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No esperaba que un pick-up diésel chino pudiese convencerme pero, tras probarlo, estas han sido mis conclusiones

No esperaba que un pick-up diésel chino pudiese convencerme pero, tras probarlo, estas han sido mis conclusiones
Artículo Completo 2,203 palabras
El Foton Tunland G7 ya está disponible para comprar en España. Cuando hablas de un coche chino, por lo general, la mente va directamente a pensar en una mecánica eléctrica. Sin embargo, los orientales también saben hacer buenos vehículos diésel. Para muestra de ello, he pasado unos días probando el Foton Tunland G7, un pick-up quizás más interesante de lo esperado. No, los chinos no sólo saben hacer buenos y llamativos coches eléctricos. El mercado chino es enorme y acoge todo tipo de formas, usos y mecánicas. El país asiático tiene una extensión que equivaldría a unas 19 Españas, lo que supone que no todo son grandes e iluminadas urbes, sino también existe terreno agrario y que necesita un trabajo mucho más, digamos, artesano. Para estos casos, no siempre puede encajar un coche eléctrico, por lo que algunas marcas chinas también piensan en crear y vender vehículos más tradicionales; sí, hablo de motores diésel. Y qué mejor para el trabajo que una carrocería pick-up. Yo he podido pasar varios días probando el llamado Foton Tunland G7 y he de decir que mi sorpresa ha sido más que positiva con él. Ya hemos podido probar el Foton Tunland G7 y, ciertamente, nos ha convencido. Foton llega a España con su pick-up diésel más trabajadora Ya sabemos que el Foton Tunland G7 tiene carrocería pick-up pero, ¿qué más apéndices o elementos reseñables incorpora este modelo? Antes de nada, hay que incidir en el hecho de que este no es un vehículo especialmente pequeño. Sus medidas son las siguientes: 5.340 mm de longitud, 1.940 mm de anchura y 1.870 mm de altura. Su distancia entre ejes es de 3.110 mm y su peso en vacío se eleva hasta los 2.005 kg. En el frontal se distingue perfectamente la parrilla, situada entre los faros delanteros, y la cual está presentada bajo el nombre de la marca «Foton» de forma nada disimulada. Los mencionados pilotos tienen un diseño estirado hacia atrás y son de generoso tamaño. El bajo parachoques, por su parte, es de aspecto más bien simplista y, en el centro, cuenta con una abertura extra para la entrada de aireación. En los extremos tiene los faros antiniebla, así como una tira LED diurna. Su perfil llama la atención por pocas cosas, más allá de por su propia e indiscutible silueta pick-up. Sus llantas de 18 pulgadas son el elemento más vistoso de este lado, aunque también es destacable su doble cabina y su caja trasera de gran capacidad. Esta última cuenta con 1.580 mm de longitud, 1.520 mm de anchura y 440 mm de altura. Su zona de carga es realmente generosa y está bien cubierta.Sobre él se pueden transportar hasta 975 kg de una tirada. Su capacidad de remolque tampoco es especialmente escasa, pues es capaz de tirar de hasta 750 kg, en caso de que no tenga frenos extra y de hasta 3.000 kg en caso de sí tenerlos. También hay que tener en cuenta que su capacidad de vadeo es de 600 mm, mientras que sus ángulos off-road son: 30º de ataque, 24º de salida y 21º en el ventral. Finalmente, la trasera no tiene elementos visuales que llamen demasiado la atención. Sus pilotos tienen un diseño vertical, así como su propia firma lumínica. En parachoques es de plástico negro de gran resistencia. A la caja se accede mediante un portón que cruza todo el ancho de esta zona y que no tiene amortiguadores de subida o bajada. Esto dificulta la maniobra por ser realmente pesado. Un interior hecho para el trabajo y la resistencia En el interior continúan las claves del Tunland G7 en cuanto a pretensiones laborales y resistencia al tiempo y al maltrato. La mayoría de sus tapizados (asientos y paneles de las puertas) están rematados en un símil de cuero, lo que facilita su limpieza con sólo pasarle un trapo húmedo. El resto de materiales de los que se forma este espacio están fabricados en plástico duro, también con aspecto muy resistente y de aparente fácil lavado. El interior está muy bien rematado aunque se nota que su enfoque es plenamente laboral.Más allá de ello, la sensación de calidad es más que correcta. Bien es cierto que algunos mandos físicos sí que los he sentido algo endebles, como el del volumen del multimedia (no sé si sería por esta unidad en concreto). Por lo demás, los botones tienen un buen tacto y la reacción a una orden es prácticamente inmediata, sin apenas lag. La pantalla central multimedia es de formato más bien panorámico y cuenta con un tamaño de 10,3 pulgadas. Esta quizás es la parte que menos me haya convencido del coche, en general. La sensación es la de un panel nada moderno. Su iluminación es escasa, es lenta a la hora de ejecutar algunas acciones y tampoco cuenta con conexiones vía Apple CarPlay ni Android Auto. Por el contrario, sí tiene el clásico Bluetooth con el que conectar el móvil y poder hablar por teléfono o escuchar música. La cámara de visión trasera tampoco es de muy buena calidad. La instrumentación se compone de una pantalla central de 7 pulgadas, en la cual se reflejan los datos justos y necesarios (consumo, velocidad, recorrido…). Esta está flanqueada por dos esferas más tradicionales: velocidad y revoluciones. Su manejo es bastante intuitivo. Sobre su anchura, en la segunda fila de asientos caben tres personas.Bajo el módulo de climatización, en la consola central, se ubica