Desayuno con...
Nieves Herrero: «Con la baronesa Thyssen, ya bien. Si la veo, le doy dos besos. No soy rencorosa»Madrid, 1957. Siempre estoy empezando. Creo que lo maravilloso siempre está por llegar y por eso siempre estoy buscando, aún no sé el qué. Publico mi decimocuarto libro, 'La prometida' (Penguin).
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Virginia Drake | Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
29/05/2026 a las 13:17h.XLSemanal. Es licenciada en Periodismo, también en Derecho; estudió Criminología...
Nieves Herrero. Me encanta el conocimiento. Me pasaría la vida estudiando. Ahora estudiaría Filosofía.
XL. Y le gusta indagar sobre la vida de las grandes mujeres.
N.H. Me interesa mucho la vida de aquellas que tuvieron poder o estuvieron cerca de él, porque el poder siempre entraña secretos, y los secretos de las personas me gustan mucho.
XL. Es usted una cotilla de altura [risas].
N.H. Soy una cotilla de la historia, me gusta investigar lo que no viene en los libros.
XL. En La prometida, ¿qué nos cuenta de la reina Fabiola de Bélgica que no supiésemos ya?
N.H. Digo que no era tan seria ni tan triste como se pensaba, que llenó de alegría a Balduino y fue una ventana de aire fresco en la corte belga.
«El poder siempre entraña secretos, y los secretos de las personas me gustan mucho»
XL. El noviazgo de Fabiola y Balduino sorprendió por muchas razones, entre otras porque se pensaba que ambos podrían meterse monja y monje, respectivamente.
N.H. Sí, aunque sus amigas decían que a Fabiola también le hubiera gustado casarse y tener hijos. Lo que sorprendió es que Balduino se casara con alguien que no tuviera sangre real: era la primera vez que ocurría en una monarquía.
XL. De hecho, la candidata elegida era la infanta Pilar de Borbón.
N.H. Sí, ese era el sueño de la reina Victoria Eugenia, que una de sus nietas se casara con Balduino. Fabiola, encima, era su ahijada.
XL. También se rumoreó que la Iglesia intervino en acelerar la boda de Balduino para acallar los rumores que había sobre la relación entre el rey y su madrastra.
N.H. Esa fue una maledicencia porque la segunda mujer de Leopoldo III cayó muy mal en Bélgica. Conociendo la bondad y la religiosidad de Balduino, eso no hay quien se lo crea.
XL. Las protagonistas de sus novelas son mujeres que ya no viven, pero la baronesa Thyssen fue una excepción y, después de tres años de entrevistas con ella, cuando publicó el libro, el desencuentro final fue sonado.
N.H. Contar la vida de los vivos es más complicado; prefiero que pertenezcan a la historia. Con la baronesa, ya bien. Si la veo le daría dos besos, ya se me pasó el soponcio. No soy rencorosa, esta es mi actitud: soy optimista compulsiva y patológica. Estoy preocupada, me he enterado de que pasa por un bache de salud.
Para envejecer bien
«Tomo un vaso de agua ozonizada, un kiwi, unos arándanos, un cuenco de cereales con frutos secos, nueces pecanas y una ciruela pasa, y un café».
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