Dos soldados españoles custodian una posición en el sur del Líbano. Ministerio de Defensa
Oriente Próximo Netanyahu ordena ocupar la zona del sur del Líbano en la que están situadas las dos bases de la ONU con tropas españolasEl primer ministro israelí ha considerado que la operación es clave para la seguridad de sus ciudadanos porque Hezbolá "aún conserva la capacidad residual de lanzar cohetes".
Más información: Destrucción total, aislamiento y control absoluto: el Ejército israelí replica el 'modelo Gaza' en el sur de Líbano
Gonzalo D. Loeda Publicada 30 marzo 2026 02:03hLas claves nuevo Generado con IA
Miguel de Cervantes volverá a ser testigo de una guerra entre dos confesiones religiosas. La base española en Líbano que recibió el nombre del genio de Alcalá de Henares quedará presumiblemente en medio del fuego cruzado durante las próximas horas.
Lo hará después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dé a sus soldados la orden definitiva para cruzar la "línea azul" y adentrarse en territorio del Líbano, expandiendo la zona bajo control israelí.
El mandatario confirmó este domingo que dará un paso más en la escalada militar al ordenar a sus tropas “ampliar aún más la zona de seguridad” que ya dominan en el sur del país.
Tres periodistas mueren tras un bombardeo de Israel contra un convoy de comunicación en Jezzine, al sur del LíbanoLo hizo a través de un videomensaje con tono inequívoco: Israel no solo mantendrá su presencia, sino que profundizará en ella.
“He decidido ampliar aún más la franja de seguridad”, anunció, con el objetivo declarado de mantener a distancia los misiles antitanque de la frontera norte.
Netanyahu no se limitó a justificar la operación: prometió “cambiar radicalmente” el equilibrio en esa zona sensible, convertida desde hace meses en uno de los principales focos de tensión.
La nueva anexión desafía la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que puso fin a la guerra de 2006.
Esa decisión instó a Israel a retirarse del sur de Líbano por debajo de la "línea azul", que funciona de facto como una frontera no oficial y a Hezbolá a replegarse al norte del río Litani.
La franja entre ambas posiciones, de unos 30 kilómetros, fue concebida como "zona de amortiguación".
Funeral del soldado israelí Moshe Yitzchak Hacohen Katz, muerto en combate en el sur del Líbano ,
Al menos teóricamente, en esa franja solo pueden desplegarse el Ejército libanés y los cascos azules de la UNIFIL, la fuerza provisional de la ONU para Líbano en la que están desplegados más de 600 soldados españoles.
La milicia proiraní nunca ha cumplido plenamente con su parte del trato y ahora, el argumento central de Netanyahu vuelve a apuntar a Hizbulá.
Según el mandatario, la milicia chií "aún conserva una capacidad residual" para lanzar cohetes contra la población civil israelí
Ese margen operativo es el que Israel está decidido a eliminar. La decisión, explicó, se tomó tras consultas con la cúpula militar y de seguridad, en un movimiento que combina presión táctica y mensaje político.
Pero Netanyahu fue más allá del frente libanés. En su intervención dibujó un mapa más amplio, casi una doctrina: la de los “cinturones de seguridad” en territorio enemigo.
Citó Siria —del monte Hermón a Yarmuk— y la Franja de Gaza, donde Israel controla ya más de la mitad del enclave, como ejemplos de un nuevo escenario regional moldeado por la iniciativa militar israelí.
“Estamos tomando la iniciativa, estamos atacando”, insistió, en una declaración que rompe con la lógica defensiva que durante años ha marcado el discurso oficial.
El mensaje final fue, quizá, el más revelador.
Netanyahu trazó una lectura estratégica del momento: “Irán ya no es el mismo Irán, Hezbolá ya no es el mismo Hezbolá, y Hamás ya no es el mismo Hamás”.
Para el primer ministro, ya no se trata de enemigos en posición de amenaza existencial, sino de actores debilitados, “derrotados” y centrados en sobrevivir. Una afirmación que, más que cerrar el conflicto, anticipa su prolongación bajo nuevas reglas.
España, entre dos fuegos
En la zona donde previsiblemente se desarrollarán las operaciones se encuentran dos posiciones clave de la misión de la ONU en Líbano, entre ellas la base Miguel de Cervantes, en Marjayoun, donde se despliegan tropas españolas.
España participa desde 2006 en la misión Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano, creada tras la guerra entre Israel y Hezbolá para vigilar el alto el fuego y garantizar la estabilidad.
Actualmente, unos 660 militares españoles forman parte del contingente, integrados en el sector Este de la operación, una de las zonas más sensibles del despliegue internacional.
Participación internacional en la misión de la ONU
También hay presencia española en el Cuartel General de la misión de UNIFIL en Naqoura, cerca de la frontera con Israel.
En total, la misión dispone de unos 13.000 soldados de diez países. Italia cuenta con el contingente más numeroso, con 784 militares, seguida por Indonesia (756), España (660) e India (642).
Los soldados cuentan con protocolos en caso de que la situación se agrave y, frecuentemente, reciben avisos de las partes antes de un ataque para evitar bajas.
Cuando se producen, entran en zonas de seguridad y evitan los riesgos que ya se han cobrado la vida de 339 militares de la misión.
Si la situación empeorara, el mando de la misión podría evaluar la situación y decidir una retirada, como ya sucedió en Iraq o en Afganistán.
En todo caso, es la entidad que ejerce como paraguas, en este caso, la ONU, la que toma la decisión. Nunca depende de los Estados.
La misión de la UNIFIL termina el próximo 31 de diciembre. Si se cumple el calendario actual, los soldados abandonarán Líbano durante el primer semestre de 2027.
Entonces, el objetivo será que el Ejército libanés asuma la seguridad en el sur del Líbano sin componente de fuerzas de la ONU.
Un objetivo que hoy parece una quimera.