el selector de tracción (Auto, 4H, 4L y 2H). Junto a este, una serie de botones donde desconectar el control de tracción, activar el asistente de descensos o ver la cámara de visión 360 grados. También hay dos botones aparte desde los que poner el modo ECO o Sport. Los asientos delanteros tienen un mullido bastante bueno y agarran bien el cuerpo. Esto último es algo a tener en cuenta, ya que las inercias serán grandes a la hora de encarar una carretera de curvas. Además, los ocupantes podrán disfrutar de calefacción en los asientos, algo importante en épocas de invierno. Quienes se acomoden en la segunda fila tendrán un correcto espacio para piernas y un sobresaliente hueco para la cabeza. Mecánica y precio del Foton Tunland G7 en España El Foton Tunland G7 incorpora un único sistema mecánico totalmente tradicional. Bajo el capó delantero se guarda un bloque motor de 2.0 litros de cubicaje alimentado por diésel y que entrega un total de 162 CV de potencia y 400 Nm de par máximo. Su caja de cambios puede ser manual de seis relaciones o automática de ocho. El pick-up chino tiene una velocidad máxima limitada a 160 km/h. Cargando contenidos desde Instagram... Comprar un Foton Tunland G7 en España es posible a través de dos vías. La primera y más convencional es mediante pago al contado (o financiado el precio total). Este tiene un precio de partida de 25.958 euros, aunque aquí la compañía no incluye costes extras, como el transporte o los impuestos y, además, ya se le aplica un descuento promocional. Contando todo ello, su precio de partida ronda los 38.000 euros, aunque la cifra exacta es difícil de adivinar. La segunda forma de hacerse con un G7 es mediante un renting. Este tiene un precio de 499 euros al mes más IVA (603,79 euros). El contrato por este formato tendrá una duración de 60 meses y estará limitado a un recorrido anual de 10.000 km. Esta elección tampoco incluye impuesto ni comisiones y está plenamente destinada a compradores autónomos o empresas. Prueba de conducción del Foton Tunland G7 A diferencia de otros vehículos pick-up centrados en el sector más profesional, el Foton Tunland G7 ha adoptado las claves enfocadas hacia un uso más cotidiano, como el Ford Ranger Wildtrack, por ejemplo. La mayoría de estos vehículos enfocados en lo laboral tienen pocas comodidades, son bastante básicos o no tienen un tacto de conducción muy bueno. En cambio, el G7 es todo un portento en estos pilares. El Foton Tunland G7 cuenta con una ruleta para activar la reductora.La posición de conducción, como cabría esperar, es significativamente alta. Incluso con el asiento en su posición más baja, la altura a la que se circula con el G7 es realmente generosa. Esto da muy buena perspectiva de todo lo que pasa alrededor del coche, así como genera una visibilidad sobresaliente. Algo que agradecer para poder circular con soltura con un vehículo eminentemente grande. El ruido del motor no es especialmente silencioso en el habitáculo. En grandes aceleraciones, este se colará con especial protagonismo en el interior; también, rodando a un régimen medio o bajo, el murmullo será constante. Sin embargo, es algo asumible en un coche pensado principalmente para el trabajo. Lo que sí me ha sorprendido gratamente es el tarado de su dirección. El giro de volante tiene cierto peso, e incluso se podría llegar a tildar de «duro», pero en un coche de este calado es algo que siempre es de agradecer. Principalmente porque da más información de lo que pasa más allá del aro del volante y también más seguridad a la hora de girar o mantener una línea recta. En el momento de aparcar sí podríamos echar de menos una dirección más suavizada, pero a mi, particularmente, me gusta así. Tras una semana de pruebas, nuestra unidad marcó un consumo medio de 10,1 litros/100 km.La caja de cambios también se comporta notablemente bien. Es bastante rápida de reacciones, tanto para subir como para bajar marchas. Haciéndolo manualmente a través de las levas situadas tras el volante, lo cierto es que no lo es tanto, aunque sí cumpliría con lo que cabe esperar de él. Al activar el modo Sport, el G7 aprovecha mucho más el rango de vueltas del odómetro y tarda más en subir de marcha. Esto es especialmente bueno para momentos en los que se necesita un extra de aceleración. El modo ECO, por su parte, lo deja un poco «muerto» de reacciones. Sólo recomendaría el uso de este último en caso de circular por autopistas y que no se esperen mayores sobresaltos. Fuera del asfalto apenas he podido probar el Foton Tunland G7. No obstante, lo poco que lo he podido testar ha sido realmente bueno. Las suspensiones se han «comido» todos los baches sin mayores inconvenientes y su agilidad y destreza en casi todo tipo de circunstancias es realmente alta. Me habría gustado ponerle las cosas un poco más difíciles para saber dónde se encuentran sus límites. El Foton Tunland G7 es el vehículo ideal para el trabajo de campo.Por último, antes de concluir tengo que hablar sobre su consumo de combustible. Este no ha sido excesivamente alto para el tipo de vehículo que es. Concretamente, después de una semana de uso totalmente cotidiano (desplazamientos urbanos e interurbanos, principalmente), he podido extraer una media general de 10,1 litros a los 100 km. Esta media, como cabe esperar, crecerá en ciclo exclusivamente urbano (hasta los 13 litros) y bajará en vías rápidas (alrededor de 8,5 litros).
No esperaba que un pick-up diésel chino pudiese convencerme pero, tras probarlo, estas han sido mis conclusiones

