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Política

Ángel Malanda, el bombero que combate los incendios de Madrid y Ávila con su propia familia evacuada: "Te parece una película apocalíptica, colapsas mentalmente"

Ángel Malanda, el bombero que combate los incendios de Madrid y Ávila con su propia familia evacuada: "Te parece una película apocalíptica, colapsas mentalmente"
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El incendio forestal originado en el término municipal de Burgohondo han mantenido en vilo al Valle del Tiétar, el Valle del Alberche y la Sierra Oeste de Madrid. Declarado en emergencia nacional de nivel 3 el fuego ha obligado a evacuar a miles de personas en el conjunto de los territorios afectados.

Para Ángel Malanda, bombero forestal de élite madrileño y delegado sindical de la CGT en Castilla y León, este incendio supone ver desaparecer el entorno de su niñez entre las llamas: "La Sierra Oeste de Madrid es mi infancia, aprendí a nadar en Picadas y me he movido en bicicleta por las zonas que se están quemando", rememora con la voz entrecortada.

Desde muy pequeño, sus fines de semana transcurrieron en la urbanización El Morro, en Navas del Rey. "El fuego ha saltado hoy al embalse, sería la tercera vez que pasa, ya ocurrió en el 80 y en el 91", explica. Con los años hizo de la comarca su proyecto de vida, residiendo en Navas, San Martín de Valdeiglesias y Chapinería.

Estar en primera línea sabiendo que su familia afrontaba el desalojo en Navas del Rey ha llevado su salud mental al límite. Sin embargo, al preguntarle por qué sigue, responde: "Es la única forma de sentirme útil". Su madre, hermana, cuñado y sobrinos permanecían allí cuando las autoridades ordenaron la evacuación. "Estaba en un breve descanso en la ladera de Piedralaves y me llamó mi hermana preguntándome si sabía algo, porque les confinaban. Te parece una película apocalíptica de domingo y llega un momento en que colapsas mentalmente".

A ese desgaste emocional se suman jornadas exhaustivas que superan las 12 horas reglamentarias tras largas guardias: "Era un humo negro como de quemar neumáticos, llevo seis años en esto y cuando nos acercábamos estaba acojonado, porque ese color indica una combustión brutal".

Las consecuencias de las llamas

Pese al cansancio, el motor de las brigadas es defender la vegetación de la Sierra de Gredos: "Hoy hemos pasado por unos robles maravillosos y te das cuenta de que por esto merece la pena nuestro trabajo: para proteger estas joyas". Para Malanda, la pérdida de estas masas forestales trasciende lo ecológico: "Si bajara el incendio, arderían árboles de generaciones. Estaríamos destruyendo el legado de gente de hace 200 años, es inaceptable".

El operativo ha vivido también momentos dramáticos. En las primeras horas, 14 efectivos rozaron la tragedia tras una mala orden de un agente medioambiental que los atrapó en una zona insegura: "Se han tenido que esconder en un camión y se le han fundido hasta los plásticos de los espejos retrovisores", recuerda sobre un incidente en el que una capataz sufrió quemaduras. Además, la falta de medios iniciales obligó a tomar decisiones al límite: "Cuando hemos llegado, solo había dos helicópteros para un frente de llama de unos cinco kilómetros. Aquí lo que se hace son estrategias de triaje: a quién salvo y a quién no".

Ante la intervención de Interior y de la UME, Malanda se muestra escéptico y señala el abandono del monte: "No tengo claro que decretar el nivel 3 nos vaya a sacar de esta situación apocalíptica, porque los medios son los que son. Si cada vez hay más combustible, necesitaremos más medios y a veces no son eficaces: tiras agua y se evapora antes de llegar al suelo".

Mientras miles de evacuados permanecen en pabellones e instalaciones municipales a la espera de noticias, los efectivos vuelven a equiparse para afrontar un nuevo turno en la línea de fuego. A pesar del cansancio acumulado y la falta de medios, las brigadas regresan al monte con una única prioridad en mente: "Salvar todo lo posible".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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