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«No hay nada que impida que Andalucía pueda ser lo que quiera ser si se lo plantea bien»

«No hay nada que impida que Andalucía pueda ser lo que quiera ser si se lo plantea bien»
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Sostiene que una posición geográfica periférica como la que ocupa la comunidad puede constituir una ventaja en el contexto geopolítico actual
El profesor Manuel Alejandro Hidalgo, en su despacho de la Universidad Pablo de Olavide. Raúl Doblado 28F | Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de Economía «No hay nada que impida que Andalucía pueda ser lo que quiera ser si se lo plantea bien»

Sostiene que una posición geográfica periférica como la que ocupa la comunidad puede constituir una ventaja en el contexto geopolítico actual

Héctor Barbotta

Sevilla

Sábado, 28 de febrero 2026, 00:05

-¿Todo el empleo que se genera es de baja calidad?

-No todo, aproximadamente 50-50. Hay mucho crecimiento basado solo en generar puestos de trabajo, lo cual no es negativo, pero nos gustaría un crecimiento más centrado en productividad y valor añadido. Si hay que elegir entre este crecimiento y ninguno, elegimos este, aunque siempre con la idea de mejorar la calidad del empleo a medio y largo plazo, impulsando sectores tecnológicos y de servicios avanzados que aumenten la eficiencia y la competitividad.

En el espacio profesional de Manuel Alejandro Hidalgo. Raúl Doblado

-¿La economía andaluza es periférica o tiene capacidad de condicionar España?

-Tenemos capacidad de influencia: un tercio largo de los desempleados españoles son andaluces. Además, como región de más de ocho millones de personas, necesitamos médicos, colegios e infraestructuras, lo que condiciona el presupuesto nacional y la toma de decisiones políticas. Aun así, nuestra posición es secundaria frente a regiones más potentes y conectadas con Europa, como Madrid, Cataluña, Navarra o País Vasco. Pero en un mundo globalizado, la periferia geográfica no debe ser excusa: Islandia o Irlanda son periféricas y tienen un nivel de vida superior. No hay nada que impida que Andalucía pueda ser lo que quiera ser si se lo plantea bien. Y si los andaluces queremos. Yo no estoy pensando, cuando hablo de qué tenemos que hacer en lo político, estoy pensando en los más de ocho millones y medio de andaluces. Hay un tren pasando en este momento que puede permitirnos salir de esa posición periférica si aprovechamos nuestras oportunidades, y este tren tiene que ver con la innovación tecnológica, la transición energética y la economía basada en conocimiento y digitalización.

«En Andalucía no se consolidó una burguesía industrial como en otras regiones y eso lastró el desarrollo.»

-¿Qué tren está pasando?

-Vivimos cambios profundos en geopolítica y geoeconomía. El modelo europeo basado en libre comercio e integración, con reglas predecibles y competitivas, se cuestiona. No es que haya dejado de ser válido, pero no podemos ser ingenuos. Se impone una política más intervencionista, de resiliencia y cierta autosuficiencia estratégica, sin caer en autarquía. Para Andalucía esto significa que puede convertirse en un centro de actuación aprovechando sus recursos y capacidades. Debemos combinar innovación tecnológica, energías renovables y capital humano para posicionarnos competitivamente en Europa y el mundo.

-¿Cuáles son esos recursos?

-Tenemos materias primas y elementos estratégicos vinculados a vectores de cambio tecnológico, medioambiental y digital. Somos ricos en minerales, pero debemos vender productos finales, no sólo materia prima. En energía, aunque no tenemos petróleo y el carbón no es opción, contamos con renovables competitivas, lo que permite desarrollar industrias con mayor valor añadido. No se trata de vender megavatios, sino hidrógeno verde y productos energéticos transformados. Además, contamos con capital humano y polos tecnológicos en Sevilla, Málaga y Granada, con desarrollo de inteligencia artificial y startups en crecimiento. Si combinamos estos elementos y reforzamos la base educativa y empresarial, Andalucía puede abandonar los puestos de cola y convertirse en un referente europeo en innovación y competitividad

-¿Dónde fallamos más?