Cuando hablas de un coche chino, por lo general, la mente va directamente a pensar en una mecánica eléctrica. Sin embargo, los orientales también saben hacer buenos vehículos diésel. Para muestra de ello, he pasado unos días probando el Foton Tunland G7, un pick-up quizás más interesante de lo esperado.

Ver todas las fotos (13)El Foton Tunland G7 ya está disponible para comprar en España.Alberto Pérez[email protected]

Publicado: 18/01/2026 16:00

15 min. lectura

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No, los chinos no sólo saben hacer buenos y llamativos coches eléctricos. El mercado chino es enorme y acoge todo tipo de formas, usos y mecánicas. El país asiático tiene una extensión que equivaldría a unas 19 Españas, lo que supone que no todo son grandes e iluminadas urbes, sino también existe terreno agrario y que necesita un trabajo mucho más, digamos, artesano.

Para estos casos, no siempre puede encajar un coche eléctrico, por lo que algunas marcas chinas también piensan en crear y vender vehículos más tradicionales; sí, hablo de motores diésel. Y qué mejor para el trabajo que una carrocería pick-up. Yo he podido pasar varios días probando el llamado Foton Tunland G7 y he de decir que mi sorpresa ha sido más que positiva con él.

Ya hemos podido probar el Foton Tunland G7 y, ciertamente, nos ha convencido.

Foton llega a España con su pick-up diésel más trabajadora

Ya sabemos que el Foton Tunland G7 tiene carrocería pick-up pero, ¿qué más apéndices o elementos reseñables incorpora este modelo? Antes de nada, hay que incidir en el hecho de que este no es un vehículo especialmente pequeño. Sus medidas son las siguientes: 5.340 mm de longitud, 1.940 mm de anchura y 1.870 mm de altura. Su distancia entre ejes es de 3.110 mm y su peso en vacío se eleva hasta los 2.005 kg.

En el frontal se distingue perfectamente la parrilla, situada entre los faros delanteros, y la cual está presentada bajo el nombre de la marca «Foton» de forma nada disimulada. Los mencionados pilotos tienen un diseño estirado hacia atrás y son de generoso tamaño. El bajo parachoques, por su parte, es de aspecto más bien simplista y, en el centro, cuenta con una abertura extra para la entrada de aireación. En los extremos tiene los faros antiniebla, así como una tira LED diurna.

Su perfil llama la atención por pocas cosas, más allá de por su propia e indiscutible silueta pick-up. Sus llantas de 18 pulgadas son el elemento más vistoso de este lado, aunque también es destacable su doble cabina y su caja trasera de gran capacidad. Esta última cuenta con 1.580 mm de longitud, 1.520 mm de anchura y 440 mm de altura.

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Calcula tu precio onlineSu zona de carga es realmente generosa y está bien cubierta.

