Málaga Para Vivir apela a los sindicatos y todo tipo de organizaciones para construir «desde abajo» el paro que tendrá un hito previo: la manifestación del próximo 27 de junio
Regala esta noticia Añádenos en Google Miembros de Málaga para Vivir, convocantes de la manifestación por la vivienda del próximo 27 de junio. (Salvador Salas) 04/06/2026 a las 13:16h.«Creemos que los sindicatos tienen que entender que no les va a quedar otra que convocar una huelga general por la vivienda y contra ... la precariedad», así de contundente se ha expresado este jueves Dani Machuca, coordinador de portavoces de Málaga Para Vivir, el movimiento social que llama a la manifestación del próximo 27 de junio que partirá a las once y media de la mañana de la plaza de la Merced bajo el lema «Ni alquileres por las nubes ni salarios por los suelos: hacia una huelga general por la vivienda». «Estamos abriendo un proceso para que podamos construirla entre todos y desde abajo», continuó Machuca, que sugirió la conveniencia de convocar el paro para el otoño o para principios del año que viene. «Es algo que no sólo se está hablando en Málaga. Esta es una oleada de manifestaciones que empieza en Madrid y ahí ya se terminó con la proclama de la huelga general por la vivienda», aseguró, en relación a la marcha que tuvo lugar en la capital española el pasado 24 de mayo.
«No nos resignamos, vamos a seguir organizándonos y movilizándonos hasta lograr acabar con este modelo de ciudad y sociedad que extrae beneficios para unos cuantos a costa de la precariedad para muchas»
Y en el manifiesto que los convocantes han desgranado este jueves advierten: «No nos resignamos, vamos a seguir organizándonos y movilizándonos hasta lograr acabar con este modelo de ciudad y sociedad que extrae beneficios para unos cuantos a costa de la precariedad y miseria para muchas». Y llaman la atención respecto a que, pese a las movilizaciones de estos dos últimos años (no sólo la del 5 de abril de 2025, sino también las del 29 de junio y 9 de noviembre de 2024 en Málaga), los Gobiernos «no se han hecho cargo de una situación que no deja de empeorar», habiendo «dejado caer medidas» como el escudo social contra los desahucios o el decreto de prórroga de alquileres. «Por eso no esperamos y damos un paso más y llamamos a construir un proceso colectivo que ponga fin a esta debacle, un proceso abierto hacia una huelga que lo pare todo». «Sabemos que la huelga es una herramienta que nos pertenece», advierten en el texto que se ha leído en el patio de La Invisible.
«Invitamos a organizaciones sindicales a no hacer oídos sordos ante este murmullo que recorre el país y que se convierte en estruendo»
Las experiencias de la huelga feminista de 2018 o en solidaridad con Palestina el pasado otoño enseñan que las convocatorias de paro general exigen la cooperación sindical, que las organizaciones sindicales den su cobertura legal. Así que el manifiesto les apela directamente: «Invitamos a organizaciones sindicales a no hacer oídos sordos ante este murmullo que recorre el país y que se convierte en estruendo. Queremos una huelga general y generalizada por la vivienda (...) Hacemos un llamamiento para abrir un proceso que se dirija hacia una huelga general por la vivienda porque las casas son impagables y porque los alquileres no dejan de subir, porque los desahucios se multiplican y porque la gentrificación coloniza cada vez más barrios».
Este viernes y este sábado, cita en La Invisible
Con vistas a la construcción de la manifestación de finales de este mes y de la huelga general, este viernes y este sábado Málaga Para Vivir ha convocado unas jornadas que desgranó la portavoz del movimiento Lula Amir: mañana, a partir de las siete de la tarde, se desarrollará un diálogo sobre conflictos que se han estado sosteniendo en la ciudad en los últimos tiempos, como la huelga de los trabajadores de saneamiento de FCC-Aqualia, que duró cincuenta días; la «resistencia» de los vecinos de Avenida Europa, 15, que llevan un año luchando por mantenerse en sus viviendas después de que un inversor haya comprado el grueso de los pisos del edificio; además de la organización Un Techo Por Derecho, que se moviliza ante cada desahucio. Al día siguiente, el sábado, se seguirá abundando en la experiencia de la huelga como instrumento político, con ejemplos tales como el paro feminista del 8 de marzo de 2018 o el del pasado 15 de octubre contra el genocidio palestino, además de otras experiencias más locales de décadas pasadas, como el conflicto laboral de Intelhorce o el del sector de la hostelería para pedir un convenio colectivo, que a su vez entrarán en diálogo con otros contextos, como el sector del metal gaditano.
Porque la organización urde las reivindicaciones laborales con las de la vivienda, tal y como se recoge en el manifiesto: «El coste de la vida no deja de crecer y nos exprimen con jornadas interminables, sobrecarga de tareas, inestabilidad laboral, conciliación inexistente». Y denuncian, asimismo, la «degradación de los servicios públicos», además de la «destrucción» del patrimonio público.
Se trata de una protesta múltiple que también encaja en que la huelga que se convoque no sea sólo laboral, sino que, como expresó Javier Martín, incluya también paro de consumo, cuidados, estudiantil...
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