios países a título particular, entre ellos España, Italia, Francia y el Reino Unido.
Las conversaciones comenzarán la próxima semana en Washington y hasta entonces no habrá un alto el fuego, si bien es cierto que la aviación israelí limitó ayer los ataques. Hasta ahora, Netanyahu se había negado sistemáticamente a las peticiones de su homólogo libanés, Nawaf Salam, para establecer una relación bilateral pacífica.
Cierre de filas
Islamabad, mientras tanto, se prepara para la negociación entre Estados Unidos e Irán y las autoridades de Pakistán confían en que el frágil alto el fuego de dos semanas acordado entre las partes se fortalezca tras las conversaciones. Todas las treguas son delicadas, más aún con los antecedentes de EE UU, que por dos veces traicionó a Teherán y le atacó en pleno proceso negociador en junio y febrero. El encuentro de Islamabad llega tras 40 días de guerra en los que los persas han encontrado en Ormuz su arma más valiosa para presionar a Washington y a la economía mundial. Desde Teherán advirtieron que el acuerdo no será posible sin incluir al Líbano.
El régimen cerró filas en torno a su aliado Hezbolá y el presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, indicó que «Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte inseparable del alto el fuego. El primer ministro Sharif subrayó pública y claramente la cuestión del Líbano; no hay margen para negarlo ni para dar marcha atrás». Ghalibaf advirtió que «las violaciones del alto el fuego conllevan costes explícitos y respuestas contundentes».
Las largas avenidas de Islamabad que desembocan en la Zona Roja, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales y embajadas, están blindadas por un gran dispositivo de las fuerzas de seguridad. Está previsto que las delegaciones lleguen hoy y las reuniones arranquen mañana. Los paquistaníes, con la ayuda de Egipto, Turquía y Arabia Saudí, quieren que las armas callen y Ormuz se reabra para el paso del petróleo y gas lo antes posible.
El primer ministro Shehbaz Sharif, y el jefe del ejército, el general Asim Munir, serán los anfitriones de estadounidenses, liderados por el vicepresidente JD Vance, e iraníes, con el ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, y Ghalibaf a la cabeza. La delicada situación en Ormuz, por donde Irán apenas ha permitido el paso de media docena de barcos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Líbano son los temas que centran las grandes diferencias entre las partes.
Los medios hebreos recogieron ayer que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzar. Los analistas del Canal 12 señalaron que el primer ministro exigirá la presión máxima de Washington al Gobierno de Beirut para desarmar a Hizbolá a cambio de reducir sus operaciones, nunca abandonarlas. El cambio de Netanyahu sobre la negociación directa con Beirut parece formar parte de esta estrategia.
Pese a que los medios de Irán tratan de enviar al mundo imágenes de felicidad en las calles por lo que consideran una «victoria heroica» en la guerra, existen fuertes diferencias entre los sectores más leales al régimen. A las puertas del encuentro en Islamabad la república islámica conmemoró los cuarenta días del asesinato de Ali Jamenei y las redes sociales se llenaron de mensajes en contra de negociar con Washington con lemas como «muerte al traidor».
El sentimiento de esta parte de la población es que el enemigo volverá a atacar por sorpresa y echan en cara a los dirigentes políticos su decisión de frenar la guerra.
Analistas de medios oficiales como Daud Modaresian, expresaron en X su malestar porque «mientras se viola el alto el fuego y la portavoz de la Casa Blanca arroja a la basura las condiciones de Irán, nosotros tampoco deberíamos cumplir, ni participar en las negociaciones». Lo dijo en referencia a las palabras de Karoline Leavitt que calificó el plan iraní de diez puntos de «ridículo, inaceptable y completamente descartado».
En realidad, parece que ni el listado de quince apartados de Trump ni el decálogo persa tendrán peso en la mesa, puesto que cada bando ha descartado el de su rival. Pero cada uno sigue enrocado. El régimen insiste en que acude a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta para acabar con la guerra.
Una base que no lo es
El propio Trump aseguró en redes sociales que el decálogo se trataba de una «una base viable sobre la cual negociar», aunque después se echó atrás e insistió en que, por ejemplo, Irán no podrá enriquecer uranio. El Gobierno de los clérigos exige en su lista garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región y el final de la guerra en todos los frentes.
Esta «base viable» es la antítesis de la propuesta de 15 puntos presentada por EE UU con anterioridad y que los iraníes rechazaron como punto de partida.
El texto nunca se hizo público, pero funcionarios que hablaron con 'The New York Times' dijeron que abordaba el final de los programas nuclear y de misiles balísticos de la república islámica, la libertad del tráfico por Ormuz y el corte de las ayudas a grupos aliados de Teherán en la región como Hezbolá, en Líbano, o los hutíes, en Yemen.
El enriquecimiento de uranio, los misiles y las milicias 'proxies' regionales son auténticas líneas rojas para unos iraníes que sienten que negocian desde una posición de fuerza tras haber resistido a 40 días de duros bombardeos y al asesinato de gran parte de la cúpula política y de seguridad, incluido el Líder Supremo.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Hezbolá
- Estados Unidos