Sobre él se pueden transportar hasta 975 kg de una tirada. Su capacidad de remolque tampoco es especialmente escasa, pues es capaz de tirar de hasta 750 kg, en caso de que no tenga frenos extra y de hasta 3.000 kg en caso de sí tenerlos. También hay que tener en cuenta que su capacidad de vadeo es de 600 mm, mientras que sus ángulos off-road son: 30º de ataque, 24º de salida y 21º en el ventral.

Finalmente, la trasera no tiene elementos visuales que llamen demasiado la atención. Sus pilotos tienen un diseño vertical, así como su propia firma lumínica. En parachoques es de plástico negro de gran resistencia. A la caja se accede mediante un portón que cruza todo el ancho de esta zona y que no tiene amortiguadores de subida o bajada. Esto dificulta la maniobra por ser realmente pesado.

Un interior hecho para el trabajo y la resistencia

En el interior continúan las claves del Tunland G7 en cuanto a pretensiones laborales y resistencia al tiempo y al maltrato. La mayoría de sus tapizados (asientos y paneles de las puertas) están rematados en un símil de cuero, lo que facilita su limpieza con sólo pasarle un trapo húmedo. El resto de materiales de los que se forma este espacio están fabricados en plástico duro, también con aspecto muy resistente y de aparente fácil lavado.

El interior está muy bien rematado aunque se nota que su enfoque es plenamente laboral.

Más allá de ello, la sensación de calidad es más que correcta. Bien es cierto que algunos mandos físicos sí que los he sentido algo endebles, como el del volumen del multimedia (no sé si sería por esta unidad en concreto). Por lo demás, los botones tienen un buen tacto y la reacción a una orden es prácticamente inmediata, sin apenas lag.

La pantalla central multimedia es de formato más bien panorámico y cuenta con un tamaño de 10,3 pulgadas. Esta quizás es la parte que menos me haya convencido del coche, en general. La sensación es la de un panel nada moderno. Su iluminación es escasa, es lenta a la hora de ejecutar algunas acciones y tampoco cuenta con conexiones vía Apple CarPlay ni Android Auto. Por el contrario, sí tiene el clásico Bluetooth con el que conectar el móvil y poder hablar por teléfono o escuchar música. La cámara de visión trasera tampoco es de muy buena calidad.

La instrumentación se compone de una pantalla central de 7 pulgadas, en la cual se reflejan los datos justos y necesarios (consumo, velocidad, recorrido…). Esta está flanqueada por dos esferas más tradicionales: velocidad y revoluciones. Su manejo es bastante intuitivo.

Sobre su anchura, en la segunda fila de asientos caben tres personas.

Bajo el módulo de climatización, en la consola central, se ubica el selector de tracción (Auto, 4H, 4L y 2H). Junto a este, una serie de botones donde desconectar el control de tracción, activar el asistente de descensos o ver la cámara de visión 360 grados. También hay dos botones aparte desde los que poner el modo ECO o Sport.

Los asientos delanteros tienen un mullido bastante bueno y agarran bien el cuerpo. Esto último es algo a tener en cuenta, ya que las inercias serán grandes a la hora de encarar una carretera de curvas. Además, los ocupantes podrán disfrutar de calefacción en los asientos, algo importante en épocas de invierno. Quienes se acomoden en la segunda fila tendrán un correcto espacio para piernas y un sobresaliente hueco para la cabeza.

Mecánica y precio del Foton Tunland G7 en España

El Foton Tunland G7 incorpora un único sistema mecánico totalmente tradicional. Bajo el capó delantero se guarda un bloque motor de 2.0 litros de cubicaje alimentado por diésel y que entrega un total de 162 CV de potencia y 400 Nm de par máximo. Su caja de cambios puede ser manual de seis relaciones o automática de ocho. El pick-up chino tiene una velocidad máxima limitada a 160 km/h.

Comprar un Foton Tunland G7 en España es posible a través de dos vías. La primera y más convencional es mediante pago al contado (o financiado el precio total). Este tiene un precio de partida de 25.958 euros, aunque aquí la compañía no incluye costes extras, como el transporte o los impuestos y, además, ya se le aplica un descuento promocional. Contando todo ello, su precio de partida ronda los 38.000 euros, aunque la cifra exacta es difícil de adivinar.

La segunda forma de hacerse con un G7 es mediante un renting. Este tiene un precio de 499 euros al mes más IVA (603,79 euros). El contrato por este formato tendrá una duración de 60 meses y estará limitado a un recorrido anual de 10.000 km. Esta elección tampoco incluye impuesto ni comisiones y está plenamente destinada a compradores autónomos o empresas.

