La lateral zaragozana, que comienza su segunda campaña con el Costa del Sol Málaga, relata su historia de superación familiar y su camino hasta la selección nacional
Regala esta noticia Añádenos en Google Clabel, en la Plaza de la Marina. (M.R.) 30/09/2026 Actualizado a las 22:31h.A Nicxon Clabel le extraña que la llamen por su nombre. Todos los que la conocen se refieren a ella por su apellido. Fuera de ... la cancha, es una persona tímida, risueña, trabajadora y muy educada. Dentro, se desata. Es una jugadora con un físico encomiable, alta (1,77 metros), fuerte, rápida y con buenas cifras realizadoras. A sus 21 años, esta lateral zaragozana que cumple su segunda temporada en el Costa del Sol Málaga está llamada a ser una de las grandes revelaciones del balonmano español.
A pesar de que siempre se le dieron bien los deportes, sólo practicó ballet antes de conocer el balonmano. Fue con 12 años, en unas jornadas de captación en el Balonmano Colores, de Zaragoza. El fuerte vínculo con su madre y su hermana trasciende mucho más allá de las cuatro paredes del hogar, y aquí se pudo comprobar. Las tres protagonizaron un caso inédito: por surrealista que parezca, compartieron equipo... Al mismo tiempo. «Mi hermana siempre me acompañaba a entrenar y se quedaba ahí sentada hasta que un día les faltaba alguien en portería y le invitaron a unirse. Pero es que después se unió mi madre, con unos 38 años. Sin saber nada de balonmano, acabé enganchando a toda la casa», cuenta entre risas. Y con aquel equipo llegaron incluso a ascender, dos años después, a la División de Honor Plata. Toda una hazaña.