-El crecimiento a largo plazo depende de instituciones, cultura y política. Andalucía arrastra problemas históricos. No se consolidó una burguesía industrial como en otras regiones y eso lastró el desarrollo. Hoy persisten abandono escolar alto, menor proporción de trabajadores con estudios superiores y poco peso de actividades tecnológicas y servicios avanzados. El turismo absorbe capital humano y desplaza actividades de mayor valor añadido, dificultando la consolidación de industrias de alto valor. Hemos mejorado, pero sigue siendo insuficiente. Además, falta una masa crítica de empresas grandes y talentosas capaces de crecer, innovar y retener capital humano.

-Se dice que Andalucía genera más capital humano del que retiene.

-Somos exportadores de talento. Muchos jóvenes universitarios se marcharán a otras regiones o al extranjero. Si no hay tejido productivo que los absorba, se van y no transforman la economía local. Esto crea un problema sistémico. Hay que romper ese círculo generando un shock de cambio que permita retener talento, fomentar el emprendimiento y potenciar sectores estratégicos de alta productividad y exportación.

«La transición energética puede resolver déficit y liberar recursos equivalentes al 4-5% del PIB, podemos pasar de importar a exportar.»

-¿Existen experiencias históricas que hayan roto dinámicas similares?

-Sí, con fuerte intervención del Estado: España en los años 60, Japón en el XIX, Corea del Sur en la segunda mitad del XX, China desde los años 80 o Vietnam más recientemente. En esos casos, el Estado intervino incluso en cultura y educación. En Europa no sería admisible un control tan intenso, pero sí podemos actuar de manera focalizada: barrios marginales, municipios con déficit educativo o social, con programas educativos, culturales y sociales diseñados para generar cambios estructurales, formación técnica, tecnológica y profesional que retenga talento y promueva la innovación.

-¿Qué papel juegan las políticas económicas?

-Eliminaría el 'café para todos'. En lugar de ayudas generales, concentraría recursos en grandes empresas tractoras como Airbus, Renault, Acerinox, Cepsa y en startups tecnológicas seleccionadas, ayudando a que crezcan y permanezcan. Esto permite que Andalucía aproveche capital humano y recursos estratégicos, y no dispersarlos sin foco. Además, apoyaría la digitalización y la transición energética para que las empresas se instalen en la región y generen valor añadido local.

-Uno de los problemas es el tamaño de las empresas.

-Sí. La falta de empresas grandes limita el crecimiento y la retención de talento. Las empresas necesitan simplificación y entorno favorable, más que incentivos dispersos. Si se facilita su expansión, podrán retener talento, atraer inversión, innovar y generar empleo de calidad.

-¿Qué oportunidades internacionales favorecen a Andalucía?

-La transición energética puede resolver déficit y liberar recursos equivalentes al 4-5% del PIB. Podríamos pasar de importadores a exportadores de energía transformada. La digitalización y la transición ecológica también son oportunidades: Málaga, Sevilla y Granada cuentan con parques tecnológicos y departamentos de inteligencia artificial punteros. El reciclaje, la economía circular y la bioeconomía generan valor añadido. Para crecer una región de 8,5 millones, hay que atraer actividad productiva y usar energía barata como ventaja competitiva, integrándose en cadenas de valor internacionales.

-¿Cómo mejorar la competitividad?

-Con capital humano, inversión intangible y conocimiento sectorial. Andalucía ya es exportadora y tiene empresas competitivas, pero el foco, la escala y la integración internacional siguen siendo insuficientes. Es clave formar talento local, atraer inversión extranjera y consolidar sectores estratégicos.

-¿Estar en la periferia puede una ventaja.

-Sí. Estar un poco lejos del centro europeo aporta seguridad y estabilidad, y en una economía basada en conocimiento e intangibles no es necesario estar en el centro industrial. Desde Sevilla o Málaga se puede competir globalmente, generando polos de innovación, energía, tecnología y digitalización.

-En España se observa centralización hacia Madrid.

-Madrid actúa como un agujero negro: capitalidad, grandes empresas y transporte radial que absorbe recursos. Andalucía deberá concentrar crecimiento en ejes urbanos: Sevilla, la Costa del Sol y Granada, con polos secundarios como Huelva, Córdoba, Cádiz, Jaén y Almería. No se puede retener población en todos los territorios: los grandes núcleos son clave para mantener población y dinamismo económico, mientras que los centros rurales requieren estrategias complementarias para evitar despoblación y pérdida de capital humano, promoviendo innovación, digitalización, energías renovables y conexión con mercados internacionales.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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