Prueba de conducción del Foton Tunland G7

A diferencia de otros vehículos pick-up centrados en el sector más profesional, el Foton Tunland G7 ha adoptado las claves enfocadas hacia un uso más cotidiano, como el Ford Ranger Wildtrack, por ejemplo. La mayoría de estos vehículos enfocados en lo laboral tienen pocas comodidades, son bastante básicos o no tienen un tacto de conducción muy bueno. En cambio, el G7 es todo un portento en estos pilares.

El Foton Tunland G7 cuenta con una ruleta para activar la reductora.

La posición de conducción, como cabría esperar, es significativamente alta. Incluso con el asiento en su posición más baja, la altura a la que se circula con el G7 es realmente generosa. Esto da muy buena perspectiva de todo lo que pasa alrededor del coche, así como genera una visibilidad sobresaliente. Algo que agradecer para poder circular con soltura con un vehículo eminentemente grande.

El ruido del motor no es especialmente silencioso en el habitáculo. En grandes aceleraciones, este se colará con especial protagonismo en el interior; también, rodando a un régimen medio o bajo, el murmullo será constante. Sin embargo, es algo asumible en un coche pensado principalmente para el trabajo.

Lo que sí me ha sorprendido gratamente es el tarado de su dirección. El giro de volante tiene cierto peso, e incluso se podría llegar a tildar de «duro», pero en un coche de este calado es algo que siempre es de agradecer. Principalmente porque da más información de lo que pasa más allá del aro del volante y también más seguridad a la hora de girar o mantener una línea recta. En el momento de aparcar sí podríamos echar de menos una dirección más suavizada, pero a mi, particularmente, me gusta así.

Tras una semana de pruebas, nuestra unidad marcó un consumo medio de 10,1 litros/100 km.

La caja de cambios también se comporta notablemente bien. Es bastante rápida de reacciones, tanto para subir como para bajar marchas. Haciéndolo manualmente a través de las levas situadas tras el volante, lo cierto es que no lo es tanto, aunque sí cumpliría con lo que cabe esperar de él.

Al activar el modo Sport, el G7 aprovecha mucho más el rango de vueltas del odómetro y tarda más en subir de marcha. Esto es especialmente bueno para momentos en los que se necesita un extra de aceleración. El modo ECO, por su parte, lo deja un poco «muerto» de reacciones. Sólo recomendaría el uso de este último en caso de circular por autopistas y que no se esperen mayores sobresaltos.

Fuera del asfalto apenas he podido probar el Foton Tunland G7. No obstante, lo poco que lo he podido testar ha sido realmente bueno. Las suspensiones se han «comido» todos los baches sin mayores inconvenientes y su agilidad y destreza en casi todo tipo de circunstancias es realmente alta. Me habría gustado ponerle las cosas un poco más difíciles para saber dónde se encuentran sus límites.

El Foton Tunland G7 es el vehículo ideal para el trabajo de campo.

Por último, antes de concluir tengo que hablar sobre su consumo de combustible. Este no ha sido excesivamente alto para el tipo de vehículo que es. Concretamente, después de una semana de uso totalmente cotidiano (desplazamientos urbanos e interurbanos, principalmente), he podido extraer una media general de 10,1 litros a los 100 km. Esta media, como cabe esperar, crecerá en ciclo exclusivamente urbano (hasta los 13 litros) y bajará en vías rápidas (alrededor de 8,5 litros).

Opiniones del ExpertoNos ha gustado
  • Estética
  • Acabados interiores
  • Capacidad de carga
  • Consumos
Nos ha gustado menos
  • Ruido que entra al habitáculo
  • Pantalla central multimedia
ValoraciónNota7.4Comportamiento8Consumos7Confort de marcha7Habitabilidad7Prestaciones7Seguridad8Calidad interior7Equipamiento8

La opinión de Alberto Pérez

El Foton Tunland G7 me ha sorprendido muy gratamente. El pick-up chino ha sido gran ejemplo para demostrar que los orientales no sólo viven y saben hacer coches eléctricos, sino que las alternativas diésel también las manejan a la perfección. Su dinámica es muy buena, pero sobre todo gana por su practicidad y su precio bastante más bajo que sus principales rivales.

¿Recomendaría su compra? No me cabe duda, pero no para todo el mundo. Es un coche realmente práctico para el trabajo y muy capaz en las labores necesarias dentro de una finca, por ejemplo. Sin embargo, como vehículo utilitario por el mero hecho de quien quiera tener un pick-up, me decantaría antes por otras opciones más optimizadas y adaptadas para el uso diario.

@albertoperez__

Fotografía

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Fuente original: Leer en Motor - Noticias
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