Pasión blanquiazul
Ángelo quiere conducir al Málaga a la tierra prometidaCasi 100 partidos como jugador blanquiazul y 20 años como conductor del autobús del equipo, nota lo mucho que la afición «se ha volcado, se ha ido contagiando y hay una ilusión permanente en la ciudad», a escasas horas del partido decisivo en Almería
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19/06/2026 a las 23:47h.SUR se cita con Ángel Navas del Val, conocido futbolísticamente como Ángelo (Marbella, 1966), en la Fuente de las Tres Gracias, el lugar en el que miles de malaguistas pretenden celebrar el ascenso a Primera División en caso de que el Málaga venza al Almería este sábado (21.00), y nos lleva a La Rosaleda, al templo, para recoger allí a la expedición blanquiazul y llevarla a tierras almerienses de cara a ese partido decisivo. Ángelo de ascensos sabe, y mucho: los ha experimentado como jugador, con casi un centenar de partidos con el CD Málaga (subió a la élite con el conjunto malaguista en 1988, cuando tenía 21 años) y también como conductor del autobús del equipo desde hace casi dos décadas. No es ni mucho menos ajeno a la ferviente 'Malagamanía' por la que atraviesa el club de un tiempo a esta parte, ya más que habituado a los recibimientos y despedidas que organiza la afición ya de forma rutinaria, pero que no dejan de asombrarle. Su testimonio, por tanto, es de lo más interesante. Conduce mientras devuelve el cariño que le brindan los demás conductores y transeúntes con toques al claxon.
«Las circunstancias que se daban antes económicamente no son las que se dan ahora. Gracias a Dios yo he vivido bien, pero cuando se acaba el fútbol pues se abre otra etapa y tienes que buscarte otras expectativas y otros horizontes. Mi padre siempre ha sido camionero, me ha gustado mucho el volante y mientras que estaba jugando me estaba sacando los distintos carnés. Y mira, a la postre me ha servido para esto», explica sobre su trayectoria profesional, ahora como trabajador de Autocares Vázquez Olmedo, empresa de transporte con la que trabaja el Málaga.
«En los recibimientos a Adrián Niño le gusta sentarse ahí (delante del bus, a unos centímetros de él), en el del otro día contra el Almería se puso ahí Víctor, pero normalmente se suelen ahí los directivos. Raúl Iznata (delegado del equipo) también graba, y muchos jugadores lo graban desde su sitio. Y se siente como si estuvieras en una batidora, pero que te gusta. El simple hecho de ver a la gente, a toda la afición ilusionada, pues para los jugadores es un motivo de ilusión y una ayuda enorme para los partidos. Yo que he estado en ese lado también lo digo», comenta sobre cómo viven los protagonistas los actos de apoyo que organiza la afición.
Analiza algunas diferencias entre la fiebre malaguista que se vive actualmente con y épocas anteriores: «Hombre, respecto a mi época es muy diferente. En mi época había más gente mayor que iba al fútbol, ahora la gente joven se ha volcado, ha sido como un contagio de unos a otros, y salvo que Dios no quiera, la gente va a seguir con el Málaga. Hay una ilusión permanente en lo que es toda la ciudad de Málaga, y se vive con una emoción grandísima. Se ha creado una ilusión que es desbordante. ¿El punto de inflexión? Yo creo que han sido los resultados y el juego del equipo. A Sergio Pellicer no le salieron las cosas a la criatura, pero hay que recordar también lo que hizo anteriormente con el equipo. Luego Funes llegó y ahí empezó el salto. Fueron siete jornadas consecutivas sin perder, el equipo subió hacia arriba y la verdad que eso ha sido motivo de ilusión para todos»
«La gente joven se ha volcado, ha sido como un contagio de unos a otros y hay una ilusión permanente en Málaga», asegura sobre la masa social
«Llegó un padre y me dijo: '¿Te importa que se haga una foto mi hijo (en el interior del autobús)? Y yo dije que sin problema. Y a la que me giro, veo que allí hay una cola impresionante. Y claro, ¿cómo le dices a la gente que no se puede hacer una foto? Y estuve cerca de una hora allí parado para que la gente se hiciera fotos en el autobús. Lo que me llamó la atención, sobre todo, fue una familia de ocho personas, que se subió hasta la abuela. Ver las caras de alegría de la gente... Si se consigue el ascenso, eso será una grandísima satisfacción», narra acerca del episodio en la despedida multitudinaria al Málaga en el aeropuerto rumbo a Las Palmas.
La afición, el motor del equipo
Explica que siempre da unas palabras a los futbolistas antes de que se bajen del vehículo: «Siempre suelo darles ánimos. Lo mismo que a mí me gustaba cuando jugaba, yo procuro dárselos a ellos. Hace mucho tiempo que no juego, pero un poquito de experiencia tengo. Y sé que ese poquito de aliento siempre les puede ayudar, de esforzarse y ver el fútbol de otra manera diferente».
Envía un último mensaje al malaguismo: «Si van con la misma ilusión con la que vamos el equipo y yo, yo creo que lo conseguiremos. Ese esfuerzo que estarán haciendo ellos desde la grada, al jugador le sirve para llevarlo en volandas. Yo sé que los futbolistas, tanto por ellos como por la afición, van a intentarlo con todas sus fuerzas. Aunque crean que no, en el campo de fútbol en el terreno se escuchan muchas cosas que cree la gente que no se escuchan. Y siempre ese poquito de aliento, el futbolista a lo mejor no puede más y ese 'Vamos, que tú puedes' le hace echar ese resto que quizás no tenga en ese momento».
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